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La Coctelera

Categoría: Religion

“Defender mejor a los abortados por la sociedad”

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* Lo que se aprobó fue un decreto de pena de muerte contra las mujeres, denunció
* “¿A qué políticas oscuras religiosas obedece esta decisión del Parlamento?”, cuestiona
* “Quien mata mujeres y niños es esta sociedad jerárquica, y desgraciadamente tiene el poder y los púlpitos para hablar”

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“Defender mejor a los abortados por la sociedad” - Foto
Ivone Gebara.

Ivone Gebara, teóloga de Hermanas de Nuestra Señora, brindó a END fuertes declaraciones que cuestionan a la sociedad política y clerical: “Me pregunto: ¿pero qué vida defienden? ¿Por qué no defienden la vida de los niños de la calle y que son abortados por la sociedad? ¿Y por qué no defienden la vida de la gente que no tienen tierra, que no tiene comida, que no tienen viviendas, que no tienen futuro? ¿Por qué sólo de los embriones se habla en nombre de Dios y por qué no se habla de las otras vidas en nombre de Dios?”

La monja y teóloga brasilera Ivone Gebara estaba espantada, como lo declaró a EL NUEVO DIARIO, al enterarse de que los diputados nicaragüenses, a su juicio, hicieron a un lado la Constitución que establece el Estado sin religión oficial para derogar finalmente el aborto terapéutico.

“Es una vuelta hacia atrás, hay un regreso”, dijo conmocionada, al ser testigo de algo inimaginable en el mundo moderno. “¿A qué políticas oscuras religiosas obedecieron esta decisión de los legisladores?”, preguntó.

“Para mí como feminista, solidaria con las feministas de Nicaragua, en la lucha por la dignidad humana, veo que aprobaron un decreto de muerte para las mujeres”, denunció.

Lo que aconteció en la Asamblea Nacional recientemente no fue un “avance por la vida, sobre todo cuando se sabe que el aborto es una de las causas de mortalidad de las mujeres, de las más importantes, particularmente de las pobres, porque las ricas cuentan con instituciones particulares”.

Para mí es un espanto, sobre todo con la referencia que tenemos en América del sandinismo, del gobierno democrático, que desde hace mucho acompañamos en la lucha como una referencia, dijo.

Falsa laicidad del Estado

El artículo 14 de la Constitución establece que el Estado no tiene religión oficial, ¿cómo ve la introducción de elementos religiosos en esta decisión de penalizar el aborto terapéutico?
Es algo falso, mentiroso, que el Estado es laico, porque si fuera así, no se dejaría convencer por poderes religiosos. En realidad, el Estado, y no sólo el nicaragüense, en Latinoamérica dicen que son laicos, pero, me pregunto, ¿a qué políticas oscuras religiosas obedecen?, ¿a qué alianzas responden?
Pienso que hay que rediscutir la laicidad del Estado, porque para mí el hecho de que los gobernantes gobiernen por sus convicciones religiosas o las de otros es un atentado contra la laicidad del Estado.

Pienso que la cuestión del aborto no es un asunto religioso, sino una expresión política, además de filosófica y antropológica, y es la consideración de la mujer como un ser de menor capacidad, que hay que decidir por ella, que no tiene autonomía sobre su cuerpo.

Por eso, la lucha de las feministas en América Latina y los movimientos sociales de varones que se dan cuenta de que lo que planteamos no es nada en contra de nuestros cuerpos o de los varones. Lo que planteamos es la dignidad, la elección de la autonomía de nuestros cuerpos y el derecho a la vida.

¿Cómo pueden hablar del principio del derecho de la vida sin preguntarse qué vida garantizan? Garantizan la vida de un embrión o de un fruto anancefálico, pero matan a la madre. Entonces ¿qué vida garantizan?
Esto me causa una profunda tristeza, con todos los nicaragüenses que no han podido aceptar esto como una decisión de ellos.

No se trata de matar

Los que penalizaron el aborto terapéutico preguntarían ¿cómo una monja que anda con la Biblia, a juicio de los que penalizaron el aborto terapéutico, está a favor de las mujeres que matan a los niños chiquitos?
La primera cosa, no se trata de matar niños. Quien mata mujeres y niños es esta sociedad jerárquica, opresiva y que desgraciadamente, como tiene el poder y los púlpitos para hablar, las iglesias, el poder sagrado, entonces no escucha los gritos, el sufrimiento real de las personas. Viven aislados en sus conceptos respecto a la vida.

De nuevo hay que preguntar ¿qué vida respetan? Sí, soy teóloga y monja, e intento interpretar el cristianismo desde otra clave, y no desde la clave machista, patriarcal. Lo hago desde la clave que me parece a mí: lo más importante en el cristianismo es salvar la vida. Hablo desde la clave del amor hacia el prójimo.

De ahí, me pregunto, ¿qué aman? ¿aman un proyecto de ser humano?, ¿aman la unión de dos células?, ¿aman el embrión? Pero no aman a las mujeres, no aman a las familias. Yo respondería que hay contradicción en los términos despectivos de este tipo de amor.

