¿Y QUÉ PASA CON LAS PROFESIONES TRADICIONALMENTE FEMENINAS EJERCIDAS AHORA POR VARONES?
Cuando un varón ejerce una profesión hasta hace poco propia en exclusiva de mujeres, como niñera, ama de casa, matrona, empleada de hogar o modista, sucede que nuestra lengua nos permite también una cierta flexibilidad de elección.
Podemos, en primer lugar, siguiendo un camino simétrico, masculinizar el femenino preexistente: el niñero, el amo de casa, el matrón, el empleado de hogar, el modisto. Una segunda posibilidad es la comunización: el niñera, el ama de casa, el empleada de hogar, el matrona, el modista. La tercera posibilidad consiste en mantener el femenino, incluso en este caso, es decir, varón que ejerce una profesión antes solo ejercida por mujeres: la niñera, la buena ama de casa, la empleada de hogar, la matrona, la modista. Esta tercera posibilidad parece, por ahora, poco frecuente, pues encuentra fuerte rechazo social. Pero vale la pena anotar que el pasado 8 de marzo de 1998 en televisión, en Antena 3, hacia las 20.45, pudimos oír y ver cómo un varón de mediana edad afirmaba que él prefería ser llamado con el femenino matrona, pues su profesión, de la que se siente muy satisfecho, corresponde al mundo femenino; parece ser que se trata de uno de los primeros varones alumnos de la antigua escuela de matronas de Madrid; no tengo la certeza de que se trate de la misma persona a la que se referían en TV1 el lunes 25 de noviembre de 1996 (aproximadamente a las 20.20) con la frase «es toda una matrona y se llama Juanjo». El Diccionario de la Academia (1992) recoge matrona solo en femenino, y en tercera acepción, lo define limitándolo, ignorando a los varones, como "mujer especialmente autorizada para asistir a las parturientas". La actitud de este varón matrona es equivalente o simétrica a la de Cristina Sánchez, novillera y después matadora de toros, que afirmaba insistentemente en los medios de comunicación que ella prefería ser denominada torero y no torera; los periodistas no siempre obedecen a sus requerimientos: en un reportaje publicado en ¡HOLA! el 31 de julio de 1997, la denominan la torera e incluso la diestra Cristina Sánchez.
No todos los ejemplos que hemos citado en este apartado son iguales. En cada uno de ellos conviene detenerse y reflexionar acerca de valores lingüísticos y sociales. Modista incluye la terminación propia del rasgo de nombre común, como periodista o violinista; a pesar de ello, la Academia ha admitido un anómalo o acaso innecesario masculino modisto, junto al común modista, sin duda con objeto de diferenciar con claridad al varón que ejerce una profesión antes femenina, por razones obvias que más tienen que ver con lo sociológico que con lo meramente lingüístico.(LEER TODO EN:
SEXISMO Y LENGUAJE
EL ESTADO DE LA CUESTIÓN:
REFLEJOS EN LA PRENSA
Dra. Soledad de Andrés Castellanos
Facultad de Ciencias de la Información
Universidad Complutense de Madrid







