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La Coctelera

Categoría: Opiniones

Construyendo En Igualdad - La Mujer Australiana En La Construcción

Sumario del artículo:

El ámbito de la construcción ha estado reservado a los hombres durante muchos años, pero algo está cambiando en nuestras sociedades. ¿Qué pasa si una mujer decide trabajar en este campo? ¿Es posible que lo haga? ¿Cómo la reciben sus compañeros? ¿Cómo modifican ellos sus actitudes si es que lo hacen? En este artículo se desvela la realidad de aquellas mujeres que han optado por entrar en un campo laboral tradicionamente masculino. Muchas superan el reto con éxito pero ¿y las otras?

Silvia Cuevas-Morales

A menudo me pregunto cómo serían las ciudades, las calles, los hogares, si fuesen construidos por mujeres. ¿Serían diferentes? Las estaciones de metro, ¿serían más accesibles para los cochecitos de bebé? Las cocinas, ¿serían más prácticas? Recuerdo el nuevo piso de una amiga donde había que subirse a un taburete para almacenar la vajilla y la comida porque los armarios de la cocina estaban altísimos...

Gracias al Movimiento Feminista hoy las mujeres podemos acceder a empleos que antaño nos estaban vedados. Pero aunque la igualdad sea una aspiración loable no deberíamos conformarnos con acceder a los peores trabajos, es el antiguo dilema sobre si las mujeres deberíamos reivindicar los trabajos insalubres. Si hemos decidido trabajar en campos como el de la construcción sería conveniente no perder de vista el objetivo, que podamos ocupar puestos de dirección y no quedar relegadas a los peores puestos. Que seamos ingenieras, arquitectas, o encargadas de obras y no limitarnos a trabajar con el pico y la pala construyendo caminos a pleno sol.

En la construcción somos una minoría, sobre todo en España. ¿Pero qué pasa en otros países? En Australia, al igual que en España, el mundo de la construcción es predominantemente masculino, desde los ingenieros, topógrafos, inspectores, y delineantes hasta los albañiles, electricistas, lampistas, fontaneros, pero en ese país cada día se incorporan más mujeres a sus filas. Allí las mujeres componen el 44% de la población laboral, y ocupan el 13% del personal empleado en la construcción (Informe de Incolink, 2008). Según la Office for Women del Estado de Queensland, las mujeres ocupan el 27,3% de los puestos de dirección en la ingeniería; representan el 13% de los graduados, y ocupan el 1,6% de los puestos con menos preparación.

Cada día más mujeres apuestan por estudiar carreras a las que antes no tenían acceso y es interesante ver que acceden en mayor número a los puestos más cualificados. Pero esto no significa que ellas copen los puestos de dirección, sino que sólo las mujeres más preparadas sobreviven en el mundo de la construcción. Según diversos estudios, en Australia el 40% de los estudiantes de arquitectura son mujeres, pero sólo un 1% ostentan cargos de dirección. Según el periódico The Australian, en el país hay unos 250.000 ingenieros profesionales de los que un 10% son mujeres. La mayoría de ellas tiene menos de 30 años de edad y sólo un 15% con más de 40 años sigue en la profesión (publicado el 18 de octubre de 2008).

¿Por qué hay tan pocas mujeres? Como es de prever, existen demasiados prejuicios que solapan el machismo de la industria. Se dice que tenemos menos fuerza y que no podemos hacer los mismos trabajos. Es verdad que de pequeñas nos acostumbran a jugar con muñecas y mantener nuestros vestiditos limpios, y se anima a los chicos a trepar a los árboles y correr tras un balón, incrementando así las diferencias entre la masa muscular de ambos sexos, pero ¿acaso necesitamos más fuerza para ser ingenieras o electricistas?

Otro argumento es que las mujeres necesitamos otro tipo de "instalaciones", ¿es tan difícil poner aseos para mujeres en una obra? O se dice que no podemos encajar con la "cultura de la industria". ¿Acaso a los chicos les cuesta tanto no hacer comentarios machistas y dejar de hablar constantemente de sexo, o tener fotografías pornográficas en sus taquillas? ¿No hablamos de personas civilizadas o existe una ley tácita en la construcción que dicta que los hombres deben comportarse como orangutanes en celo?