He escuchado de líderes evangélicos que si una niña o mujer fue violada debe dar a luz. ¿Qué consideraciones tiene?
En las Escrituras no hay nada de eso. Y creo que cuando se desarrollan estas ideas es una falta de sicología total, como si las niñas de 9, 10 años, que han sido violadas, fueran puras máquinas de hacer chicos, que no son seres humanos, que no tienen historia, no tienen emociones.

No se dan cuenta de que estas niñas, estas chicas violadas, viven durante nueve meses en la espera de que les nazca la criatura, como si fuera una gallina que luego entregará sus pollitos. ¡Qué cosa inhumana! No puedo entender la reducción que hacen de los cuerpos de estas niñas, de estas jóvenes, de las mujeres, hasta verlas como gallinas que empollan. ¡No valemos!

¿ En nombre de
qué Dios hablan?
Ésta es una concepción de que las personas fuéramos máquinas y que Dios también es una máquina.

Hablan del nombre del Señor ¿y de qué Señor hablan? ¿En nombre de quién hablan?, ¿del Señor de la Vida? No encontramos en la Biblia esto que ellos dicen. Es pura invención.

Sin embargo, son líderes de opinión y conducen la fe de congregaciones enteras. El año pasado, al calor de las elecciones nacionales, se movilizaron las iglesias católicas y evangélicas, pero entre las participantes iban mujeres, asimilando este mensaje con carteles en contra del terapéutico.

Claro, éste es el drama, porque las que están con las cartelones no son aquellas que han sufrido el abuso sexual, las que están con las pancartas no son las niñas de nueve años que han sido abusadas muchas veces por sus propios padres, por sus tíos o hermanos, o un tipo de la calle. Y sabemos que los abusos sexuales en toda América Latina, los más numerosos son los hechos por los miembros de la propia familia. Desconocer este problema social es desconocer la consecuencia sicológica que tienen estas niñas.

Entonces, dicen, “sí, pero la vida Dios la dio”. Y digo, sí, Dios la dio, pero la vida que ustedes imponen a estas chicas es una vida indigna. Y no se quiere matar a los niños. No se mata a los niños. Bueno, ¿cuántos y cuántos abortos, o interrupción natural del embarazo que pasan tantas mujeres no se hacen? ¿Y por qué hacer esta guerra en contra de las mujeres?
Pienso que no son razones religiosas, porque la palabra religión quiere decir respeto, unión, comunión con la gente. Pienso que es algo político en esta defensa del embrión. Es una manifestación de fuerza, que estas iglesias y estos partidos ya no tienen un proyecto que convenza, y por eso entran con este asunto que es muy emocional y aparecen como defensores de la vida.

Me pregunto: ¿pero qué vida defienden? ¿por qué no defienden la vida de los niños de la calle y que son abortados por la sociedad?
¿Y por qué no defienden la vida de la gente que no tiene tierra, que no tiene comida, que no tiene viviendas, que no tiene futuro? ¿Por qué sólo de los embriones se habla en nombre de Dios y por qué no se habla de las otras vidas en nombre de Dios? ¿Por qué se les permite que se mueran de hambre? ¿Por qué se les permite que no tengan hospitales, y medicinas para curarse y médicos que los atiendan?
Para mí esto es mucho más un proyecto político que un proyecto cristiano. No tiene apoyo en las Escrituras. Simplemente decir que Dios pide que respetemos la vida, sí, claro, pero respetemos todas las vidas. Pero si hay que elegir entre un embrión que todavía no es persona humana, porque el sistema neurológico uno lo adquiere al final de la gestación, no tiene vida autónoma. Pero defienden el embrión y no a las personas humanas, como las mujeres, los ancianos.

Creo que es una posición desubicada, pero que es dicha de una manera tan emocional y esta emoción pasa a ser ley.

“Intereses religiosos y también políticos”
¿Detectaría en esta cruzada contra el aborto terapéutico, y de diputados que tildan de lesbianas y abortistas, mucha hipocresía o autenticidad en la creencia que dicen estar viviendo?
No juzgo la autenticidad o no de sus creencias. Lo que juzgo son hechos y situaciones concretas. Juzgo sus acciones y éstas me parecen, en el contexto actual, acciones que significan mucho más peligro de muerte a mujeres y a familias y a niños, que un pleito por la vida de esta gente. Lo que juzgo son las cosas concretas que esto significa. Juzgo esta especie de cruzadas que hacen contra las mujeres. Me pregunto si no hay intereses políticos ahí, intereses religiosos que son políticos. ¿Cuáles? , no sabría decirlos todos, pero intuyo que hay algo como una dominación también de las iglesias por cuotas de poder.

La iglesia quiere tener su parte en el dominio de las conciencias, que disputan entre unas y otras los espacios de poder para fieles. Creo que hay un temor muy grande, y lo subrayo, a la autonomía de las mujeres, que ya no bajamos la voz, para decir sí al poder religioso patriarcal. Nos tiene miedo, y por eso hacen esta cruzada en contra de nosotras. Hablan de las lesbianas, abortistas, de las locas, de las brujas. ¿Qué argumentos tienen en concreto? Nada, sólo calificativos que descalifican y no cualifican.

