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La Coctelera

Categoría: Politica de género

TIPOS DE FEMINICIDIO O LAS VARIANTES DE LA VIOLENCIA EXTREMA PATRIARCAL

Después de seis meses de haber puesto en funcionamiento Geofeminicidio, hemos definido una primera clasificación de tipos de feminicidio y tipos de asesinato de mujeres.  El listado elaborado fue inspirado en académicas que hicieron un aporte teórico importante a la construcción del término. Contabilizar y visibilizar los tipos de feminicidios brinda herramientas para combatir la violencia de género.

Graciela Atencio y Elena Laporta / Diseño: Francisco Gatica – Feminicidio.net – 05/07/2012

España, Madrid – Geofeminicidio, la base de datos de Feminicidio.net contabiliza asesinatos de mujeres y feminicidios. Todos los feminicidios son asesinatos de mujeres pero no todos los asesinatos de mujeres son feminicidios. El indicador principal que utilizamos en la elaboración de los informes estadísticos es el asesinato y el feminicidio nuestro paradigma de análisis. En tal sentido, nos basamos en la línea de trabajo de Diana Russell y Julia Monárrez Fragoso [1]. Y no tomamos como indicador al homicidio, utilizado por la criminología tradicional, debido a que por su etimología, que viene del latín “homicidium”, formada por “homo (hombre)” y “cidium (acción de matar)” nos parece androcéntrica a pesar de que es usado para refererirse tanto a homicidios de hombres como de mujeres [2].

FOCALIZAR LA ATENCIÓN EN LOS VICTIMARIOS

Empecemos por responder una pregunta básica: ¿Qué diferencia a un feminicidio del asesinato de una mujer? Cuando se comete un feminicidio, a una mujer se la asesina por el hecho de ser mujer, por “razones de género”. ¿Cómo se manifiestan esas razones de género? Lo repetimos una y otra vez en nuestros informes y artículos de Feminicidio.net, en las sociedades patriarcales el asesinato de mujeres a manos de hombres es frecuente y la inmensa mayoría de estos son feminicidios. Los hombres feminicidas matan a las mujeres por diversos motivos: cosificación, posesión, celos, odio, placer, erotismo...La violencia resulta un instrumento de poder clave para someter y subordinar a las mujeres. El feminicidio representa una expresión extrema de la fuerza patriarcal, una forma de manifestar la política sexual y los “rituales” de dominación masculina [3]. Es más, el feminicidio es un acto socialmente necesario que permite sostener el statu quo de la dominación masculina.

Según lo que sostiene Russell, en el asesinato “el género femenino de una víctima es irrelevante para el perpetrador. Por ejemplo, un varón armado que dispara y mata a los propietarios, hombre y mujer, de un supermercado en el transcurso de su crimen, no ha cometido un feminicidio [4]. En el asesinato no existen las razones de género.

También resulta necesario abrirle paso a la criminología feminista y focalizar la atención en los sujetos que cometen los asesinatos, los hombres. Si bien las tasas y el número de asesinatos de hombres son más elevados que los de asesinatos de mujeres, sin perspectiva de género se puede argumentar que la violencia con resultado de muerte impacta más a hombres que a mujeres, datos estadísticos confirman esta afirmación. Pero esta lectura está velada: los hombres matan a hombres y los hombres matan a mujeres, individuos de la mitad de la especie se matan entre sí y matan a individuos de la otra mitad. La supremacía masculina tiene un protagonismo categórico en el ejercicio de todas las formas de violencia extrema que se ejercen.

TODA LA INFORMACIÓN EN http://www.feminicidio.net/noticias-de-asesinatos-de-mujeres-en-espana-y-america-latina/datos-informes-y-cifras-de-feminicidios/2862-tipos-de-feminicidio-o-las-variantes-de-la-violencia-extrema-patriarcal.html

“Creo que sigue teniendo lugar una caza de brujas”

ENTREVISTA | SILVIA FEDERICI, AUTORA DE ‘CALIBÁN Y LA BRUJA’

“Creo que sigue teniendo lugar una caza de brujas”

Nos encontramos con la autora de uno de los libros revelación de la editorial Traficantes de Sueños.

- El cuerpo, la máquina de trabajo primaria

IRENE GARCÍA RUBIO Y BELÉN MACÍAS MARÍN
MARTES 3 DE JULIO DE 2012.  NÚMERO 177
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Silvia Federici (Foto: Bárbara Boyero)

Aquí compartimos fragmentos de casi dos horas de conversación intensa con esta profesora y activista, junto con Laura ‘Gaelx’ y Carolina León.

DIAGONAL: En Europa, y especialmente en el sur, estamos experimentando unos procesos de privatización y cercamientos como los que, describes en tu libro, tuvieron lugar en los orígenes del capitalismo.

SILVIA FEDERICI: Sí, creo que sigue teniendo lugar una caza de brujas. En EE UU, durante los últimos 20 años, las políticas implementadas por los Estados constituyen un ataque económico muy directo sobre las mujeres. Hay dos tendencias que están afectando a la posición de las mujeres y socavan su autonomía, en contra de la idea de que ahora la mujer goza de una mejor posición social. Una es la falta de inversión en reproducción social y los recortes sociales desde los ‘70 hasta ahora.

Todos estos recortes en sanidad y ámbitos reproductivos, como el cuidado de los niños y ancianos, tienen un fuerte impacto sobre las mujeres. Esta situación demanda mucho más trabajo no pagado que ahora las mujeres tienen que hacer. Al mismo tiempo, ha crecido toda una campaña ideológica que pretende controlar la vida de las mujeres, su sexualidad, su cuerpo, un esfuerzo mayor por controlar la capacidad reproductiva de las mujeres. En varios Estados se criminaliza a las mujeres si pueden “probar” que estando embarazadas han puesto en riesgo la vida del feto que están gestando. Y desde luego la cuestión del aborto es muy importante. Algunos Estados han introducido en la ley que si quieres abortar tienes que realizar antes una prueba de sónar transversal, que consiste en insertar un instrumento en tu útero para poder obtener una imagen más nítida del feto con el propósito de hacerte sentir mucho más culpable.

D.: De modo que los cuerpos de las mujeres siguen siendo objetivo de los cercamientos capitalistas.

S.F.: Siempre digo que los cuerpos de las mujeres constituyen la primera y la última frontera que el capitalismo tiene que colonizar.

D.: ¿Por qué crees que la cuestión de los comunes está hoy en el centro de la discusión política?

S.F.: La cuestión de los comunes tenía que estar en el centro de la discusión, y ha sido llevada ahí porque a lo largo del mundo se ha impulsado la privatización de todos los espacios, del patrimonio natural, etc. Hasta el punto de que si no se paran estas tendencias pronto no tendremos acceso, salvo a través del dinero, a los mares, a las playas, ¡incluso a las aceras! No sólo se ha privatizado tierra y bosques, sino también el conocimiento; ésa es una de las cuestiones clave ahora mismo.

Otro factor son las luchas, sobre todo de la población indígena de América Latina y África, como respuesta directa al colapso y a los ataques a los sistemas comunales. La lucha de los zapatistas ha sido muy importante para traer la discusión sobre los comunes a los países industrializados, en los que la cuestión de la tierra no era tan importante. Estos desarrollos, que de alguna manera fueron activados por el proceso de reestructuración de la economía global, han forzado a la gente a tomar conciencia de la importancia de las relaciones comunales.

D.: ¿Pueden los comunes ser una alternativa al sistema público-privado, o sólo un apoyo a lo público?

S.F.: Hoy en día lo público está siendo privatizado por el Estado. No lo controlamos, no tenemos capacidad de opinar en su gestión. Por eso lo público no es lo común: lo común es una gestión comunal de esta propiedad, desde la base, cuando creas formas de organización e instituciones que establecen este tipo de control y las reglas. Porque cuando tienes comunes, hay que tener reglas, no sólo en términos de derechos sino también de reciprocidad, del cuidado que hay que proporcionar al espacio, la tierra o los conocimientos. Estamos en el proceso de articular las formas de relación y las instituciones que necesitamos para tener comunes que sean genuinos, que no sean cooptados y usados para, de algún modo, salvar el capitalismo.

D.: ¿Qué tiene el feminismo que decir sobre la cuestión de los comunes?

S.F.: A escala global, las mujeres han tenido una presencia muy importante en la defensa y producción de los comunes (porque no es sólo una cuestión de defensa, también lo es de producción, de producir nuevas realidades), y dado que, por mejores o peores razones, han estado muy involucradas en los procesos de reproducción y han tenido menos acceso a los ingresos monetarios, han tenido un interés especial en luchar contra la destrucción de, por ejemplo, el patrimonio natural.

Otro elemento que me interesa mucho es cómo organizamos los hogares. Las mujeres han revolucionado todas sus relaciones: familiares, personales, de reproducción, etc. Tenemos que repensar ese espacio desde la perspectiva de los comunes, reabrir el debate. Es una cuestión que implica también repensar el espacio, las actividades, la relación entre el hogar y el vecindario...

D.: ¿Cómo valoras el movimiento Occupy?

S.F.: Ahora es un movimiento internacional, por lo que es muy difícil generalizar. Pero soy bastante optimista. Me siento muy animada por el hecho de que se reconozca que la cuestión de la reproducción es central. De que hay que ponerla en el centro de nuestra organización, incluso en la forma en que nos organizamos. Porque hay formas de organizarse que hacen que para mucha gente sea imposible participar, y esto ha sido uno de los problemas de los movimientos en los que predominan los hombres, y en los que sólo si tenías entre 18 y 30 años, estabas sano y sin personas a tu cargo, podías participar. Esa política ha sido, finalmente, insostenible, porque supone la exclusión de mucha gente. El movimiento Occupy se ha dado cuenta de eso. Creo que eso es un cambio cualitativo muy importante, que la vida en común está introduciendo nuevos elementos en la organización política que son esenciales.