En una encuesta de 1993, la mayoría de los seleccionadores de personal para una obra respondió que las mujeres no optaban a estos trabajos porque era un campo tradicionalmente masculino. "Que no hay suficientes puestos de trabajo..." Claro, si hay paro que sean ellas las desempleadas. "Que el trabajo es demasiado pesado y que es sucio". Sí, algunas tenemos menos fuerza y sí es sucio, pero ¿acaso las mujeres no han estado cambiando pañales a bebés y a ancianos durante siglos? Queda claro que todos los argumentos para que no nos incorporemos a este ámbito son meras justificaciones.

Uno de los mayores problemas que enfrentan las mujeres al trabajar en la construcción, sobre todo en los puestos menos cualificados, es el rechazo de sus compañeros cuando se incorporan. A esto hay que añadirle el aislamiento ya que suelen ser minoría. Se suma también la temporalidad de estos trabajos ya que deben cambiar de lugar a menudo, viéndose obligadas a desarrollar nuevas relaciones sociales cada vez. Al estar en minoría ellas destacan más y en cada nuevo espacio se ven obligadas a probar su valía hasta ser aceptadas por sus compañeros. Las tareas en la construcción pueden ser peligrosas y los trabajadores necesitan confiar unos en otros para salvaguardar su seguridad. Las mujeres deben esforzarse en mantener buenas relaciones con sus colegas porque su seguridad depende de ello.

Muchas declaran que a menudo las cuestionan por su opción laboral, cuando nadie le preguntaría al nuevo chico porqué trabaja en esa industria. Las preguntas suelen ser del tipo "¿y qué piensa tu marido sobre tu trabajo? ¿Tu papá trabaja en la construcción? Cada vez que una mujer comienza en una nueva obra deberá contestar estas preguntas para satisfacer la curiosidad de sus compañeros, porque no pueden comprender que se trata de una simple opción personal.

Algunas, además de demostrar que son capaces de hacer el mismo trabajo que ellos, comentan que a veces se enfrentan a actitudes paternalistas. Algunos hombres piensan que ellos tendrán que trabajar más para compensar lo que ellas no podrán hacer y otros les ofrecen su ayuda. Aunque es de agradecer, su amabilidad tiene efectos negativos ya que impide que las mujeres puedan desarrollar su trabajo. Ante los ojos de los demás las coloca en una situación de incompetencia y puede minusvalorar su propia autoestima.

En un medio tan "masculino", el acoso sexual y los comentarios vejatorios están a la orden del día y representan una de las mayores dificultades que enfrentan las mujeres. Aunque no todos los hombres se burlan o las acosan, lo que suele suceder es que aquellos que no lo hacen activamente tampoco se enfrentan a sus compañeros cuando este acoso se plantea. Existe una "solidaridad" tácita entre los hombres. Para algunas mujeres es una batalla continua y no es sorprendente que la mayoría de las mujeres abandonen este trabajo tras un máximo de cinco años. Un informe de 2007, sobre ingenieras, reveló que en 1999 se reportó un 36% de casos de discriminación por razón de sexo, comparado con un 42,3% en el 2007. Según la Asociación de Ingenieros de Australia, el porcentaje de casos de acoso sexual ha disminuido levemente de un 27% de casos en 1999 a un 22% en el 2007.

Para sobrevivir muchas desarrollan tácticas para soportar el día a día. Las hay que adoptan roles masculinos para demostrar que no son diferentes a ellos, comportándose de manera agresiva y ofreciéndose para hacer los trabajos más peligrosos y sucios. También hacen un esfuerzo consciente para compartir los intereses de sus compañeros y ocultan los suyos para poder comunicarse y ser aceptadas. Se mantienen al día sobre los modelos de coches o los partidos de fútbol para compartir las conversaciones y se abstienen de hablar de temas "femeninos". Otras se esfuerzan en construir una imagen más fuerte, entrenándose en gimnasios para ganar en musculatura o incluso eligiendo "adecuadamente" el tipo de coche o moto que conducen. Todas estas tácticas, desafortunadamente, conducen a la masculinización de las mujeres para poder ser aceptadas por el grupo dominante.