'Burka', no; oportunismo, tampoco.

JOSEP RAMONEDA 22/06/2010

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Encontrado en MENEAME subido por:

nota de Esteban_Rosador

Las reglas básicas que una sociedad se ha dado democráticamente obligan a todos. No hay coartada religiosa o cultural que pueda justificar lo que las instituciones consideran un crimen o un atentado contra derechos básicos. Para mí, por tanto, no ofrece ninguna duda que el burka no tiene sitio entre nosotros en los espacios públicos, compartidos. La ocultación del rostro quiebra los protocolos elementales de comunicación que se fundan precisamente en mirarse cara a cara, punto de partida del reconocimiento mutuo. Y además, sin entrar en especulaciones sobre la conciencia subjetiva de los que lo usan, es ampliamente reconocido, incluso en el propio mundo islámico, como un símbolo de la humillación de la mujer. He tenido oportunidad de percibir, en algún país musulmán, el odio con que los guardianes de las esencias religiosas persiguen a las mujeres que no cumplen con los ritos de vestimenta de algunas familias del islam y el alivio con el que algunas de ellas se sacan los atuendos obligatorios en cuanto cruzan el umbral de lo privado. Ambas actitudes dejan pocas dudas sobre el carácter de instrumentos de dominación masculina que tienen estas indumentarias de estricta observancia impuestos en nombre de la religión.

Pero una cosa es el hecho en sí y otra los procedimientos y las maneras. Porque lo primero que salta a la vista en el debate del burka es el mezquino oportunismo que lo ha desencadenado. Estamos todos -los que estamos desde siempre aquí y los que han venido de fuera- haciendo un ejercicio de cuyo éxito depende, en buena parte, la convivencia futura: aprender a vivir juntos diferente. Y de pronto, sin que apenas nadie haya visto un burka en la calle, desde la política se lanza el debate con el dudoso argumento de la prevención. Que un alcalde en apuros se apunte a la prohibición del burka, buscando el aplauso fácil, después de haber encadenado una serie de tropiezos y desencuentros con la ciudadanía, puede entenderse como gesto desesperado, pero no es precisamente edificante. Que dirigentes políticos de partidos importantes, habituales de las responsabilidades de gobierno, se apunten a hacer ruido con el burka con el patético argumento de quitarles voto a los xenófobos, me parece irresponsable. Porque, insisto, no se trata de especular con los miedos de la gente para arrancar algún que otro voto suelto, sino de sentar las bases de la convivencia entre diferentes.

"El burka", escribe la filósofa liberal americana Marta Nussbaum, "no plantea ningún problema que las prendas normales para el invierno en Chicago o las mascarillas no planteen", de modo que, al prohibirlo, "la ley claramente impone una carga a las personas religiosas mientras que las no religiosas no soportan carga alguna, lo cual bastaría para hacerla objetable". Y aquí está el error: centrar la prohibición en el burka. Si nuestras reglas del juego no admiten que la gente oculte su rostro en público -por razones de respeto e incluso de seguridad-, prohíbase también el pasamontañas -que ha servido para cometer no pocos crímenes- y otras prendas que sirvan para esconder el rostro. La propia Marta Nussbaum, desde su perspectiva americana, nos acusa a los europeos "de buscar la homogeneidad étnica en el espacio público" y de ver "toda divergencia de la cualidad dominante como una amenaza. Todo grupo que no parezca dispuesto a encajar parece subversivo".

El modo en que se está planteando el debate estos días daría la razón a la filósofa americana. Y sin embargo, creo que no la tiene. El respeto a la diversidad no debe confundirse con la aceptación de imposiciones que atenten contra los principios democráticos de convivencia. Dicho de otro modo, el Estado no debe sobrepasar sus límites en relación con la religión, pero la religión tampoco. Y los límites del Estado están perfectamente definidos, mientras que las religiones siempre intentan imponer el monopolio de la verdad que se autootorgan. Sin duda, tienen razón los liberales que sostienen que lo que se puede conseguir por la persuasión no ha de conseguirse por la imposición. Por eso hemos de aprender de los americanos y de su pragmatismo. Prohibiciones, las mínimas. Pero la humillación de la mujer no puede quedar como un problema privado, competencia interna de un sector religioso. Sin duda, el ideal que perseguir es que pronto las mujeres dejen de llevar el burka libremente, sin más. Pero el oportunismo de este debate con clave electoralista, destinado a explotar los miedos de los ciudadanos, precipita los hechos de un modo que puede hacer perder incluso la complicidad de muchos musulmanes que tampoco quieren el burka.

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MUJERES: "Los crímenes de honor ocurren en todas las religiones"

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Chryso D'Angelo entrevista a la periodista RANA HUSSEINI

Rana Husseini / Crédito:Cortesía de Rana Husseini
Rana Husseini

Crédito: Cortesía de Rana Husseini

NUEVA YORK, mar (IPS) - Trece mujeres son asesinadas diariamente por "honor" a manos de sus propios familiares, según la jordana Rana Husseini, activista por los derechos humanos y periodista que ha dedicado su carrera a combatir esta práctica.