Hay que empezar a responder a nuestras necesidades, y eso implica que cuando te juntas para hacer política, te juntas en un sentido mucho más amplio, no sólo en un sentido abstracto de ser político y “no traigas aquí tus problemas personales”. En los últimos dos o tres años hemos estado hablando de que no queremos un movimiento que suba como una olla a presión y luego baje, sino un movimiento que pueda ser sostenible y crecer. Y que tenga muchos espacios, que ofrezca a todo tipo de gente la posibilidad de participar, que pueda responder a las necesidades particulares que tiene la gente y que no te obligue a compartimentarte para poder hacer política.

D.: ¿Crees que el hecho de que hayamos puesto la reproducción social en el centro se debe a que hay una crisis económica?

S.F.: Sí, sí, ahora la gente tiene que buscarse la vida más allá del salario. Todo eso se vuelve muy importante cuando tu salario o tu pensión se recortan un 30%, y tienes un montón de nuevos impuestos, con lo que el dinero no llega ni a mitad de mes.

D.: ¿Cómo hacer sostenible la gestión comunal en la actualidad?

S.F.: Uno de nuestros principales problemas es cómo hacer real la idea de los comunes, con tantas posibilidades de ser cooptados. Una forma de mantenerse para mí en la dirección correcta es darse cuenta de que comunes (commons) significa antes que nada desarrollar un interés común para la comunidad (commoning).Esto nos lleva a descartar cuestiones que dividan: por ejemplo, no podemos tener comunes que excluyan a los inmigrantes.

Una de las fuerzas más poderosas del capitalismo es la habilidad para crear diferentes regímenes de trabajo y acceso, para confundir y dividir. Muchas veces no somos conscientes de lo que se hace, porque estamos en una posición relativamente segura. La producción, la distribución y el consumo se separan de modo que sólo podemos ver una parte. Y éste es uno de los grandes poderes del capitalismo. Esta preocupación tiene que estar en el centro, porque los comunes no tratan sólo sobre un trozo de tierra, sino que tratan de acabar con las divisiones y las jerarquías que separan a la gente. No queremos ninguna prosperidad y ninguna revolución que se realice con el coste del sufrimiento de otra gente. Ése tiene que ser el principio de los comunes.


HISTORIADORA FEMINISTA

Silvia Federici es en la actualidad profesora de la Hofstra University de Nueva York. Esta historiadora ha sido activista feminista desde los años ‘60, cuando participó en los debates sobre la importancia del trabajo doméstico, trabajo invisible y no remunerado, un tema que le sigue preocupando y que piensa que habría que “reabrir” desde la perspectiva de los comunes. Su paso por Nigeria, donde trabajó como profesora durante varios años en la década de los ‘80, le permitió estudiar el impacto de las políticas de ajuste del FMI y el Banco Mundial en África. Gracias a esta trayectoria ha conseguido desarrollar una investigación reveladora sobre los procesos de expropiación de cuerpos, recursos y saberes desde los antecedentes del capitalismo hasta la actualidad.

CUATRO CONCEPTOS

Introducción a la obra de Silvia Federici

LOS COMUNES

Los comunes son un sistema de gestión que no es ni público ni privado, por el cual una serie de bienes pertenecen a y son gestionados por una comunidad. Estos bienes pueden ser tanto materiales (tierras, ríos, etc.) como inmateriales (conocimiento, cultura...). Los bienes comunales surgen durante el feudalismo, pero hoy todavía encontramos ejemplos de gestión comunal: en zonas rurales de España existen tierras y recursos que se gestionan en comunidad.

CERCAMIENTOS

Estos mecanismos de expropiación de los bienes comunes son, para Federici, un rasgo estructural del capitalismo. Si en Europa durante la Edad Media el capitalismo avanzó gracias a la expropiación de las tierras comunales que permitían subsistir al campesinado, ahora políticas como los planes de ajuste estructural del FMI cumplen la misma labor, privatizando no sólo tierras comunales sino también todos aquellos servicios que garantizan la reproducción social.

CAZA DE BRUJAS

La cacería y quema de cientos de miles de brujas en los siglos XV y XVI, en Europa y el Nuevo Mundo, fue tan importante para el desarrollo de la sociedad capitalista moderna como la colonización, el comienzo de la esclavitud o la expropiación de las tierras comunales al campesinado, según la tesis de Federici. La caza de brujas también constituye un intento feroz de destruir el poder que habían ejercido las mujeres sobre su capacidad reproductiva, que resulta demonizado.

ACUMULACIÓN ORIGINARIA

Federici desarrolla el concepto acuñado por Marx para señalar que este proceso intrínseco al capitalismo y necesario para su nacimiento (concentración previa de capital y de trabajo, y separación de los trabajadores de los medios de producción) afectó de forma especial a las mujeres. Este periodo sangriento generó una nueva división sexual del trabajo: los hombres se encargan del trabajo productivo y salarizado y las mujeres de tareas reproductivas, que pasan a ser un trabajo invisible y no pagado.

Ser Lesbiana o Lesbiana polítika

leido en http://radicaldesdelaraiz.blogspot.com/2011/04/mi-nuevo-texto.html

por marian pessah

publicado en http://www.labrys.net.br/

 

Resumen

Como dice Monique Wittig, partiendo del orden material del lenguaje, hago unjuego de palabras con el término lesbiana, en el que LESs significa SIN; y BI significa DOS, uno estos conceptos y empiezo a referirme a la palabra sin dos, como la propia lesbianidad que nos llevará a la transformación política de la palabra.

Así continúo a ampliar el término de lesbiana polítika, centrándome más en el aspecto político que en lo puramente sexual, no porque le quite valor, sino porque le agrego otros. Cuando las lesbianas luchamos a favor del aborto, a nadie se le ocurre preguntar si realmente abortamos. Si todas fuéramos lesbianas polítikas, ya estaríamos cambiando la sociedad. Desde un aspecto de la revolución sexual, y también, desde el punto de vista de la clases de sexos.

 

Lesbianidad. Palabra, concepto, idea polítika que comienza con LES BI

L de Libertad, de Luciérnaga. Luz de Luna.

 

Un día recibí un mensaje de Tania Navarro Swain, en el que me contaba que estaba realizando para el próximo número de la revista Labrys, un dossier sobre Lesbianismo. Me preguntaba si quería participar. En seguida mi boca comenzó a sonreír de un solo lado, como lo hace a veces, mientras el otro se queda pensativo. Por un lado su invitación me ponía feliz, ese era el lado que sonreía, mientras el otro, comenzaba a percibir que mi cuerpo estaba queriendo arriesgarse “a más” e indagar sobre algunas cuestiones que a veces se me aparecen como estrellitas viajeras. Ideas fugaces, como luciérnagas en medio del campo. Cuando era niña, estos bichitos me producían una especial fascinación. Corría detrás de ellos con un salero en la mano, con toda la delicadeza que una niña - que se negaba a usar pollera - podía tener. Los agarraba en el aire y los iba dejando caer en el recipiente verde, creyendo que tendría una linterna casera. Mi emoción acariciaba la luna.

Faltaría tiempo para entender que el cautiverio, nunca genera luz.

La falta de libertad, de luz, no ilumina, incomoda.

Creo que estaba buscando la excusa para sentarme a pensar sobre la pluralidad de conceptos que hay dentro de la palabra lesbianidad. Algunos, creo que los tengo en un salero adentro mío y me gustaría dejarlos volar. Quiero aprovechar la ocasión y disculparme con aquellos bichitos, que con tantas ilusiones atrapaba entre mis dedos y ya no volaron, ni cantaron, ni dieron luz.

 

Dedico este texto a las luciérnagas que hay en nos-otras.

 

¿Ser lesbiana, o lesbiana?

Una de las acepciones del término lesbianidad, se orienta a una “opción” sexual en la que una mujer se une afectiva y/o sexualmente a otra. La palabra lesbiana, nace en la isla de Lesbos, junto con Safo, una mañana de sol, y un poco de viento. Ella fue una poetisa rebelde que vivió en Grecia durante el siglo VII AC. Dada su característica contestataria, y poco agrada eso al stablishmen de cualquier época, la mayor parte de su trabajo fue quemado, los versos que han sobrevivido nos dejan la primera referencia de una mujer que amó/estuvo sexo-eróticamente con otras mujeres. Para dar visibilidad a este lado de la herstoria, es que se opta por recuperar el término.

 

Jugando un poco con las palabras, me di cuenta que en inglés, el prefijo LESs significa SIN; mientras que en español BI significa DOS. Se me antoja unir estos conceptos y hacer una invitación a recorrerlos hacia adentro. A esta primera mitad de la palabra, a partir de ahora, la llamaré sin dos.

 

¿Cómo sería un mundo de existencia sin dos?

Imaginemos que no exista la obligatoriedad de elegir entre homosexual-heterosexual, femenino-masculino, gordx-flacx, blancx-negrx, hombre-mujer, campo-ciudad, casa-miento. El agregado, las mil opciones que quedan invisibilizadas y no pensadas desde el lenguaje y la mente, es lo que dará la riqueza, libertad y autonomía a la lesbianidad. “Debemos producir una transformación política de los conceptos claves, es decir, de los conceptos que son estratégicos para nosotrxs. Porque hay otra orden de lo material, la del lenguaje, y esta se va elaborando en base a estos conceptos estratégicos. Que a su vez está profundamente conectada al campo político donde todo lo que concierne al lenguaje, a la ciencia y al pensamiento, se refiere a la persona como subjetividad y a su relación con la sociedad. Y no podemos dejar esto dentro del poder de la mente hétero, o sea del pensamiento basado en la dominación” (Wittig, 1980). Continuando en la línea que nos trae Monique Wittig, abandonando la mente BI podríamos pensar en otras realidades y mundos. Yo lo siento como un cielo abierto, innúmeras posibilidades, montones de estrellas. Me veo acostada en el pasto, mirándolas e inventando nuevas formas de relacionarnos y de vivir. Me siento, nuevamente, acariciando la Luna.