A nivel nacional se han desarrollado medidas para incentivar a las jóvenes a que estudien carreras industriales. La asociación Engineers Australia ha iniciado una estrategia para reclutar y retener un mayor número de mujeres en la profesión de ingeniería. La campaña comienza en las escuelas para interesar a las chicas y para asegurarse de que eligen las asignaturas necesarias para poder continuar sus estudios a nivel universitario. También existe la Asociación Nacional de Mujeres en la Construcción (NAWIC), fundada en Texas en 1953 y que comenzó su andadura en Australia en 1995. Sus objetivos son unificar y representar a las mujeres que trabajan en la construcción, desde las ingenieras hasta las carpinteras; promover e implantar mejoras en la industria; incentivar y apoyar a las que decidan seguir carreras en este campo y prestar orientación y apoyo económico en forma de becas.

A nivel sindical está el sindicato CFMEU que aglutina a los trabajadores en el ámbito de la construcción, área forestal, minería y energía. Éste fue fundado en 1850 y desde la incorporación de la mujer ha defendido activamente sus derechos exigiendo que todos los trabajadores y directores de empresas sean concientes y se responsabilicen de crear un ambiente laboral libre de material discriminatorio y/o ofensivo en sus lugares de trabajo. Exigen que las instalaciones estén adaptadas con baños, duchas y vestuarios para ellas y que éstos estén cerrados con candado para evitar actos vandálicos, y que cada empleada tenga su propia llave. En caso de discriminación o acoso sexual, el sindicato representa a las afectadas ante la Comisión de Igualdad de Oportunidades y Derechos Humanos.

En el siglo XXI el reto es que las mujeres podamos trabajar en cualquier campo sin que nuestro sexo sea una condición excluyente y sin tener que convertirnos en "uno de los chicos" para triunfar y poder continuar la ardua tarea iniciada por nuestras antepasadas feministas de seguir construyendo en igualdad.

* Artículo publicado en la revista Maginaria, Nº 004, Octubre/09. Editada por la Delegación de la Mujer del Ayuntamiento de Sevilla.

http://www.articuloz.com/sociedad-articulos/construyendo-en-igualdad-la-mujer-australiana-en-la-construccion-3211580.html

Sobre el Autor

Si quieres saber más sobre mí: http://www.silviacuevas-morales.blogspot.com

La asquerosa dignidad de la pobreza.