"Documento los casos de mujeres, sus historias, el hecho de que vivieron sobre esta Tierra y alguien las privó del derecho a seguir viviendo", dijo Husseini a IPS.

Un "asesinato de honor" ocurre cuando una familia siente que una mujer que la integra ha manchado la reputación de todo el grupo, según Husseini, autora del libro "Murder in the Name of Honor" ("Asesinato en nombre del honor").

"La persona elegida por la familia para llevar a cabo el asesinato (habitualmente del sexo masculino: hermano, padre, primo, tío por parte paterna o esposo) termina brutalmente con la vida de su familiar del sexo femenino para limpiar a la familia de la ‘vergüenza’ que ella le causó", escribe Husseini en su libro.

Esta periodista de The Jordan Times escuchó historias de mujeres de todo el mundo que fueron asesinadas por comer goma de mascar, reírse de un chiste en la calle o usar maquillaje.

Según Husseini, informes presentados ante el Consejo de Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas indican que este tipo de muertes tienen lugar en Bangladesh, Brasil, Ecuador, Egipto, Estados Unidos, Gran Bretaña, India, Israel, Jordania, Marruecos, Pakistán, Palestina, Suecia, Turquía, Uganda y Yemen, entre otros.

IPS dialogó con Husseini, quien en 2008 ayudó a crear el Comité Nacional Jordano para Eliminar los Crímenes de Honor.

IPS: ¿Se ha producido algún avance en el intento por frenar los asesinatos de honor?

RANA HUSSEINI: Jordania es un muy buen ejemplo de avances. Desde que empecé hasta hoy hubo unos cambios tremendos. Por ejemplo, en 2009 se creó el primer tribunal especial de la historia en juzgar a hombres que matan por el honor de su familia. Por primera vez el tribunal se negó al pedido de la familia de retirar los cargos. El hombre fue condenado a 15 años. Éste es un cambio importante. La sociedad civil ha sido activa y el gobierno habla de cambiar algunas leyes.

IPS: ¿De qué manera intervino el gobierno jordano?

RH: En Jordania el trabajo se ha hecho a todos los niveles, empezando por la familia real y en el ámbito de la sociedad civil. La reina Rania se ha manifestado al respecto. Incluso el rey Hussein (bin Talal, 1935-1999) abordó activamente el problema de la violencia doméstica y de mujeres y niños. Es importante que un líder de un país hable sobre este tema, y eso es algo que no se ve en muchos países.

IPS: ¿Ve usted algún cambio en las actitudes de los hombres?

RH: En el pasado, cuando yo daba conferencias, los hombres levantaban la mano y decían: "Yo mataría a mi hermana, ¿y qué? Ella hizo algo malo". Pero ahora los hombres están más abiertos a conversar sobre el tema. En Jordania hay una organización que desde hace cinco años realiza una gira con una obra de teatro. Algunos personajes son hombres. En la obra ocurren asesinatos de honor, y ellos paran y le preguntan al público qué opina. Es importante que los hombres participen.

IPS: Los crímenes de honor no son perpetrados solamente por hombres. Por ejemplo, usted escribió sobre uno que tuvo lugar en 1989 en St. Louis y en el que participaron un padre y una madre. Mientras ella sujetaba a su hija, él la mató a puñaladas. ¿Qué rol juegan las mujeres en los asesinatos de honor?

RH: Habitualmente las mujeres se dividen en dos grupos. Primero están aquellas que no tienen voz en la materia. Si hablan las pueden asesinar. Así es como terminan siendo cómplices. Otras realmente creen que la mujer debe ser castigada y que eso será una lección para los demás integrantes de la familia.

IPS: ¿Alguna vez se encontró con una situación en la que una mujer interviniera para ayudar a otra?

RH: No, nunca he visto que nadie intervenga.

IPS: ¿Hay alguna ramificación social para un hombre o mujer que comete un asesinato de honor?

RH: Existe hipocresía entre las personas que empujan a otras a matar. Yo entrevisté a varios asesinos que dijeron que les prometieron cosas como dinero si cometían el asesinato, y luego sus familias les dieron la espalda.

IPS: En una entrevista con la cadena PBS usted dijo que los asesinatos de honor no son un asunto religioso sino cultural.

RH: Muchas personas piensan que estos asesinatos se relacionan con el Islam, pero ocurren en todas las religiones. Yo he realizado artículos sobre mujeres asesinadas por miembros de sus familias en Jordania que eran cristianas. En Italia hay hombres que matan a sus familiares en nombre del honor. Eso también ocurre en la fe hindú.

IPS: ¿Por qué escribió este libro?

RH: Quiero que sea una referencia creíble y un libro de consulta para todo aquel que quiera información sobre este tema. También quiero plantear soluciones para personas que quieran saber qué pueden hacer para ayudar.

(FIN/2010)

Nuestra obsesión , el pañuelo.