Creo que es un avance necesario darse cuenta que las sexualidades son muchas y también va a depender del momento, de las personas, de muchas cosas. Creo que no podemos crear una categoría que en lugar de libertarnos, nos oprima. Escucho todo el tiempo historias de amigas y compañeras lesbianas que han estado con mujeres y ahora les gusta un varón. O simplemente les gusta tener sexo con hombres, o se sienten atraídas por chicos que parecen gays. Y hasta por gays. ¿Vamos a cuestionarlo? ¿Seremos las policías de nuestra “propia isla de Lesbos”? No podemos crear categorías “libertadoras” que nos opriman. Tampoco que nos de vergüenza, entre nosotras, contarnos que estamos con una persona de otro sexo.¿Pero cómo?? ¿No eras lesbiana? ¿Qué voz grita más fuerte, la interior o la de afuera?

También sucede que hay parejas que a primera vista parecen heterosexuales, y al ver sus particularidades, podemos notar que son personas libertarias, contrarias al sistema y sería muy reduccionista decir que no pudieron romper con la heterosexualidad obligatoria y que el sistema les ha ganado.

 

La lesbianidad polítika

Hice esta introducción para llegar al lugar polítiko desde el cual me interesa posicionarme.

El desafío consiste en construir una consciencia colektiva y revolucionaria.

 

“El gran desafío no es solamente asumir que las posiciones de género y sexuales se multiplican y, entonces, que es imposible lidiar con ellas apoyadas en esquemas binarios; sino también admitir que las fronteras vienen siendo constantemente atravesadas y – lo que es todavía más complicado – que el lugar social en el cual algunxs sujetos viven es exactamente la frontera. (Lopes Louro, 2004: 28)

 

Traigo las palabras de Guacira Lopes Louro, con la idea de mostrar que por más que un sistema intente (re)encuadrarnos, siempre habrá quienes no quepan dentro, quienes por suerte (re)inventen sus vidas, espacios, cuerpos y sexualidades. La frontera es el lugar del no lugar, ¿es posible apropiarse de un espacio así? Pide cambio y atención todo el tiempo, demanda equilibrio y tensión. La frontera es un tercer lugar. Un tercer ojo donde se entrelazan varias lenguas.

 

“Quijano [Aníbal] no logra ver el genocidio contra las mujeres o el femicidio en Europa, que sucede paralelamente a la expulsión de los judíos y moros, y la colonización de América como parangón de la idea de raza. Quizá es esto lo que las feministas africanas e indígenas intuyen al proponer que el concepto de género impuesto en la colonia no existe como tal en sus sociedades. El antecedente histórico del genocidio de mujeres o feminicidio que significó la caza de brujas a lo largo de varios siglos en Europa no se había dado aún en sus territorios. Eso daría más tarde como efecto de colonización y la colonialidad de género que se desarrolla como parte de la estructura colonial”. (Mendoza, 2010: 24)

 

Es notable aquí, como nos muestra Breny Mendoza, cómo existen varias jerarquías dentro de las sociedades. Un hombre tan inteligente como Aníbal Quijanopuede comprender la colonialidad, la esclavitud, lugares a los que los hombres pertenecen y están incluidos en su explotación, pero no deja de aliarse con sus fraternos hermanos de la clase hombre, cuando no reconoce ni puede ver el primer feminicidio del que haya registro en la historia de la humanidad. En este tipo de “no visiones”, es que se basa Adrianne Rich (1985) cuando escribe Heterosexualidad Obligatoria y Existencia Lesbiana, dando no solamente visibilidad, sino también EXISTENCIA a tantas lesbianas quemadas física y simbólicamente. La expresiónexistencia lesbiana es un grito que viene a mostrar lo que otros han intentado borrar y callar de la historia oficial.

 

La fuerza del sin dos, genera creatividad y movimiento. ReVela rebeldía.

 

Entendiendo y combatiendo las causas que producen las diferencias de clase, raza, género y un único modelo de sexualidad; ayudará a la comprensión de los mecanismos jerárquicos y piramidales en los que determinados grupos se paran y gozan de ciertos privilegios atropellando la libertad del resto, de la mayoría de la humanidad.

Dado que esas desigualdades son construidas por seres que dividen para reinar, bien podemos atacar la “monarquía” desde su raíz. O sea, ir a la matriz de esta sociedad y rehacerla en base a nuestras ganas, rebeldías, necesidades, antojos y luchas. Entiendo que la manera de desarmar este “imperio”, es entenderlo para poder desestabilizarlo. Si estudiamos y conocemos sus estructuras, podremos soñar con derribarlas.

Por eso, la lucha desde causas / banderas únicas o específicas, se mantienen en la superficie y en un cierto individualismo. Hay que levantar la mirada. La libertación estará en la imbricación de todas ellas ya que todas tienen una raíz socio-económica común. Todas ellas son “las otras” para el sistema.

“la lucha de sexos incluye la lucha de clases, pero la lucha de clases no incluye la lucha de sexos. Las feministas son, por lo tanto, izquierdistas genuinas. De hecho, están a la izquierda de lo que llamamos tradicionalmente la izquierda política.” (Beauvoir, 2009:261)

Juntando la idea de Simone, con la posición de Virginie Despentes (APUD Preciado, 2011), donde ella dice que los feminismos disidentes son el proletariado del feminismo, lo que me interesa tratar aquí son las lesbianidades disidentes, como proletarias de la lesbianidad eje-mónica. Justamente se trata de que no haya un único eje ni un modelo a seguir. Trascendiendo el DOS, lo percibiremos inmediatamente.

 

¿Quién sería el sujeto de la lesbiana polítika?

Acabamos de decir que es necesario trascender el DOS, así como las imposiciones sociales heteropatriarcales. Esto significa que una mujer/lesbiana pueda elegir a sus compañerxs sexuales de forma libre de todo posible dogma. Si como decía Monique Wittig (1980), “las lesbianas no somos mujeres, como no lo es tampoco ninguna mujer que no esté en relación de dependencia personal con un hombre”, esas mujeres que eligen compañeros hombres - sea de manera coyuntural o definitiva – pero no están en relación de dependencia con ellos, bien pueden serlesbianas polítikas. Me parece importante llamar la atención de que no todas lasmujeres que están con hombres hoy día son dependientes de ellos. Se hace necesario visibilizar ese poco, - soy consciente que no son tantas como nos gustaría - porque de lo contrario, se comete el error de caer en la invisibilidad de quienes salen de la norma y estaríamos colocándolas en la misma bolsa de quien no asume la necesidad de cambio.

Si bien no me propongo en este caso hacer una evaluación del movimiento feminista y sus aciertos y consecuencias, deseo hablar de las realidades que habito cuando veo algunas compañeras independientes / autónomas de sus compañeros, algunas de nuestro propio grupo Mulheres Rebeldes.

Leyendo recientemente el libro de Itziar Ziga, Devenir Perra, ella entrevista a algunas personas. Reconozco las palabras de Pilar, justamente de la misma forma que nosotras luchamos y actuamos “Estamos hablando de 1982. Luchábamos contra las agresiones, siempre detrás de los abusos en todos los sentidos. Nos reuníamos donde podíamos y cuando podíamos. Era un momento de enorme lucha a favor del aborto. Cuando había que reivindicar el lesbianismo, aunque yo no fuera lesbiana daba besos en la boca a todas las que hiciera falta”. (Ziga, 2009: 52)

Lo que nos une a todas es el objetivo común de libertación, la destrucción / desestabilización / eliminación / deconstrucción de una sociedad hétero patriarcal capitalista, de estar en pensamiento y en acción, de no respetar ninguna sexualidadeje-mónica, de estar en la lucha antiracista, y por sobre todo, nos encontramos en el climax, en el placer que sentimos en luchar, en rebelarnos a este sistema opresor.

 

Lesbianidad se estará oponiendo a ese sin dos, puesto que no será ni heterosexual, ni homosexual. Podríamos decir que en este caso es una tercera opción, la que viene a incomodar, a desequilibrar. A cuestionar lo ya fijado. La idea es mostrar la cantidad de posibilidades que pueden caber de deconstrucción de las sexualidades hegemónicas, desde una consciencia y práctica feminista radikal. Citando nuevamente a la pensadora francesa Monique Wittig, vemos que “Lesbianidad es el único concepto que conozco que está mas allá de las categorías de sexo (mujer y hombre), pues el sujeto designado (lesbiano) no es una mujer, ni económicamente, ni políticamente, ni ideológicamente.” (Wittig, 1980)

Sin dos no pretende estar adentro ni afuera, la idea es estar en movimiento, en pensamiento constante, fuera de todo sistema normalizador. Dentro de laslesbianidades y sexualidades polítikas no normativas.

¿Pero por qué una mujer que elige a sus compañeros sexuales hombres no macho, debería de llamarse lesbiana polítika?

Es una posición polítika, un grito ante tanta barbarie, un susto a las personas bien comportadas, una cachetada a las iglesias hipócritas. Si ellas están decididas a romper con tantas estructuras impuestas y valores torcidos de tanta moral negociada, muchas se ven reflejadas en otras mujeres y lesbianas, eligen la compañía de las brujas, la sororidad como parte del cotidiano, de experiencias de vida.

 

Pero ya se hablaba de la lesbiana política hace tiempo.

Voy a hacer mención de solo algunos casos sobre la utilización del términolesbiana polítika. Hay más, seguro, pero mi idea ahora es hacer un breve paneo sobre algunos significados que se le otorgan al término.

Sheila Jeffreys, EEUU, feminista lesbiana radical, actuante en los años 70, lo utilizaba como una valoración y politización del feminismo lesbiano. Ella traza la diferencia entre las feministas lesbianas y las lesbianas feministas, por eso cuando se refiere a las lesbianas políticas, lo hace con ánimos de enfatizar su posición política. Sheila se refiere a las lesbianas que sólo tienen sexo entre mujeres. Arriesgaría una posible herejía, cuando ella dice “las lesbianas deben repensar la conexión entre el sexo y la revolución" (Jeffreys, 1996: 94), encuentro que esta idea se complementa muy bien con la utilización que yo hago de la lesbiana polítika.Nuestra lucha va mucho más allá de la “sexualidad practicante”.