Fuente imagen

Fuente del texto

El siguiente texto está escrito por Sonia Sanchez, feminista argentina, mujer rebelde y desobediente, tal como ella misma se define. Pertenece a la asociación AMMAR y a Mujeres Creando, de pensamiento anarkofeminista. Además, es coautora, junto a María Galindo, del libro "Ninguna mujer nace para puta."
"La asquerosa dignidad de la pobreza" es un post publicado en la Bitácora de Sonia Sanchez, el 21 de febrero de 2010:
Donde esta la dignidad en la pobreza?
Tomé la decisión de no ser mas empleada domestica, con la misma fuerza de cuando dije basta a la prostitución.
Fregando la mugre en una de las tantas casas que limpiaba hasta hace dos días, me puse a pensar ¿Dónde esta la dignidad en este trabajo? ¿yo me siento digna fregando la mugre de las personas ricas y clase media? ¿Qué es dignidad?, ¿Qué es pobreza? Que es para mi como mujer pobre la dignidad?, como la vivo? ¿Cómo la padezco? ¿Cómo la disfruto?
Odio la dignidad del pobre y de la pobre!!!!,
Para mi esa dignidad es otro maquillaje que suaviza y tapa carencias, olvidos, maltratos, y violaciones.
= Mejor ser pobre, que ladrón
= mejor ser empleada domestica que prostituta
=yo soy pobre pero digna.
La palabra dignidad es el corsé que te sujeta, que no te permite mover del lugar donde estas, así con este maquillaje asqueroso yo soy útil para todos los sistemas.
Soy mujer pobre y estoy harta de ello, de los padecimientos, de las faltas, de los abusos,
Estoy harta de “ser digna” para obtener planes sociales,
Estoy harta de “ser digna” madre,
Estoy harta de “ser digna” empleada domestica,
Estoy harta de “ser digna” feligresa para la iglesia,
Estoy harta de “ser digna” esposa,
Estoy harta de “ser digna” amante,
Estoy harta de “ser digna” militante,
Estoy harta de “ser digna”.
Estoy harta.
Todas estas “dignidades” son corsé que nos sostienen en estas violencias.
La pobreza es violencia psicológica, material, e institucional, no hay nada allí que te dignifique,
Pobreza + maternidad = tortura
La maternidad es violencia, maquillada de romanticismo, y también un trofeo de guerra de los varones violentos
Ser ama de casa es otra violencia en la mujer, cocinar, planchar, fregar, bordar, tejer, coger y parir, y administrar la pobreza, donde esta la dignidad allí?
Todo es violento,
Soy pobre, y el estado me da planes sociales = dignificada
Soy pobre y puta, el estado me da planes sociales + 7000 forros por mes = dignificada
Soy pobre y adolescente embarazada, el estado me da el plan mamita = dignificada
Soy cartonera, revuelvo la basura para comer, y el estado me llama recicladora social =dignificada.
Soy mujer pobre violada sistemáticamente en la prostitución, el Estado y la Central de Trabajadores de Argentina (CTA) me etiquetan de trabajadora sexual = dignificada
dice Naty Menstrual: “yo no sufro de transito lento, me cago en todo”, y yo estoy haciendo lo mismo.
Me cago en la dignidad de la pobreza!
Me cago en la dignidad de ser mujer honesta!
Me cago en la dignidad de ser ama de casa!
Me cago en la dignidad de la maternidad forzada!
Me cago en la dignidad del romanticismo en la maternidad!
Me cago en la honra de la mujer!
Me cago en la dignidad de ser empleada domestica!
Me cago en la dignidad de ser buena hija!
Me cago en la dignidad de ser buena hermana!
Me cago en la dignidad de ser buena madre!
Me cago en la dignidad! y
“Si no me encuentras es porque Salí a buscar a la felicidad”.
Sonia

Fuente: http://cualestuputaesquina.blogspot.com/

Misoginia femenina.

Fuente

Encontrado a través de www.gendes.ac

Ayer una joven, en la privacidad de la Familia, quemó en la hoguera moralista a su madre… un acto cotidiano y político.

Victoria Aldunate Morales | Para Kaos en la Red | 29-1-2011

Otra historia más de vidas mínimas. No dará qué hablar, pues no hay femicidio, ni denuncia de VIF, sólo misoginia femenina, odio entre mujeres. Quizás cuántas mujeres estaban pasando por algo similar en ese momento en nuestros territorios (y no sólo…)…

Cómo Alien

En Abya Yala, el acoso a mujeres semidesnudas en la tele es un chiste que no presenta a los ojos de casi nadie, transgresión o humillación, ser agresor de mujeres no impide lugares de poder en el fútbol o el gobierno, denunciar violencia del novio es un chiste farandulero, dejar hijos ilegítimos regados por el mundo siendo famoso como Don Francisco o siendo un tipo anónimo, da –casi- lo mismo, no pagar pensiones alimenticias, violar y matar a mujeres y niñas, es posible para hombres ricos como para hombres pobres... En un territorio así el odio misógino entre mujeres es la consecuencianatural del despojo de nuestro cuerpo y nuestra memoria y por eso late dentro de la razón femenina como el Alien que la teniente Ripley nunca quiso parir, que habría abortado, y que le fue implantado sin el mas mínimo goce –una violación-, y a la larga, puede aniquilarla.

Es un engendro que asume a priori que las rebeldías o el dolor, el cansancio, las necesidades de las mujeres son una perfomance femenina, teatro victimista-feminista, “pura manipulación”. Igualmente, alguna vez, si parecemos víctima, nos regala una mirada fríamente lejana. Y aunque como víctimas, tal vez no nos fustigue frontalmente, sí nos desautoriza: “¡Tontas!”, “¡Para qué aguantan!”, “¡Les gusta!”, “¡Se lo buscaron!”, “¡Ellas tienen la culpa!”, “¡Majaderas!”, “¡Usan el embarazo para que les den el asiento!”, “¡Se aprovechan de la wawa y del postnatal!”, “¡Se hacen las víctimas!”...

Puede ser un engendro masculino o femenino.