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lham Moussaïd debe de haber perdido la cuenta de los artículos que, sobre ella, se han publicado en los periódicos europeos. Tanto ruido, no es por ocupar el cuarto lugar de la lista política del partido anticapitalista (NPA), por el departamento de Vaucluse, con vistas a las elecciones regionales que se celebrarán hoy en Francia. El motivo que ha despertado el interés es que cubre su cabeza con un pañuelo, signo explícito de su fe musulmana.
¿Es compatible el pañuelo con el ideario político de un partido de extrema izquierda? ¿Es coherente que una mujer feminista cubra su cabeza con el pañuelo musulmán?
A veces tengo la impresión de que en Europa, y especialmente en Francia, le estamos cogiendo el gusto a que el debate se eleve por encima de la pesada realidad y se quede en el ancho mundo de las ideas.
Ilham Moussaïd es una joven de 23 años, estudiante, originaria de Marruecos que emigró a Francia a la edad de tres años. Hasta donde yo sé, un buen día, decidió, a diferencia de sus hermanas, cubrir su cabeza con el pañuelo.
En mi opinión, este trozo de tela, en jóvenes como ella, ya no puede ser analizado solamente desde una perspectiva religiosa. En el caso de las jóvenes europeas, tenemos que situar el debate en la relación que establecen con el país que las ve crecer.
Creo que tiene mucho de rebeldía, de inconformismo, de voluntad de emanciparse de una sociedad más cerrada de lo que se cree, obsesionada por algunas cosas y relajada en otras que, a su juicio, son más
importantes.
El pañuelo ya ha dejado de ser lo que era. En Europa, también es una forma de decir: aquí estoy, me tienes que ver y me tienes que aceptar como soy. ¿No somos todos iguales?
La noticia en el caso de Ilham es que ella ha encontrado una salida más que digna a su inquietud y quiere representar a la gente que, como ella, procede de los barrios más pobres, luchar por lo que ella cree utilizando una vía elaborada y muy adecuada: la política. Escuchémosla y que la voten aquellos ciudadanos franceses a los que convenza.
Creo sinceramente que también tenemos que ser críticos con nuestras obsesiones. El pañuelo musulmán lo está siendo. Tengamos claro, eso sí, los límites que no son otros que los de la dignidad y la autonomía personal. No me parece, aunque no me gusten los pañuelos, que Ilham sea una mujer víctima de una sistema patriarcal asfixiante o de una visión retrógrada de la religión musulmana. Sí que me atrevería a decir, en cambio, que, de forma un tanto idealista, adecuada a la edad, e ingenua, trata de mantenerse fiel a su origen denigrado y de plantarle cara a su sociedad actual poniéndola en un aprieto.
Seguramente ella no estará de acuerdo pero yo creo que tiene mucho de actitud defensiva. ¿Tienen razón de ser este tipo de actitudes? ¿Hemos hecho algo mal para que muchos hijos de inmigrantes no se sientan bien en su país? Me gustaría ver, escuchar y leer que en Francia, el paraíso de los debates, se formulan también estas preguntas.
La lógica de la exclusión actúa y genera reacciones desmesuradas, inadecuadas o polémicas. Lo importante es ver cómo la combatimos como sociedad. En este caso yo resaltaría que Ilham tiene 23 años y va en las listas de un partido político. Con el desinterés creciente de los jóvenes por la política, esta debería ser la noticia que, además, puede contener un mensaje muy positivo para otros hijos de inmigrantes: aquí tenéis un camino para combatir las injusticias. No es con la violencia que resolveréis vuestros males.
En España, he escuchado demasiadas veces que lo que sucede en Francia no nos llegará. De forma un tanto ingenua, estas voces parecen querer decir que aquí hacemos las cosas mejor.
Sin embargo, yo creo que Francia tiene más elementos a favor para ayudar a la integración de la gente originaria del Magreb. Conserva una influencia nada desdeñable sobre buena parte de estos países, traduce a muchos más autores e intelectuales árabes que nosotros, cuenta con más escritores originarios de estos países que escriben directamente en su lengua, el francés es un idioma que buena parte de los magrebíes siente como propio y, en general, conoce más y mejor su complejidad cultural. Y aún así, los problemas son muchos.
Si queremos aprender algo de sus errores, la lección principal a extraer es, a mi juicio, la de intentar combatir los guetos y luchar por la igualdad de oportunidades. Una asignatura pendiente en Francia.
El día 19 de febrero nos despertamos con la noticia de que en Pisos Planes, una barriada del municipio de Vendrell (Baix Pendès, Catalunya) se había producido un enfrentamiento entre los Mossos d’Esquadra y un buen puñado de vecinos. La chispa que provocó el enfrentamiento fue la solicitud de la documentación a un joven marroquí que llevaba hachís encima. Imposible evitar el temor de que aquí suceda lo que en las banlieus (Francia) en el año 2005.
En 2004 se aprobó en el Parlamento catalán una de las leyes que, en mi opinión, están más encaminadas a hacer frente a este tipo de problemas: la ley de barrios. A grandes rasgos, es una ley que propone una intervención integral en barrios con el objetivo de evitar su degradación y mejorar las condiciones de la gente que vive en ellos. El espíritu de esta ley es el de actuar sobre el conjunto y no sobre el individuo. Ayudar a resolver los problemas estructurales y, de paso, evitar estigmatizar de nuevo al colectivo originario de la migración como el receptor de todas las ayudas en detrimento de la necesidad del resto.
El dinero escasea y debemos de invertirlo en buenas ideas. Esta, desde luego, lo es.