Adrienne Rich, EEUU, en 1980 escribe su famoso texto Heterosexualidad Obligatoria y Existencia Lesbiana. Aquí ella habla del continuum lesbiano como forma de resistencia a las imposiciones del heteropatriarcado donde no se restringía al plano sexual, su idea era incluir una gama de experiencias ginocéntricas que abarcase la formación de lazos de defensa contra la tiranía masculina al darse y recibir apoyo práctico y político. Si bien no utiliza el término de lesbiana polítika, la idea es muy parecida. Está presente la necesaria komplicidad entre mujeres /lesbianas.

Norma Mogrovejo, Perú - México, en su importante obra Un amor que se atrevió a decir su nombre, utiliza el término lesbiana política pero con un sentido diferente. Ella se cuestiona los orígenes de la lesbianidad y habla de aquellas mujeres que sienten que “nacen así” y otras que a partir de una consciencia feminista, llegarán a serlo, es a estas lesbianas sexuales que ella denominará lesbianas políticas. "el lesbianismo es una opción política, un rechazo consciente del patriarcado, de los roles tradicionales de las mujeres, de las limitaciones impuestas a las mujeres sobre el control de sus propias vidas. Es un abrazo consciente de las mujeres a las mujeres como sus vínculos emocionales, eróticos, y espirituales primarios…”(Mogrovejo, 2000: 151).

¿Modelo para armar o desarmar?

“Ideas que resurgen y llegan a mí sin llamarlas, cada vez que pienso en esa cantidad de mujeres que no encajan en el término, que no se sienten como tales, pero que tienen que amarrarse a él; cada vez que pienso en ese gran número de dominicanos y dominicanas que siendo de piel oscura o determinados rasgos físicos, que se asignan a la categoría racial de negro, no se definen a sí mismas/os como tales”. (Espinosa, 2007:25 )

 

Yuderkys Espinosa nos trae un interrogante muy interesante, qué pasa con todas esas personas que cotidianamente no entran en los casilleros asignados por el sistema. En un mundo que todo lo divide, las personas deben asumirse negras, lesbianas, indígenas. Pero qué sucede cuando no se identifican con esa marca puesta por el propio sistema. Qué sucede con las “mujeres” que no se ven así, que no necesitan de un marido al lado para poder ser completas y prefieren seguir sueltas, raíz de soltera. Qué pasa con el sin dos aplicado al género, las personas que no se identifican como dominicanas o dominicanos. ¿Dónde entran en el vocabulario las mil otras opciones? Y la pregunta que tan frecuentemente se escucha, ¿cómo se pronuncia la “x”, y la “@”?

¿Queremos crear nuevos casilleros, o levantar las compuertas, desalambrar las fronteras y dejar un terreno libre a la imaginación y consecuentes acciones? Vivir, es generar permanentemente nuevas palabras, conceptos, ideas.

Pronunciaciones.

Nos estamos manifestando. Escuchémonos, sintamos.

 

Como vengo sosteniendo desde el principio, no hay un único modelo delesbiana, ¿queremos modelos a seguir? o existencias variadas y múltiples, cada una con sus personalidades, colores, tamaños, pelos, expresiones. Se trata de denunciar, de expresar de diferentes formas, la imposición a la heterosexualidad obligatoria, a un patriarcado que no queremos asumir en nuestros cuerpos rebeldes. Y mostrar que estamos en la búsqueda de una nueva sociedad.

Si hablamos de ver / visibilizar, debemos reconocer que hay una infinidad de formas y vidas polítikas disidentes a la norma, con la posibilidad – o no – de relacionarse sexualmente únicamente con mujeres. Creo que uno de los puntos interesantes acá, es la opción de sentirse nómade, de transitar la libertad.

Podríamos hablar de la cultura como una instancia móvil, no fija. Si es construida, bien puede ser modificada.

Así como el hecho de haber nacido en una familia heterosexual, no nos volverá necesariamente personas heterosexuales, la circunstancia de haber nacido en una clase dominante, no significará que la persona acuerde con esa lógica, como fue el caso del Che Guevara que nació en el contexto de una clase (muy) alta, y migró hacia la revolución.

 

Cuando vives en la frontera

la gente camina a través tuyo, el viento roba tu voz,

eres una burra, buey, un chivo expiatorio,

anunciadora de una nueva raza,

mitad y mitad – tanto mujer como hombre, ninguno –

un nuevo género. (Gloria Anzaldúa, 2011)

 

Es necesario el estado permanente de revolución y cuestionamientos, nada podrá instituirse porque desde el momento que ello suceda, se detiene el movimiento y se congelan los cambios.

Mientras exista la consciencia colektiva, la que es construida por una pluralidad del yo, formando un nosotrxs aktivo, siempre seremos parte, estaremos dentro.

La lesbiana polítika no tiene el objetivo de integrar las instituciones del sistema patriarcal capitalista, sino luchar contra ellas, porque son esos espacios que nos oprimen, que instalan día tras día la norma/lidad a seguir.

¿Plantearse el ser a-normal, sería continuar con la mente BI? ¿O es proponer estar fuera de las normas, de los actos normativos que eje-monizan la manada?

 

Así como nacer en una clase no significa necesariamente adherir a ella, lo mismo sucede con una cultura. Haber nacido o ser criadx en un ambiente determinado, no implica destino. Que a una mujer le guste relacionarse de manera sexo-afectiva con otras mujeres, no implicará que sea una lesbiana polítika, ni feminista, ni revolucionaria, ni queer. Cuántas lesbianas ya hemos visto, que tienen una cabeza más heterosexual que muchas sexo-disidentes. Tantas parejas de mujeres que optan por mantener los roles que enseña la escuela del patriarcado ¡y los reproducen a rajatabla!

Pero sí puede suceder al contrario, que una mujer feminista que se relacione sexualmente con hombres no macho, pueda ser una lesbiana polítika. Justamente estaríamos transitando la pluralidad de conceptos de la lesbianidad.

Así como el ser proletario no es a priori un sujeto revolucionario, tampoco lo es alguien por quebrar la heterosexualidad sin cuestionarse un poco más allá. Lo revolucionario estará en la profundidad y pluralidad de la lucha, en sus raíces.

 

¿Qué cosas el término sin dos viene a decirnos?

“alguna cosa sobre el tesoro que se disfraza, que está donde menos se espera, que es sólo cuestión de descubrirlo” (Lispector, 2009:198)

 

Aquí yace el kid de la cuestión. La propia lesbianidad atesora la respuesta, ya que el término es inherente a la acción.

Si conviven en la misma casa-palabra lesbianidad y sin dos, podríamos verlo como un tesoro a descubrir. Pocas personas lo ven y ahí está, al alcance de la vista, en la punta de la lengua, de… ¿cuántas bocas?

 

“Conforme Derrida, la lógica occidental opera, tradicionalmente, a través de binarios: este es un pensamiento que elige y fija una idea, una entidad o un sujeto como fundante o como central, determinado, a partir de ese lugar, la posición del “otro”, su opuesto subordinado. El término inicial es comprendido siempre como superior, mientras que el otro es su derivado, inferior”. (Lopes Louro, 2004: 42)

 

Lesbianidad ES. No se subordina a nadie, no es “la otra" de una sexualidad dominante. Lesbiana no es adjetivo de mujer, es sustantiva y sustanciosa en sí misma.

Nace en un sistema patriarcal, heterosexual, capitalista y viene a llamarnos la atención sobre ellos y pretende, con su presencia, deconstruir hasta eliminar todo rastro de la heterosexualidad obligatoria, del patriarcado en todas sus formas y así como de las clases hombre y mujer.

La lesbianidad polítika no admite jerarquías. Habita el círculo, enciende fogatas y baila al ritmo de la revolución. Ser lesbiana polítika es una fiesta en movimiento.

 

Que la tortilla se vuelva

Desde el movimiento social se llegará por otro camino a la revolución. Una vez más, demostrando que la existencia lesbiana se opone a cualquier binarismo, por la calle las lesbianas comenzarán a ser llamadas, peyorativamente, tortilleras.

En la cocina de mi abuela Victoria, aprendí ya de niña, que para preparar una tortilla primero se cuecen las papas en la sartén, luego se agregan los huevos y más tarde, ayudándose con una tapa de cacerola, se da vuelta todo el contenido. ¿Cuál podría ser la metáfora de todo esto? Asumirse lesbiana, tortillera, torta, trae en sí la necesidad de dar vuelta el contenido, mirar la realidad desde otro ángulo. ¿O será que ya se es lesbiana porque una comienza viendo la vida, sintiendo las sexualidades desde otro lado y con otro contenido?

Aquí entramos en un punto muy interesante. ¿Cualquier lesbiana que esté con otras mujeres tendrá esa capacidad? Yo me animaría a decir que sí en potencia, la lesbianidad viene con la semillita de la revuelta en forma latente, pero será con nuestras rebeldías y desobediencias aktivas, con capacidad de observación que estará en nosotras trabajar para dar vuelta esa realidad, o esas realidades en las que no haya más personas oprimidas.

En algunos casos, la lesbianidad será la puerta de entrada hacia una vida revolucionaria. En otros, cuando la sexualidad no sea específicamente entre mujeres, habrá otras puertas principales y la convergencia irá al mismo punto, a la libertación de toda la humanidad. Como explica un panfleto del grupo Ação Antisexista en Porto Alegre (2011) “La feminista radical sentirá la dominación que sufre como parte de un todo al percibir que la autoridad representada más íntimamente en la familia nuclear, es en realidad, una reproducción idéntica de autoridades mayores: El patrón, el estado, el rey, dios”. Podríamos concluir – una vez más - que las feministas radikales, son también lesbianas polítikas.

 

¿Y con la sexualidad?

