La cicatriz(El otro lado)
De todos los artículos que me he leido en el Día Internacional contra la violencia en la mujer me quedo con este,por lo bién escrito y todo lo que trasmite. Gracias a JOSÉ ALBERTO del blog-ELLA BAILA SOLA-

Doscientos kilómetros de autovía, más sesenta kilómetros de carretera comarcal. Esa es la distancia que separa nuestra casa de la de mis padres.
"Hoy es el cumpleaños de mi madre, y no me lo he perdido nunca. No iba a ser éste una excepción, si Ana está refriada que se aguante y que ponga buena cara, no creo que sea tan difícil.
Mírala, venga a mirarse en el espejo, buscandose la cicatriz.. Como si quisiera recordármelo constantemente. Como si fuera un delito haberle dado un empujón, ¿es que acaso no discuten todas las parejas?. Hace siete años que llegó del pueblo, y si no hubiera sido por mí aún estaría trabajando en esa mierda de bar, sirviendo copas a borrachos por un mísero sueldo, ¿y cómo me lo agradece?, llegando tarde a casa. Yo no trabajo como un cabrón para que ella esté de juerga con sus amigos, no creo que sea tan difícil de entender.
No sé qué es lo que ví en ella. Quizá que era guapa, y yo por aquella época necesitaba sentar un poco la cabeza. Y qué coño, estaba buena, y lo sigue estando. Me supo mal pegarla aquel puñetazo, pero ella no es nadie para cuestionar si mi ropa huele a perfume. Lo que tiene que hacer es lavarla y punto. Y no ponerse en plan detective a rebuscar en mi cartera. Cuanto antes entienda que me pertenece mejor para los dos. No me gusta pegarla, pero es la única forma que encuentro para tenerla controlada."
Daniel conduce por la autovía con el ceño fruncido. Ha escuchado un ruido del motor que no le ha gustado, pero no le ha dado mucha importancia. Mira de reojo a Ana, aunque su vista se detiene un par de segundos sobre sus piernas. Hace unos meses trató de convencerla para que no llevara falda al trabajo, al final se le fue la mano y terminó dándola un puñetazo en el ojo. El resultado no pudo ser más satisfactorio para Daniel. Ana dejó el trabajo y desde entonces está en casa, ajena a las miradas de otros, sólo para él.
"Los hombres somos diferentes. De vez en cuando necesitamos salir, especialmente después de un día duro de trabajo, y distraernos. Joder, Raquel, la chica de contabilidad está demasiado buena como para decirla que no. Y aquella chica que conocí en el bar, no me acuerdo ni de su nombre, pero estaba para comérsela."
Cinco minutos después de abandonar la autovía el coche se para definitivamente. Daniel resopla y le lanza una mirada envenenada a Ana antes de bajarse del coche. Abre el capó para echar una ojeada, aunque sabe que sus conocimientos de mecánica son inexistentes. Enciende un cigarro, "tengo que llamar a mi madre", aunque mantiene la esperanza de que la avería sea leve, y el servicio de asistencia en carretera se la repare en el momento.
La grúa no tarda en llegar, y de camino al taller Daniel está abstraído, contemplando el paisaje. Aunque no hay mucho que ver, sólo altos y frondosos árboles a ambos lados de la carretera. Si pudiera apartalos, vería que tras ellos hay un lago, un enorme y profundo lago de aguas oscuras...










Jo dijo
Me ha gustado el texto. La psicología del hombre está muy bien expuesta. Pero la violencia conyugal existe en todas las categorías sociales.
Una anécdota: Tenía un amigo que era guardia civil. Le pregunté cuál era la intervención que más le había marcado. Me dijo que la vez que fue a detener a un abogado porque su madre le había denunciado por malos tratos. El hombre era todo modales, todo educación. Su madre dijo a mi amigo que le daba mucha pena denunciar a su hijo, pero que no le había quedado otro remedio porque la estaba matando a palos.
Un abrazo,
JO
2 Diciembre 2008 | 08:36 PM