Saïd El Kadaoui Moussaoui es psicólog y escritor

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Viudas en India,la muerte en vida.

Ellas recurren al sati, una práctica que incluso se encuentra en libros sagrados y que viene a ser el suicidio de las mujeres tras la muerte de sus esposos. Las leyes la han desterrado, pero la religión, no.

La diferenciación de las mujeres y hombres es notoria, mientras un hombre queda viudo, recibe todo el apoyo de la sociedad y está apto para continuar su vida e incluso volver a casarse. Una mujer pierde al instante todos sus derechos y las pertenencias que compartía con su esposo, así como el hecho que debe dejar la casa donde vivía. La creencia de la mala suerte que pueden dar las viudas si se cruzan con otras personas hace que las primeras tiendan a vivir entre penumbras y recibiendo apoyo de instituciones extranjeras que no comprenden la tradición religiosa que golpea tanto a las viudas.

En la actualidad se calcula que existen más de 30 millones de viudas en toda la India, muchas de las cuales han decidido no recurrir a la práctica del Sati, si bien todas no viven en pésimas condiciones, existen un número indeterminado que padece lo peor.

Existe una ciudad en la India, a la que llaman la ciudad de las viudas: Vrindaban, donde se calcula que viven alrededor de 20,000 viudas, que deben estar de blanco para ser reconocidas y rapadas sus cabezas luego de convertirse en esposas solitarias. La gran mayoría vive en albergues, muchas lo hacen en las calles convirtiéndose en mendigas, siendo así mujeres traumatizadas por todo el horror que heredaron sin querer, sin proponérselo, solo por el hecho de nacer en un lugar donde no debieron.

Una mujer viuda en la India ya no existe. Ha quedado muerta en vida, y su cuerpo recorre las ciudades con la pena de lo perdido. Una viuda busca morir en los ríos sagrados, dejando que su cuerpo descanse tranquilamente en la otra vida. Por eso, en Varanasi es común observar a mujeres al lado del Ganges orando y esperando la muerte.

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La Benedictina Teresa Forcadas con todo el respeto y con toda firmeza: No puede ser...

MI ABSOLUTA ADMIRACIÓN POR ESTA MONJA-MUJER QUE SE ENFRENTA A LA IGLESIA CATÓLICA MÁS RECALCITRANTE. GRACIAS A Mª ANGELS DEL COJO POR EL ENVIO DE LA NOTICIA.

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Benedictina cuyas manifestaciones son radicalmente incompatibles con la fe católica que dice profesar.

Hace ya tiempo que la hermana benedictina Teresa Forcadas se prodiga en el espacio público, y ya hace casi el mismo tiempo que sus manifestaciones chocan frontalmente con la enseñanza de la Iglesia, a pesar de su condición de monja y su calificación de teóloga. Tengo suficientes años, he rodado demasiado para que me escandalice con facilidad.

Ante una nota disonante intento entender la categoría del razonamiento y las condiciones de quien lo produce. Nada más lejano a mi forma de vivir que ser guardián de cualquier ortodoxia, pero también he de decir que rechazo lo irracional, y sobre todo la falta de fidelidad al compromiso -porque creer es primero una alegría, la más grande que jamás se puede vivir, y en segundo término un compromiso: creer es comprometerse- y rechazo el orgullo que nace de despreciar a la propia Iglesia declarándose no ya católico, sino monja.

Si escribo estas líneas sobre la benedictina Teresa Forcadas es por sus últimas manifestaciones en la televisión pública catalana apoyando el aborto, en el contexto de la nueva ley. Son tan radicalmente incompatibles con la fe que dice profesar, que con todo el respeto a la persona y a las personas que hacen posible que tales pronunciamientos públicos se produzcan abjurando de sus responsabilidades, digo que no puede ser. Que no es compatible continuar manifestándose en estos y otros términos, y a la par exhibir su condición de monja de la Iglesia Católica. O lo uno o lo otro.

Es una cuestión de libertad personal y también de responsabilidad. Una y otra van parejas. Uno ha de ser responsable del ejercicio de su libertad, y en este caso no hay la más mínima compatibilidad en defender el aborto y continuar con su condición religiosa.

La libertad por un lado niega la libertad del otro, la de profesar la fe dentro de la Institución. Esto es una evidencia. Esta es una línea roja que no se puede traspasar. ¿Cómo la Iglesia podría utilizar la excomunión con quien practica el aborto, negar la comunión a la mujer que ha incurrido en él y no ha pasado en condiciones especiales por el sacramento de la Reconciliación, y una monja, por el hecho de serlo y con el altavoz que ello le otorga, puede promover con su opinión favorable el aborto, sin que los obispos concernidos, el de su monasterio y donde se han producido las declaraciones, y quienes tienen responsabilidades en su congregación no hagan nada? Siendo así se daría un tratamiento injusto, incomprensible, que escandalizaría al pueblo de Dios y restaría toda credibilidad a quienes deben ejercer en él su magisterio como pastores que son.