¿La sexualidad entre mujeres, es fundamental para el cambio del cual estamos hablando? En un momento llegué a creer que sí, hay muchas teorías y escritos que hablan de la importancia del erotismo lésbico. En la práctica llegué a conocer otro lado de lo vivencial. Desde el 2008, en Porto Alegre, las Mulheres Rebeldes venimos articulando con varios grupos contra hegemónicos para el 29 de agosto, Día Nacional de la Visibilidad Lésbica. En nuestro grupo no tenemos un modelo único de sexualidad, sería contradictorio con lo que decimos y pensamos, pero todas somos sexo-disidentes, lesbianas polítikas. Así es el caso de una de las chicas que tiene su compañero y una hija de 7 años. Ellas vienen juntas a las marchas y llevan carteles. Desde afuera no se ve ninguna diferencia. Bien podría ser otra madre lesbiana yendo con su hija a manifestarse. ¿Alguien podría afirmar que esto no es vivencial? A todas nos pasa por el cuerpo, a algunas les genera unas preguntas, en cuanto otras se afirman en su autoestima. También se fortalecen los lazos afectivos. ¿Qué pasará por la cabecita de la niña, cuando en la escuela hablen mal de las lesbianas, peyorativamente de las tortas/tortilleras? Cuando para ella son términos que nacen politizados. Su visión del mundo ya está siendo modificada. Las proletarias de la lesbianidad, se hacen presentes.

Además, nunca sabemos cuando a una mujer le empieza a interesar otra/s. Sería dogmático y poco libertador tener que dividir al mundo de a dos, entre laslesbianas y las que no los son. O las que aun no lo son, o las que ya no lo son.

En lugar de caminar en esta lucha con miras hacia la libertad, hay grupos que deciden “normalizarse” y cuanto más parte sean de este sistema, mejor. Yo prefiero el lado queer. Como escribía hace unos años Beatriz Preciado

“En cuanto a los movimientos de liberación de gays y lesbianas, dado que su objetivo es la obtención de la igualdad de derechos y que para ello se basan en concepciones fijas de la identidad sexual, contribuyen a la normalización y a la integración de los gays y las lesbianas en la cultura heterosexual dominante, lo que favorece las políticas pro-familia, tales como la reivindicación del derecho al matrimonio, a la adopción y a la transmisión del patrimonio” (Preciado, 2011).

En cuanto estos grupos normalizadores están “ocupados” intentando asimilarse al sistema, nos-otras luchamos por la Ruptura de la MonogamiaObligatoria. Entiendo, como ya escribí una vez en un artículo que “Tenemos la sartén por el mango, y el mango también, para decir no a esta monogamia obligatoria que tanto nos oprime, cuya función básica es la reproducción del sistema del capital y de la propiedad privada, también en los cuerpos de las mujeres” (pessah, 2010).

Es interesante poder pensar la sociedad desde otro lado. En lugar de seguir constituyendo familias sanguíneas, podríamos crear núcleos afectivos. De esta manera tendremos la libertad de optar qué queremos ser, cómo queremos vivir y evitaremos la carga histórica que la iglesia y los mandatos patriarcales le han puesto a la palabra.

 

Komunidad – común unidad

Hablo desde el lugar de quien sueña – hace ya unos años – en vivir en una komunidad rural. Hace tiempo que mi deseo se viene despertando a construir y habitar un espacio komunitario entre lesbianas feministas. Pero con el tiempo, mis deseos y yo fuimos cambiando. Hoy no desearía un lugar sólo entre “mujeres” sino un espacio feminista anticapitalista. Eso quiere decir, una construcción colektiva con almas y cuerpos antipatriarcales. Ya no creo en una división biológica, le apuesto a una construcción de consciencia feminista, libertaria y colektiva.

Dejamos atrás el siglo XX, tal vez para entrar en el XXY.

Mientras tanto se preguntarán qué tienen que ver mis deseos de komunidad con este texto. Entiendo la común unidad como un acto de llevar a la práctica un laboratorio de vida. Es necesario pensar, leer, cuestionar, pero sin la acción, es casi como caminar con una sola pierna. Nos podemos caer y no solo lastimarnos, sino que dejaremos de avanzar.

Las comunidades traen al interior la mecánica patriarcal capitalista, por eso es preciso alternar constantemente entre teoría, al estudiar y debatir; y práctica, desde lo cotidiano. Es una dialéctica, pura práxis que poco la vemos implementada. Lxs revolucionarixs se dividen, así como en el trabajo capitalista, entre lxs que piensan y lxs que ejecutan. Esto, dentro de las comunidades, formaría una unidad vivencial fundamental. En otras palabras, la diferencia tajante de una komunidad, es la interacción políticamente con el contexto donde se ubica.

 

Como sostiene Julieta Paredes, integrante de Comunidad Mujeres Creando Comunidad en Bolivia, “nuestro feminismo quiere comprender desde nuestros cuerpos a nuestros pueblos, buscar con los hombres de nuestros pueblos y comunidades con la humanidad y con la naturaleza” (Paredes, 2010: 120). Es con la reflexión y la práctica unidas que podremos realmente cambiar esta sociedad, con una visión global del planeta, de la sociedad, de la humanidad que debemos pensar nuestras actuancias y cómo vivir en este mundo. A diferencia de Julieta, yo abro la propuesta únicamente a hombres no macho, a almas antipatriarcales. Es un tema muy complicado, por eso se necesita la práctica, mucha observación y (auto)crítica para ir caminando. Lo que sucede es que en la vida vemos hombres que ni siquiera reconocen que existe el sistema patriarcal, creen que todo eso es un invento occidental y blanco; pero resulta que en el momento de terminar de comer, ni se les ocurre lavar su plato, menos aún, el de las otras personas, cosa que socialmente sería exigido para una mujer.

No pretendo aquí hablar de exclusión, sino de afinidades, para poder avanzar. Hay gente que sostiene que debería haber opiniones contrarias para tratar con la realidad. Yo creo que las “realidades” están en todas partes y lo que noto, cuando las personas son muy diferentes, también lo son sus objetivos. Si no partimos de una línea básica común, se vuelve todo muy desgastante y se estanca el movimiento. Se confunden los objetivos y se acaba evaporando el horizonte dentro de una nebulosa.

No tengamos miedo a unirnos entre “parecidxs”, ni siquiera creo en lxs iguales. A veces los mayores problemas se presentan en lo cotidiano, porque a una persona no le gusta limpiar, otra habla de forma compulsiva, y una tercera deja la puerta de la heladera mucho tiempo abierta. Esas cosas acaban tomando proporciones gigantescas, con lo cual, siempre estaremos lidiando con los desafíos de este mundo en mucho niveles.

 

Nuevas formas de relaciones

La komunidad la pienso en un espacio rural, donde cada persona tenga la posibilidad de tener su cuarto propio, y muchos lugares en común. La arquitectura va a entablar, necesariamente, nuevas formas de relaciones; si pensamos en un lugar donde se pueda estar solxs cuando se lo desea, acompañadxs cuando así se lo quiera. Todo dependerá de nosotrxs. La propuesta es habitar, estudiar y trabajar en y desde un lugar polítiko.

En un espacio en el que no exista la propiedad privada, se podrán trabajar las relaciones afectivas, la desterritorialidad del “corazón”. Qué es para nosotrxs el amor, qué significado se le querrá dar. Por qué siempre se asocia este sentimiento con el romanticismo, viajar por sus raíces hasta entender los orígenes será necesario para crear nuevos cimientos de esta otra sociedad. Si como dice Coral Herrera Gómez (2011), el amor es un dispositivo de control, sería muy interesante llevar la lupa a este punto y así, entender sus causas.

Como toda Comunidad, va a precisar auto-sustentarse. Será necesario tener huertas y animales para consumo propio, pero también seminarios, encuentros y coloquios feministas que funcionen allí; así como estudios de permacultura. Sería lindo poder aprender a hacernos nuestras propias casas, no tener que contratar mano de obra sino utilizar las nuestras, como funciona en la práctica en tantas comunidades.

También, tendría que haber diferentes espacios para quien viene de afuera; tanto para participar de los encuentros, como para una vivencia komunitaria, una especie de hostal. Eso generaría ingresos e intercambios. También tener varias cooperativas funcionando, como una gráfica, panificación, una gran librería. Un centro de arte con exposiciones permanentes, obras de teatro, noches literarias a la luz de las velas, de la Luna y de las estrellas.

Qué emocionante sería tener un laboratorio permanente. Pruebas y errores, descubrimientos, conocimientos. Creo que esta komunidad tendría que proponerse como gran desafío, la construcción del futuro en que anhelamos vivir. Debe ser un reto fantástico sentirse parte de su elaboración.

¡Qué lindo es soñar!

Y a propósito, también tiene que haber espacios de creación colektiva, donde poder soñar juntas y perderse entre los bigotitos de la Beto Preciado, o fantasear con ser camionera y estar en las rutas de la vida, sólo mirando el paisaje.

 

La rebelión

Hay personas que tienen sangre caliente corriendo por sus venas y no se aguantan las injusticias que ven; pero no saben cómo canalizar sus rebeliones. ¿A dónde ir, cómo empezar?

Creo firmemente que cualquier persona puede ser rebelde, inclusive, hay etapas en la vida, como la adolescencia o la juventud temprana, que son propicias a las revueltas. Conforme el tiempo vaya pasando, será el grado de consciencia, posición política y compromiso, lo que hará la diferencia para no asimilarse al “confort” de bajar los brazos ofrecido por el sistema capitalista.

Una vez más me haré la misma pregunta, ¿Cuál será el factor determinante, lo que defina, que una persona sea rebelde en la adolescencia y después ya no? Cuántas personas vemos que con el paso del tiempo, cruzan de vereda. ¿Qué será que sucede con personas de vidas parecidas, para que una elija la lucha, y la otra, se vuelva un/a explotador/a del sistema? O un autómata que se sienta en el sillón a mirar tv 15 horas al día. Que una lesbiana viva dentro del armario, mientras que en la misma ciudad/barrio, otra sea aktivista polítika.

