Lo que la ocupación estadounidense ha significado para la mujer en Iraq

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Tocan a la puerta! ¿Quiénes son? ¡Si no abrimos, entrarán a la fuerza! ¿Serán soldados estadounidenses? Ellos allanan casas y atemorizan a los niños y a toda la familia. Hemos visto eso en la televisión. Insultan, golpean y arrestan a los hombres...
En el Tribunal Mundial sobre Irak, en Estambul, una testigo dio este testimonio: “En Faluya, mataron a muchas mujeres. A 72 mujeres las mataron de la misma manera: con una bala en la cabeza; su único pecado fue abrir la puerta de la casa”. Los que golpean a la puerta también pueden ser hampones y criminales que entran y violan a las mujeres. Antes de la invasión estadounidense todo eso era raro. Una mujer iraquí le dijo al Tribunal que desde la invasión, la violencia contra las mujeres y la negación sistemática de sus derechos han aumentado. Han secuestrado, violado y robado mujeres para traficarlas en otros países en la vasta red internacional de prostitución. Una mujer iraquí le comentó a un periodista: “Los secuestros y ataques sexuales han llegado a ser tan comunes que cada mujer teme ser la próxima víctima. Hay pocas mujeres en las calles. Antes de la guerra no era así, ¡no! Muchas mujeres tienen miedo de salir de la casa”.
Tras la invasión, y en particular en la ciudad sureña de Basora (donde gobiernan clérigos chiítas con el respaldo de Estados Unidos y Gran Bretaña), a las mujeres las han presionado a cubrirse la cabeza. Los peluqueros han recibido advertencias de no afeitar a los hombres; los sastres han recibido instrucciones de cómo deben vestir las mujeres. Tantas mujeres se han visto obligadas a dejar el trabajo, las jóvenes en especial, que ahora solo el 10% de las mujeres trabajan. Los “asesinatos en defensa del honor” aumentan a un ritmo alarmante por todo Irak, hasta en el Kurdistán.
El año pasado, con la aprobación de la nueva constitución se estableció un gobierno basado en la charia (la ley religiosa), que consagra en ley lo que vivían a diario a las mujeres del país.
Ahora las fuerzas islámicas dominan la vida de la mujer iraquí. Un viajero de Afganistán se restregaría los ojos, pensando que no había salido del país, porque la vida de la mujer de Irak se parece tanto a la de Afganistán. Estados Unidos, que dijo haber “liberado” a las mujeres de Afganistán, ahora está “liberando” a las mujeres de Irak de la misma manera.(lee todo aquí)