Forcada tiene otras tesis que son incompatibles. La más global nace de su adscripción a la ideología de género. Ha escrito y reiterado que “no se nace mujer, sino que se deviene mujer”, como decía Simone de Beauvoir. "Se trata de no esencializar la feminidad o el ser mujer, eso no es algo que se le da a la mujer y por lo que hay que vivir según eso." El irracionalismo de la ideología de género contrario a todo evidencia científica e incompatible con la antropología que surge de la ley natural, es su bandera. No nacen hombre y mujeres; no existen niños y niñas: se fabrican.

Para esa ideología, la de Forcadas, el hombre y la mujer adultos son construcciones sociales y culturales, porque el ser humano nace sexualmente neutral, no niño o niña. Es después que la cultura lo convierte en hombre o mujer. Esta cultura afecta a la mujer de forma negativa e injusta. Es por ello que la ideología de género pugna por depurar la educación y los medios de comunicación de todo estereotipo o imagen específica de la división sexual para que los niños puedan crecer sin que se los exponga a lo que ellos llaman modelos “sexo-específicos”.

Padre, madre, marido y mujer. La acción se dirige a que se sustituyan estos términos “género-específicos” por palabras “género-neutrales”, como base conceptual que facilite la desaparición de diferencias en el seno de la familia, en lo que se refiere a la conducta y a la división de funciones. La ley por la que se ha modificado el Código Civil, para calificar de matrimonio las uniones entre personas del mismo sexo, constituye un buen ejemplo.

En esta modificación dan prioridad a los conceptos de cónyuges y progenitores que son “género- neutrales” por encima de marido y mujer, padre y madre, que son “género-específicos” Lo que dice el nuevo enfoque legal español es que no existe en realidad una función de madre o mujer, ni de hombre o padre, sino funciones indiferenciadas, cónyuges progenitores. Este es un estadio muy avanzado de generismo en las leyes de un país, tanto que nos convierten en una excepción en el mundo.

Bajo esta perspectiva Forcadas asume también la plena validez del matrimonio y la adopción por parte de las personas homosexuales.

Su consideración sobre Dios aparece fuera también, no ya del marco cristiano, sino incluso de la simple lógica nacida de la razón. Ella afirma que no hay un absoluto, sino dos, “Dios y los pobres”. La argumentación de este extraño paradigma es tan inconsistente como esta: ”el reino de lo ´absoluto´ es una sola cosa, no dos, y si ese absoluto es Dios parece que ya no hay más nada, pero la idea es no hacer de ese Dios un ídolo y de eso se trata. Jesús dice: ´no entrará en el reino de los cielos el que dice ´señor, señor, señor´ y cree que con eso ya tiene asegurado algo". Lo que implica esta idea es que según Forcada, Dios está para todos y también para los pobres, para el que está en el margen y para el excluido”. En este planteamiento, Dios como único absoluto (por la fe y la razón, o es absoluto o no es Dios) se convierte por esta razón en un ídolo.
Al margen del tema teológico, Forcada es una gran protegida del régimen Chavista. Sus manifestaciones son divulgadas por el Ministerio del Poder Popular para la Comunicación y la Información, con lo cual –y este es obviamente solo un juicio político-, posee una digamos sensibilidad democrática bajo la cual no me gustaría vivir. Sobre todo porque ya viví y experimenté en mi persona las consecuencias del franquismo.

Teresa Forcadas tiene el deber como religiosa y teóloga de cumplir con la instrucción pastoral sobre la vocación eclesial del teólogo, Donum Verbum, de manera especial la Encíclica Veritatis Splendor y la profesión de fe en la carta apostólica Adtuendam fidem. Y eso significa, entre otras cosas, que el enseñar aspectos relacionados con la fe de la Iglesia no puede ser un ministerio extrínseco a la verdad cristiana ni nada que se sobreponga a la fe.

La Iglesia cuenta con la asistencia del Espíritu Santo según promesa de Jesús, hecho que la habilita para promover enunciados ´de manera definitiva´. El papel del teólogo es, según la Instrucción citada, conseguir en comunión con el magisterio una comprensión más profunda de la palabra de Dios contendida en la Escritura, inspirada y transmitida por la tradición viva de la Iglesia. Nada, absolutamente nada de eso, cumple la actividad pública y teológica de la hermana Forcada.

No puede existir un ´magisterio paralelo´, en todo caso sí una opinión distinta, pero entonces dicha claramente desde fuera de la Iglesia. Un teólogo tiene toda la libertad del mundo para dejar de ejercer en nombre del magisterio y en comunión con él. La Iglesia también precisa que no es válido apelar a la conciencia para propagar falsedades. Este recurso es válido cuando se trata de tomar una decisión, pero no cuando está en juego la verdad de un enunciado doctrinal. Utilizar la propia conciencia para justificar la discrepancia con el magisterio es incompatible con la economía de la Revelación, porque “los enunciados de la fe constituyen una herencia eclesial i no el resultado de una investigación puramente individual”. “Separase de los pastores que velan por mantener viva la tradición apostólica es comprometer irreparablemente el nexo mismo con Cristo”.