Una de las respuestas posibles, podría ser que hay personas que se dan el tiempo de buscar y encontrar. La persistencia es una actitud ante la vida. Otras, le creen demasiado rápido al sistema que grita a cuatro vientos su slogan favorito “las utopías no existen”, “capitalismo no es ideología, marxismo sí” dicho esto de una forma peyorativa.

Nadie nace con actitud radikal, esta también es una construcción social. Un aprendizaje constante que precisa de muchas horas de reflexión, de acción de volver a pensar para seguir actuando. Por eso creo que los grupos de autoconsciencia, como comenzaron a hacer las feministas en los años 70’, fueron tan importantes, de hecho, siguen siendo referencia de una época muy radikal. Lástima que en Nuestra América, en esa época, llegaba un ave de mal agüero. Un plan en el pico de un Cóndor atravesaba un cielo tenebroso. Venía con intenciones de destruirlo todo.

Pero todo, todo, no pudo, porque donde hubo fuego, cenizas quedan. Y nos-otras de hogueras y brujas, entendemos. De esa sabiduría se erguiría nuestra ave Fénix para llevarnos a viajar nuevamente con nuestras hermanas brujas de los años70’, rearmar y habitar los sueños radikales de entonces, buscar el espíritu del 68’, que en tantas ciudades del mundo, no solamente la juventud, se levantaba a soñar.

Crear espacios para estudiar y comprender nuestra historia, tan apagada, tergiversada, adormecida por la dictadura patriarcal. Por eso le apuesto a una komunidad latinoamericana y caribeña, podría ser una referencia mayúscula para la herstoria, presente y futuro de lesbianas y mujeres.

Es necesario crear un laboratorio de rebeldías, de personas que sueñen y construyan otros mundos, canalizar la desconformidad de la adolescencia, y aprovechando el envión, seguir estudiando para llegar a las raíces del sistema. ¡Esta sí que sería una buena tortilla!

 

Entre conocer el mundo y tomar una posición aktiva, estará el desafío.

 

Parte de esta construcción

Si a tantos años del comienzo de la lucha feminista, no sentimos que nos podemos abrir a otrxs sujetos que demuestren activamente su convicción – me refiero aquí no solo a la palabra y ganas de participar, también a la acción concreta – sería como reconocer que nuestra lucha ha fracasado.

Cuántas mujeres han estado casadas, han nacido niñxs, crecido y hoy podrían ser parte de esta construcción, con otras visiones y otros pensamientos anti patriarcales. Cuántas mini komunidades pueden haber existido en diferentes lugares, sin que hayamos tenido conocimiento.

Por todo esto, me parece vital que todxs y cadx unx de nosotrxs pueda aportar sus condimentos, conocimientos, rabias, saberes para hacer un ricocontenido para hacer nuestra tortilla que pueda dar vuelta esta realidad. Teniendo en cuenta que dar vuelta no quiere decir, necesariamente, invertirla en 180º.

 

Todo debe ser dialéctico. Hasta el sexo. Aproximación lenta, movimiento suave, más fuerte, más lento. Se detiene, se agita, entra, sale, vuelve a entrar, juega, goza, grita. Descansa.

 

Porto Alegre, marzo de 2011

 

 

 

Referencias Bibliográficas

 

Anzaldúa, Gloriahttp://www.mulheresrebeldes.org/Lesbianidades/Gloria%20Anzaldua/Borderlands.pdf. Entrada: 03.03.2011.

 

Beauvoir, Simone de. (2009) El segundo sexo 25 años después. Entrevista con Simone de Beauvoir in castilhos, clarisse y pessah, marian. (org.) En rebeldía de la bloga al libro. Porto Alegre: colección Libertaria.

 

Espinosa Miñoso, Yuderkys. 2007. Escritos de una lesbiana oscura. Buenos Aires: editorial en la frontera.

 

Grupo Ação Antisexista (2010) http://anarcopunk.org/acaoantisexista/ . Entrada: 10-01-2011.

 

Herrera Gómes, Coral http://www.diagonalperiodico.net/El-amor-romantico-ultima-utopia-de.html. Entrada: 1-03-2011.

 

Jeffreis, Sheila. (1996) La herejía lesbiana. Feminismos. Madrid: Ediciones Cátedra. Universitat de Valencia. Instituto de La Mujer.

 

Lispector, Clarice. 2009. Clarice na cabeceira. Rio de Janeiro: editora Rocco.

 

Lopes Louro, Guacira. 2004. Um corpo estranho. Ensaios sobre sexualidade e teoría queer. Belo Horizonte: editora Autêntica.

 

Mendoza, Breny. 2010. La epistemología del sur, la colonialidad del género y el feminismo latinoamericano in Espinosa Miñoso, Yuderkys (coord.). Aproximaciones críticas a las prácticas teórico-políticas del feminismo latinoamericano. Buenos Aires: editorial en la frontera, p. 19-36.

 

Mogrovejo, Norma. 2000. Un amor que se atrevió a decir su nombre. México, D.F.: editorial Plaza y Valdés.

 

Paredes, Julieta. 2010. Espinosa Miñoso, Yuderkys (coord.). Hilando fino desde el feminismo indígena comunitario in Aproximaciones críticas a las prácticas teórico-políticas del feminismo latinoamericano. Buenos Aires: editorial en la frontera, p: 117-120.

 

pessah, marian (2010)

http://www.mulheresrebeldes.org/O%20que%20fazemos/Capitalismo%20e%20suxualidades%20-%20ar.pdf . Entrada: 10-01-2011

 

PRECIADO, BEATRIZ. 2011. MUJERES EN LOS MÁRGENES IN EL PAÍS, ESPAÑA.HTTP://WWW.ELPAIS.COM/SOLOTEXTO/ARTICULO.HTML?XREF=20070113ELPBABESE_1&TYPE=TES

 

Rich, Adrienne (1985) Heterosexualidad Obligatoria y Existencia Lesbiana: revista “Nosotras que nos queremos tanto”. Madrid: editorial Colectivo de Lesbianas Feministas, n. 03, nov.

 

Wittig, Monique. 1980. Ninguém nasce mulher. La mente hétero

http://radicaldesdelaraiz.blogspot.com/2011/02/la-mente-hetero.html. Entrada: 10.01.2011.

 

Ziga, Itziar. 2009. Devenir Perra. España: editorial Melusina.


ARTIVISTA. Integrante del grupo Mulheres Rebeldeshttp://www.mulheresrebeldes.org/

 

Utilizo la letra K para marcar una posición polítika, como han comenzado lxs anarkistas. Estas palabras las leo y las utilizo con significado desestrukturador y rebelde a toda norma instituida. Mostrando que toda idea y concepto es cultural y no natural, y como tal, tenemos el poder de desarmarlo y rearmarlo. Es una forma de hacerse cargo, de tomar el mundo en nuestras manos.

 

Usaré la palabra lesbianidad en lugar de lesbianismo para escapar de todo ismo, como lo haría de un abismo.

Utilizo la palabra herstoria en un juego de palabras. El prefijo his, en inglés, significa de ellos, mientras que her, de ellas. De esta manera estaremos dando visibilidad y presencia a las mujeres que también actuaron en la antigüedad. Rebelémonos al vocabulario patriarcal, y contemos todas juntas el cuento de ellas/nosotras.

 

En esta instancia no le daré tanta importancia a la “vivencia corporal”, me detendré en ese punto más adelante.

Siento la necesidad de abrir esta nueva categoría de hombre no macho, para reconocer y visibilizar que no todos los hombres son iguales. Hay algunos que tienen conciencia antipatriarcal y muchas veces son cómplices nuestrxs en pensamientos, imagen física y acciones. Mientras que los machos siempre serán fieles a la “clase hombre”, y pelearán para mantenerse en “su poder”.

No creo en la frase que dice que “cuando una mujer avanza, ningún hombre retrocede”. No sé a qué se refiere exactamente con retroceder, pero sé que pierden sus privilegios, y ellos también lo saben, por eso se le teme tanto al feminismo.

Construyendo En Igualdad - La Mujer Australiana En La Construcción

Sumario del artículo:

El ámbito de la construcción ha estado reservado a los hombres durante muchos años, pero algo está cambiando en nuestras sociedades. ¿Qué pasa si una mujer decide trabajar en este campo? ¿Es posible que lo haga? ¿Cómo la reciben sus compañeros? ¿Cómo modifican ellos sus actitudes si es que lo hacen? En este artículo se desvela la realidad de aquellas mujeres que han optado por entrar en un campo laboral tradicionamente masculino. Muchas superan el reto con éxito pero ¿y las otras?

Silvia Cuevas-Morales

A menudo me pregunto cómo serían las ciudades, las calles, los hogares, si fuesen construidos por mujeres. ¿Serían diferentes? Las estaciones de metro, ¿serían más accesibles para los cochecitos de bebé? Las cocinas, ¿serían más prácticas? Recuerdo el nuevo piso de una amiga donde había que subirse a un taburete para almacenar la vajilla y la comida porque los armarios de la cocina estaban altísimos...

Gracias al Movimiento Feminista hoy las mujeres podemos acceder a empleos que antaño nos estaban vedados. Pero aunque la igualdad sea una aspiración loable no deberíamos conformarnos con acceder a los peores trabajos, es el antiguo dilema sobre si las mujeres deberíamos reivindicar los trabajos insalubres. Si hemos decidido trabajar en campos como el de la construcción sería conveniente no perder de vista el objetivo, que podamos ocupar puestos de dirección y no quedar relegadas a los peores puestos. Que seamos ingenieras, arquitectas, o encargadas de obras y no limitarnos a trabajar con el pico y la pala construyendo caminos a pleno sol.

En la construcción somos una minoría, sobre todo en España. ¿Pero qué pasa en otros países? En Australia, al igual que en España, el mundo de la construcción es predominantemente masculino, desde los ingenieros, topógrafos, inspectores, y delineantes hasta los albañiles, electricistas, lampistas, fontaneros, pero en ese país cada día se incorporan más mujeres a sus filas. Allí las mujeres componen el 44% de la población laboral, y ocupan el 13% del personal empleado en la construcción (Informe de Incolink, 2008). Según la Office for Women del Estado de Queensland, las mujeres ocupan el 27,3% de los puestos de dirección en la ingeniería; representan el 13% de los graduados, y ocupan el 1,6% de los puestos con menos preparación.

