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La Fura dels Baus está llevando por teatros de todo el mundo su Boris Godunov (2008), una obra que rompe la cuarta pared creando un juego de planos que es metateatro en estado puro y que reflexiona sobre el nuevo mundo de Estados totalitarios supuestamente democráticos.
Creada a partir de una idea original del director artístico Álex Ollé, y del texto escrito por David Plana (la dirección escénica y la dramaturgia corren a cargo de ambos), está inspirada en el secuestro del teatro Dubrovka en 2002, llevado a cabo por un grupo de terroristas chechenos. Después de que las negociaciones fracasaran durante tres días, el ejército ruso intervino (incluyendo la introducción de gas letal por los conductos de ventilación), causando la muerte de 41 asaltantes y 130 inocentes.
En un primer plano, la obra a la que asistimos es ‘Boris Godunov’ (1831), de Aleksandr Pushkin, que cuenta la ascensión política del que vendría a ser zar entre 1598 y 1605. Y ya desde el primer momento nos encontramos con el principal elemento escenográfico: una pantalla (formada por cuatro paneles móviles) de ocho metros de largo que en un principio recrea el interior de un palacio ruso y cuyas imágenes se mueven con la acción de los actores.
Unas escenas después, se oyen unos ruidos y comienzan a entrar terroristas por todos lados. En ese momento, la acción sale del proscenio y ocupa toda la sala. Con una rapidez coreográfica digna de elogio, en apenas dos minutos los nuevos actores (que han de adaptarse a las características especiales de cada edificio) secuestran a todos los ocupantes del teatro: a los intérpretes de la obra de Pushkin y a nosotros los espectadores.(LEE TODO)







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