Baste con recordar que como teóloga, no digamos ya como monja, debe respetar el juramento que entre otras cosas dice “Acepto y retengo firmemente así mismo todas y cada una de las cosas de la doctrina de la fe y las costumbres propuestas por la Iglesia de una manera definitiva”. “Me adhiero con religioso obsequio de voluntad y entendimiento las doctrinas enunciadas del pontífice romano o por los colegios de obispos cuando ejercen el magisterio autentico, aunque no tengan intención de proclamarlo en un acto definitivo”.

La monja y teóloga Teresa Forcadas ha sobrepasado con mucho el límite que el pueblo de Dios, los laicos podemos asumir en caritativo silencio. Ella ha de optar y resolver, y si no es así, en su defecto, los que poseen autoridad magisterial y disciplinaria por mandato de la Iglesia deben resolverlo de acuerdo con lo que prevé el Código Canónico.

Seguro que no era necesario este comentario porque los pastores y responsables a quienes concierne el tema no necesitan de modestas opiniones internas, pero en todo caso que lo dicho sirva al propósito: Ya está bien; basta ya de confusión e incitación a la diáspora de los católicos.

Fuente

Hermanas vale,pero no primas.

fuente imagen La fuente de este texto pertenece a Belen del blog "europa laica".: http://europalaica.ning.com/profiles/blog/show?id=2789149%3ABlogPost%3A14286

La Iglesia Católica no admite mujeres entre sus dirigentes ni cargos de autoridad. Para una organización estrictamente autoritaria, jerárquica y absolutista, eso es lo mismo que decir que las mujeres no tienen voz ni voto ni pintan absolutamente nada en la elaboración de su doctrina, mandatos, moral y prioridades.

La Iglesia Católica tiene siglos -milenios- de rabiosa misoginia a sus espaldas. De la que no ha abjurado nunca, ni ha pedido perdón a las víctimas, ni nada de nada. Hoy en dia es menos rabiosa, porque está mal vista, pero sigue siendo como un río subterráneo que la recorre. Los que tienen alguna autoridad y mandan algo en la Iglesia no viven con mujeres, se han educado lejos de las mujeres, no tratan con ninguna mujer de igual a igual y (al menos teóricamente) no tratan íntimamente a ninguna mujer. Los eclesiásticos no mantienen a ninguna familia, no cuidan a nadie (siempre son ellos los cuidados por alguien), no educan hijos ni hijas, no tienen que ocuparse de tomar decisiones familiares ni laborales difíciles, no tienen que conciliar vida familiar y laboral. ¿Quien es esta gente para decirle a las mujeres lo que tienen que hacer? ¿Quienes son para dar órdenes a las mujeres? ¿Qué saben acerca de lo que pontifican con esa arrogancia? ¿Cuándo se han visto o se pueden ver en algún problema de los que ordenan a las mujeres cómo deben afrontar? Cada vez me cuesta más entender cómo es posible que los activistas católicos, las personas que colaboran activamente con la Iglesia, sean mujeres en sus dos terceras partes. Mujeres sosteniendo humildemente el tingladillo de ellos, ninguneadas y tratadas como subordinadas. Y cada vez me cuesta más entender que tantas mujeres, aun no siendo colaboradoras activas de la Iglesia, presten atención y concedan autoridad a estos engreídos que no saben de lo que hablan, que no las aceptan como iguales y cuya ignorancia sólo es igualada por su arrogancia.

La Iglesia de la Virgen del Orgasmo

Autor:© Miguel Mielgo - JM Noticias.com

No se trata de una broma ni de algo irreverente. Lo que ha pasado en Suecia es que la llamada «Iglesia de la Virgen del Orgasmo» podrá ahora ser registrada como una «trosamfund» <(comunidad de fe), o lo que es lo mismo, como un culto o religión oficial que tendrá los mismos derechos que otras iglesias o congregaciones religiosas.

Después que el «Kammarkollegiet», algo así como el registro oficial sueco de sociedades y comunidades, rechazara la inscripción porque el nombre podría ofender a los cristianos, un tribunal de apelación dictaminó hace unos días que la «Orgasmens Madonnas Kyrka», que así se llama en sueco, tiene todo el derecho a ser registrada como iglesia o comunidad religiosa como todas las demás.

El orgasmo es su Dios.

Carlos Bebeacua , un polifacético artista nacido en Montevideo que se proclama así mismo «cardenal» y sumo sacerdote de este singular culto cuyo Dios es el orgasmo, cuenta en sus declaraciones al periódico sueco Skånska Dagbladet, que la idea de fundar una iglesia le vino después de que su cuadro, «La Virgen del Orgasmo», desencadenara fuertes protestas durante la Expo del 92 en Sevilla, obligando a la Policía a intervenir contra los disturbios.

«Es la imagen de una mujer que da la espalda al mundo mostrando su intimidad al mismo tiempo. Pero hay otros símbolos, poemas, frutas, el sueño de una casa en el campo...» explica Bebeacua.
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