Cada día más mujeres apuestan por estudiar carreras a las que antes no tenían acceso y es interesante ver que acceden en mayor número a los puestos más cualificados. Pero esto no significa que ellas copen los puestos de dirección, sino que sólo las mujeres más preparadas sobreviven en el mundo de la construcción. Según diversos estudios, en Australia el 40% de los estudiantes de arquitectura son mujeres, pero sólo un 1% ostentan cargos de dirección. Según el periódico The Australian, en el país hay unos 250.000 ingenieros profesionales de los que un 10% son mujeres. La mayoría de ellas tiene menos de 30 años de edad y sólo un 15% con más de 40 años sigue en la profesión (publicado el 18 de octubre de 2008).

¿Por qué hay tan pocas mujeres? Como es de prever, existen demasiados prejuicios que solapan el machismo de la industria. Se dice que tenemos menos fuerza y que no podemos hacer los mismos trabajos. Es verdad que de pequeñas nos acostumbran a jugar con muñecas y mantener nuestros vestiditos limpios, y se anima a los chicos a trepar a los árboles y correr tras un balón, incrementando así las diferencias entre la masa muscular de ambos sexos, pero ¿acaso necesitamos más fuerza para ser ingenieras o electricistas?

Otro argumento es que las mujeres necesitamos otro tipo de "instalaciones", ¿es tan difícil poner aseos para mujeres en una obra? O se dice que no podemos encajar con la "cultura de la industria". ¿Acaso a los chicos les cuesta tanto no hacer comentarios machistas y dejar de hablar constantemente de sexo, o tener fotografías pornográficas en sus taquillas? ¿No hablamos de personas civilizadas o existe una ley tácita en la construcción que dicta que los hombres deben comportarse como orangutanes en celo?

En una encuesta de 1993, la mayoría de los seleccionadores de personal para una obra respondió que las mujeres no optaban a estos trabajos porque era un campo tradicionalmente masculino. "Que no hay suficientes puestos de trabajo..." Claro, si hay paro que sean ellas las desempleadas. "Que el trabajo es demasiado pesado y que es sucio". Sí, algunas tenemos menos fuerza y sí es sucio, pero ¿acaso las mujeres no han estado cambiando pañales a bebés y a ancianos durante siglos? Queda claro que todos los argumentos para que no nos incorporemos a este ámbito son meras justificaciones.

Uno de los mayores problemas que enfrentan las mujeres al trabajar en la construcción, sobre todo en los puestos menos cualificados, es el rechazo de sus compañeros cuando se incorporan. A esto hay que añadirle el aislamiento ya que suelen ser minoría. Se suma también la temporalidad de estos trabajos ya que deben cambiar de lugar a menudo, viéndose obligadas a desarrollar nuevas relaciones sociales cada vez. Al estar en minoría ellas destacan más y en cada nuevo espacio se ven obligadas a probar su valía hasta ser aceptadas por sus compañeros. Las tareas en la construcción pueden ser peligrosas y los trabajadores necesitan confiar unos en otros para salvaguardar su seguridad. Las mujeres deben esforzarse en mantener buenas relaciones con sus colegas porque su seguridad depende de ello.

Muchas declaran que a menudo las cuestionan por su opción laboral, cuando nadie le preguntaría al nuevo chico porqué trabaja en esa industria. Las preguntas suelen ser del tipo "¿y qué piensa tu marido sobre tu trabajo? ¿Tu papá trabaja en la construcción? Cada vez que una mujer comienza en una nueva obra deberá contestar estas preguntas para satisfacer la curiosidad de sus compañeros, porque no pueden comprender que se trata de una simple opción personal.

Algunas, además de demostrar que son capaces de hacer el mismo trabajo que ellos, comentan que a veces se enfrentan a actitudes paternalistas. Algunos hombres piensan que ellos tendrán que trabajar más para compensar lo que ellas no podrán hacer y otros les ofrecen su ayuda. Aunque es de agradecer, su amabilidad tiene efectos negativos ya que impide que las mujeres puedan desarrollar su trabajo. Ante los ojos de los demás las coloca en una situación de incompetencia y puede minusvalorar su propia autoestima.

En un medio tan "masculino", el acoso sexual y los comentarios vejatorios están a la orden del día y representan una de las mayores dificultades que enfrentan las mujeres. Aunque no todos los hombres se burlan o las acosan, lo que suele suceder es que aquellos que no lo hacen activamente tampoco se enfrentan a sus compañeros cuando este acoso se plantea. Existe una "solidaridad" tácita entre los hombres. Para algunas mujeres es una batalla continua y no es sorprendente que la mayoría de las mujeres abandonen este trabajo tras un máximo de cinco años. Un informe de 2007, sobre ingenieras, reveló que en 1999 se reportó un 36% de casos de discriminación por razón de sexo, comparado con un 42,3% en el 2007. Según la Asociación de Ingenieros de Australia, el porcentaje de casos de acoso sexual ha disminuido levemente de un 27% de casos en 1999 a un 22% en el 2007.

Para sobrevivir muchas desarrollan tácticas para soportar el día a día. Las hay que adoptan roles masculinos para demostrar que no son diferentes a ellos, comportándose de manera agresiva y ofreciéndose para hacer los trabajos más peligrosos y sucios. También hacen un esfuerzo consciente para compartir los intereses de sus compañeros y ocultan los suyos para poder comunicarse y ser aceptadas. Se mantienen al día sobre los modelos de coches o los partidos de fútbol para compartir las conversaciones y se abstienen de hablar de temas "femeninos". Otras se esfuerzan en construir una imagen más fuerte, entrenándose en gimnasios para ganar en musculatura o incluso eligiendo "adecuadamente" el tipo de coche o moto que conducen. Todas estas tácticas, desafortunadamente, conducen a la masculinización de las mujeres para poder ser aceptadas por el grupo dominante.

A nivel nacional se han desarrollado medidas para incentivar a las jóvenes a que estudien carreras industriales. La asociación Engineers Australia ha iniciado una estrategia para reclutar y retener un mayor número de mujeres en la profesión de ingeniería. La campaña comienza en las escuelas para interesar a las chicas y para asegurarse de que eligen las asignaturas necesarias para poder continuar sus estudios a nivel universitario. También existe la Asociación Nacional de Mujeres en la Construcción (NAWIC), fundada en Texas en 1953 y que comenzó su andadura en Australia en 1995. Sus objetivos son unificar y representar a las mujeres que trabajan en la construcción, desde las ingenieras hasta las carpinteras; promover e implantar mejoras en la industria; incentivar y apoyar a las que decidan seguir carreras en este campo y prestar orientación y apoyo económico en forma de becas.

A nivel sindical está el sindicato CFMEU que aglutina a los trabajadores en el ámbito de la construcción, área forestal, minería y energía. Éste fue fundado en 1850 y desde la incorporación de la mujer ha defendido activamente sus derechos exigiendo que todos los trabajadores y directores de empresas sean concientes y se responsabilicen de crear un ambiente laboral libre de material discriminatorio y/o ofensivo en sus lugares de trabajo. Exigen que las instalaciones estén adaptadas con baños, duchas y vestuarios para ellas y que éstos estén cerrados con candado para evitar actos vandálicos, y que cada empleada tenga su propia llave. En caso de discriminación o acoso sexual, el sindicato representa a las afectadas ante la Comisión de Igualdad de Oportunidades y Derechos Humanos.

En el siglo XXI el reto es que las mujeres podamos trabajar en cualquier campo sin que nuestro sexo sea una condición excluyente y sin tener que convertirnos en "uno de los chicos" para triunfar y poder continuar la ardua tarea iniciada por nuestras antepasadas feministas de seguir construyendo en igualdad.

* Artículo publicado en la revista Maginaria, Nº 004, Octubre/09. Editada por la Delegación de la Mujer del Ayuntamiento de Sevilla.

http://www.articuloz.com/sociedad-articulos/construyendo-en-igualdad-la-mujer-australiana-en-la-construccion-3211580.html

Sobre el Autor

Si quieres saber más sobre mí: http://www.silviacuevas-morales.blogspot.com

María Pazos: “Estamos desperdiciando el capital humano de las mujeres y el capital cuidador de los hombres”

Fuente del texto

María Pazos: «La igualdad de género sería una solución para la crisis»

Trabaja para que la economía no discrimine a las mujeres y lo hace desde el Instituto de Estudios Fiscales. Considera que los gobiernos hacen poco para proteger los derechos de la mujer

María Pazos . Foto Carolina Dieguez

CRISTINA MARTÍNEZ. María Pazos es coordinadora de fiscalidad y género del Instituto de Estudios Fiscales.

Usted coordina el departamento de Fiscalidad y Género del Instituto de Estudios Fiscales dependiente del Ministerio de Economía y Hacienda. Eso da un poco de susto…

¿Da susto? Bueno, pero es muy importante porque las políticas fiscales, ingresos y gastos públicos determinan el modelo de sociedad que se quiere obtener. No es lo mismo invertir en servicios públicos para la educación infantil y la dependencia que dar prestaciones y paguitas para que las mujeres se queden en casa haciendo de cuidadoras.

¿Y cuál es su función?
Que los ingresos y gastos públicos se hagan de tal manera que sean equitativos en todos los sentidos. La equidad de género es en definitiva también la equidad social. Por ejemplo, ahora en la reforma de las pensiones todos los artículos en prensa hablan de los años que se van a necesitar y los problemas para cotizar, que los jóvenes empiezan tarde a trabajar o que te quedes en paro, pero no hablan del gran problema por el que la gente tiene huecos en los años de cotización, que es por el cuidado de los hijos o la familia. El 70% de los hombres y el 23% de mujeres que se jubilan lo hacen a los 65 años y con 37 cotizados, pero hay un 77% de mujeres que no llegan a esos años de cotización, aunque ahora un 45% de la población activa son mujeres.

