5 temas que arruinarán la vida a un escritor

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Este interesantísimo artículo de PABLO FAVA que llegó via PAPEL EN BLANCO un blog literario que os sugiero visitar y que se definen con esta frase:
"Papel en blanco es un blog colectivo sobre literatura, el arte de los libros y el apasionante mundo de la lectura."
-Mucho hemos recorrido desde los juicios por obscenidad pública que tuvieron que afrontar Flaubert por Madame Bovary (dignamente ganado) y Baudelaire por Las Flores del Mal (bochornosamente perdido), pero ser escritor hoy en día no está extento de riesgos. Los siguientes temas sólo deben ser abordados por profesionales rigurosos concienciados de las implicaciones de su trabajo, o por gente ansiosa de una publicidad instantánea aún a costa de su integridad económica o física. 1) Memoria histórica. La memoria es una venganza contra la conciencia. Dicho de otra manera, rebuscar en la Historia es la manera con la que algunos países se toman la revancha contra los autores que de tanto señalar vergüenzas y tanto flagelar el espíritu nacional acaban por ser molestas. Así acaba saliendo a la luz que Günter Grass, gran enemigo de la derecha, fue un poco nazi, o que Milan Kundera, ferviente anticomunista, puede que delatara un poco. Escándalo y conmoción, profusamente juzgado por gente que probablemente no les haya leído nunca.
La versión patria es la Guerra Civil, cajón de sastre en el que cabe cualquier ficción, pseudohistoria y conspiparanoia. Ejemplo: José Antonio Fortes, profesor de la Universidad de Granada, sostiene en sus clases que Federico García Lorca era un fascista y murió asesinado por su propio bando (¿por ser muy fascista o demasiado poco? ¡Queremos saber!). Otro profesor granadino, Luis García Montero, le reprende y califica como ‘profesor pertubado’ en un artículo de prensa. Resultado: Montero debe indemnizar a Fortes. Que os sirva de lección: sobre la Guerra Civil se puede tergiversar y vejar a placer, siempre que se haga con gente muerta.
2) Crimen organizado. Imagínate que eres un capo mafioso napolitano, en mangas de camisa y acodado sobre el mantel a cuadros de la mesa de un trattoria, ojeando el periódico de la mañana. De aquí a una temporada no paras de oír hablar de un tal Roberto Saviano que ha escrito un libro sobre tu organización (no lo has leído porque leer es de "maricones"), que se ha adaptado al cine (no la has visto porque los cines perjudican tu negocio de copias pirata) y que ha conseguido que la Camorra deje de ser un tabú, la gente pierda el miedo y hable finalmente de esta lacra.
Decides que Saviano ha hecho ‘demasiado ruido’ y planeas la estrategia para silenciarlo. Pero como para ser capo mafioso sólo hay que saber hacer una cosa, tu plan acaba consistiendo en un enorme atentado en medio de una autopista. ¡Así conseguiremos que la gente deje de hablar de Saviano!
Afortunadamente el plan fue descubierto a tiempo y Saviano sigue sano y salvo, rodeado de draconianas medidas de seguridad. Otro caso famoso es del sueco Stieg Larsson, autor de Los hombres que no amaban a las mujeres y gran investigador de los grupos de ultraderecha y de fanáticos religiosos. Larsson se enfrentó a decenas de amenanzas de muerte perfectamente creíbles y a varios juicios por injurias, algunos de los cuales incluso perdió. Murió en 2004 a los cincuenta años por genuino agotamiento debido a su trabajo. Una forma drástica pero definitiva de ganarle la partida a los matones.(LEE TODO AQUÍ)












Jo dijo
Admirable el artículo. No sé de dónde sacas tan buena información. Eres una mina, Tere.
Ya sabía yo que eran tiempos de censura. Desde que los medios de comunicación empezaron a hablar a todas horas de 'libertad', me olí lo peor. Su estrategia es: crea un espejismo con las cosas que la gente no tiene.
Un abrazo,
Joaquín
16 Noviembre 2008 | 07:03 PM