¿Qué le diría a los que no contratan a una mujer porque puede quedarse embarazada?
Las mujeres son mano de obra de alto riesgo y eso en parte es verdad. Es algo que pasa y que pasará inevitablemente mientras sea la mujer la que asume las cargas familiares. Los empresarios saben, con razón, que si contratan a una mujer las posibilidades de que se ausente por tener que cuidar a alguien son mucho mayores que si contrata a un hombre. Una mujer disminuye sus horas de trabajo si tiene hijos y el hombre las aumenta. Y lo que hay que hacer es que ellas se incorporen al empleo en igualdad de condiciones y que ellos se incorporen a los trabajos de cuidado.

¿La crisis supone un freno en los avances feministas y de igualdad?

A mí lo que me interesa es el papel del feminismo en la solución de la crisis económica y del cambio de modelo reproductivo porque es un problema de sostenibilidad a nivel demográfico. Estamos desperdiciando el capital humano de las mujeres y el capital cuidador de los hombres. La crisis es un freno al avance de la igualdad, pero porque se lo han tomado así. La igualdad de género sería una solución para la crisis. Podríamos salir mucho mejor si aprovecháramos toda la potencialidad de las mujeres y de los hombres. Esa reforma se necesita también a largo plazo por problemas demográficos. Si no damos a las mujeres posibilidades de compatibilizar el empleo de calidad con la maternidad vamos al suicidio demográfico.

¿Ha avanzado mucho nuestro país en este sentido?
Bueno, hemos avanzado sobre todo en paridad política, no en paridad económica ni en empresas privadas. También es importante que el problema de la violencia de género sea una preocupación en la sociedad porque hace que la conciencia sobre la desigualdad y el ansia de cambio sea más alta que en otros países europeos. Pero estamos a la cola en la asunción de los hombres del trabajo doméstico, en la incorporación femenina al trabajo… las cuestiones estructurales no las hemos abordado todavía y parece que ahora no toca.

Hay conceptos que al final se han quedado vacíos: igualdad de género, conciliación vida familiar y profesional…
Es interesante porque los términos se van desgastando. Es fácil decirlo pero luego hacerlo es difícil. Se hablaba de igualdad y ahora hay que hablar de igualdad real, o de conciliación y ahora decimos corresponsabilidad. La verdad es que estamos en el periodo de la exposición de motivos, hemos conseguido que se declaren los objetivos de igualdad, que se incluyan en las leyes, pero sin embargo no se aplican. La ley de Dependencia dice que la prestación de cuidados en el entorno familiar tiene que ser excepcional, porque tiene un impacto de género negativo, pero luego la excepcionalidad se convirtió en norma.

Seremos iguales cuando…

Pues cuando cada persona pueda decidir libremente sobre su propia vida o cuando hayamos eliminado la división del trabajo o cuando hayamos conseguido una sociedad de personas sustentadoras cuidadoras en igualdad.
En algo tendremos que ser diferentes porque esa también es nuestra riqueza.
Sí claro. Las diferencias individuales. La libertad total para ser diferente de quien quieras. Osea, igualdad de derechos y diferencias individuales. Lo importante es que una mujer se vea obligada a llorar y un hombre se vea obligado a no llorar.

Un dato reciente dice que medio millón de mujeres que han emigrado a Europa han sufrido ablación.

La verdad es que es bastante espeluznante. Pero no me extraña porque los gobiernos no están haciendo gran cosa por proteger los derechos de esas mujeres. Es como la violencia de género. Hemos avanzado mucho, pero un amenazado por ETA lleva protección todo el día, sin embargo es mucho más fácil protegerse de un maltratador porque está identificado.

 

EL ITINERARIO PROFESIONAL DE MUJERES Y HOMBRES

FUENTE DE LA INFORMACIÓN

Bárbara Luque Salas

Universidad de Córdoba

Este trabajo parte de una investigación cuyo objetivo ha sido analizar el itinerario vital y profesional de un grupo de mujeres y hombres en relación con los proyectos que tenían diez años antes, cuando se encontraban finalizando sus estudios universitarios, para conocer los apoyos y las dificultades, a nivel externo e interno, conque se han encontrado a lo largo de este tiempo; cuáles eran sus proyectos y si se corresponden, o no, con las metas alcanzadas. También se ha profundizado en los elementos que les han obligado a reestructurar sus itinerarios, todo ello desde la perspectiva que proporciona la diferencia sexual como unidad de análisis.

Los itinerarios vitales y profesionales en nuestra cultura son diferentes para cada sexo, entre otros motivos porque existen diferencias en los usos del tiempo entre mujeres y hombres. En las últimas décadas del siglo XX, el mercado laboral y el modelo familiar comenzaron a experimentar importantes transformaciones como efecto de las decisiones tomadas por las propias mujeres. Si bien en los primeros tiempos las mujeres abandonaban el trabajo remunerado para dedicarse a las tareas familiares o escogían trabajos secundarios y a tiempo parcial, a finales del siglo XX las éstas empiezan a cambiar su estrategia laboral intentando compatibilizar ambas esferas. Sin embargo, este hecho parece no haber tenido ningún eco en el resto de la sociedad. Ni los varones, ni las instituciones se hacen eco de las transformaciones que ha experimentado el modelo familiar con la incorporación de la mujer al trabajo remunerado, lo que ha hecho a las mujeres asumir la doble presencia, adaptando su tiempo de participación laboral a las necesidades de cuidado de la vida (Carrasco Bengoa, 2001).

Un tema de investigación frecuente ha sido el malestar que experimentan las mujeres, en términos de salud, cuando tienen que hacer frente a la tensión que les supone la doble presencia que les obliga a pasar de un tiempo y un espacio a otro de manera continua. Algunos estudios afirman que las mujeres tienen peor salud cuantas más exigencias familiares tienen (Artazcoz, 2002; Krantz, 2001); sin embargo, las políticas públicas y la argumentación social no tienen en cuenta esta realidad, por lo que la prestación y los servicios sanitarios a las mujeres resultan precarios e insuficientes.

En relación a las prioridades familiares frente a las laborales, parece que las diferencias entre mujeres y hombres empiezan a equilibrarse, puesto que para todas las personas que han intervenido en la investigación, la vida familiar es el centro de sus preocupaciones en el momento del ciclo vital en el que se encuentran: la primera edad adulta; sin embargo, aunque a las mujeres les interesa su participación profesional en el mercado laboral, en este momento vital dan prioridad a las actividades que tienen como objetivo cuidar la vida (66,67% familia y 31,67% trabajo). Por el contrario, los hombres participantes no anteponen de forma tan clara un ámbito a otro, repartiendo sus intereses de forma equitativa entre las categorías de trabajo y familia (40% trabajo y 50,77% familia).

En relación a los usos del tiempo, es pertinente destacar que la mayor desigualdad en el reparto de los tiempos entre mujeres y hombres de esta investigación, hace referencia al concepto trabajo que incluye tanto la actividad laboral, como el trabajo reproductivo o doméstico/familiar. Las mujeres y los hombres participantes dedican el grueso de su tiempo tanto al trabajo remunerado como al reproductivo, aunque con algunas diferencias entre ambos sexos. Las participantes dedican mucho más tiempo al trabajo reproductivo (34,87% de sus horas semanales) en comparación con sus compañeros varones (20,22%), quienes emplean ese tiempo de más al trabajo remunerado, con las ventajas que eso conlleva para su desarrollo profesional y su futuro económico.

Ante este panorama de "falsa conciliación", son claras las dificultades con que las jóvenes profesionales se enfrentan hoy para poder tener una familia y a la vez ejercer un trabajo remunerado. Mientras las mujeres han modificado su rol tradicional al incorporarse al mercado laboral, los hombres han mantenido su rol casi intacto. Este "no reparto" produce diversos problemas de salud física y emocional en las mujeres, entre los que destacan los propios de las mujeres que soportan esa doble jornada, intentando "conciliar" dos esferas, la pública y la privada, de naturaleza tan distinta.

Por todo ello, es necesaria una conciliación real de la vida familiar y profesional para mujeres y hombres, que permita desarrollar una sociedad equilibrada, que cuide el futuro permitiendo a todos sus miembros dedicarse por igual a las diversas actividades necesarias para el bienestar individual y social. Una conciliación que cuestione la división de los roles des-especializándolos, posibilitando un cambio de paradigma que sitúe el interés en el cuidado y desplace el centro de atención desde lo público hacia la vida humana, reconociendo la importancia del trabajo de las mujeres para la "sostenibilidad de la vida humana".

Referencias:

Amoroso Miranda, Mª Inés; Bosch Pareras, Anna et al. (2003). Malabaristas de la vida. Mujeres, tiempos y trabajos. Barcelona: Icaria. Más Madera.

Artazcoz, Lucía (2002). Desigualdades de género en salud: la conciliación de la vida laboral y familiar. Disponible On line: www.sespas.aragob.es/informe. Html

Carrasco Bengoa, Cristina (2001). La sostenibilidad de la vida humana: ¿Un asunto de mujeres? Mientras Tanto, 82, 43-70.

Krantz Gunilla, Östergren P-O (2001). Double exposure: the combined impact of domestic responsibilities and job strain on common symptoms in employed Swedish women. Eur J Public Health; 11: 413-419.

El artículo original en el que se basa este trabajo puede encontrarse en la revista Anuario de Psicología: Luque, B. (2008). El itinerario profesional de las mujeres jóvenes: una carrera de obstáculos. Anuario de Psicología, 39 (1), 101-107.

Sobre la autora:

Bárbara Luque Salas es profesora del Departamento de Psicología de la Universidad de Córdoba. Realizó su tesis doctoral sobre los itinerarios vitales y profesionales de mujeres y hombres. Sus líneas de investigación y sus publicaciones versan sobre orientación profesional y vital coeducativa, salud y mujer, envejecimiento, así como la transformación de la investigación y docencia desde una perspectiva feminista.

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