No parecerse a las demás…

Cuando es femenino, el Alien, en general, es una buena esclava y siempre se coloca de ejemplo, porque es así, pretensiosa: “¡Yo jamás haría eso!”, “¡Yo no me dejo!”, “¡Yo no ando lloriqueando ni dando lástima!”, “¡Yo he salido sola adelante!”. También es una jueza de todas las demás: “¡Indecente!”, “¡Arrastrada!”, “¡Indigna!”.

Algunas envidian mucho que la mujer engañada tenga algún favor social, que la golpeada, la sometida humilde, cabeza gacha, tenga, a veces, un hombro en el que llorar. Y es que la Alien tiene la garganta y el alma destrozadas de tanto aguantarse llantos de mujer para no parecerse a las demás… ¡Ah!, pero que no se les ocurra a las víctimas parar de sufrir, buscarse un amante, devolver el golpe, defenderse, liberarse, pararse en la hilacha, levantar cabeza, alzar la mirada y sostenerla, porque la buena esclava, las destripará. Será la primera que señale que esa -que ya se niega a ser víctima-es una golfa, una puta, una manipuladora, una indecente, una autoritaria, una que le pega al marido… Cómo víctimas nos tolera, como rebelde nos detesta.

Bolsa de gatas

Cualquier mujer desvictimizada, una feminista radical, una chica soberbia, una mujer que rompe el matrimonio, una lesbiana que se asume, una mujer erotizada con su cuerpo y otros cuerpos, es odiada y engullida a mordiscos por un Alien femenino. Ella cree -fiel al Malleus Malleficarum- que además de ella, existen dos tipos de mujeres: la bonita, seductora y bruja, y la fea, marimacha y bruja. Todas brujas que merecen ser encerradas en una bolsa de gatas para terminar siendo quemadas en la hoguera. El punto es que a ella, a la Alien, hay otra Alien que la mete en la misma bolsa…

Y ahí nos encontramos todas, gatas encerradas. Nos defendemos, fieras, del dolor que nos provocan las uñas que sacan las demás en su desesperación de vivir atrapadas en la oscuridad de una bolsa inquisitoria.

Muchas horrorosas veces, unas y otras nos aniquilamos, denigramos, burlamos, destripamos… A veces, es tan sórdido como que además en esa gesta, hay quienes intentan ganarse el favor de algún santo varón que puede que les rescate de la bolsa y les ponga en la gerencia, en el gobierno o en la dirección del partido. También puede que les cuente entre sus súbditas cual profeta de Peñalolén* (pero más intelectual) en un movimiento social por ejemplo. Porque la mirada complaciente de cualquier varón –o en su defecto de una varona-, nos legitimará más que la palabra, la razón, el beso, el abrazo, el afecto o el amor de otra mujer cualquiera.

Feminismo sin mujeres

Por eso jamás falta la buena esclava que defiende a los hombres cuando algunas feministas discuten la “nueva masculinidad”, la masculinidad o el género en una reunión de organizaciones sociales, como pasó hace poco en un Seminario sobre Sexualidad. Y esa buena esclava nos acusa de “divisionistas”, “sectarias”, “esencialistas y biologicistas”, cuando nos negamos a la competencia de sufrimientos en que el patriarcado y el género son descritos como un sistema en que hombres y mujeres sufren igualito. Ni un privilegio, ni una responsabilidad, ninguna desigualdad de poderes, nada de control y dominio de los machos sobre las mujeres… Y entonces, la equidad de género es exhortada como mandamiento cristiano –que es en lo que se ha convertido la experticie de género-: ¡Cómo pueden ser tan sectarias estas feministas, que no dejan entrar a los hombres al feminismo! ¡Cómo, en vez de estarlos esperando con los brazos abiertos y felicitarlos en sus afanes de nueva masculinidad, nos atrevemos a preguntar: ¿Qué masculinidad? ¿Qué feminismo?

Algunos hombres –no todos los que están en trabajo con hombres- hace unos meses en la Universidad de Chile y en la Universidad Arcis (Santiago de $hile), bajo en nombre de “2° circuito de disidencia sexual”, ya habían hecho un amago de respuesta: “Feminismo sin mujeres”… Sacándonos los ojos, el útero, los ovarios, las tetas, el clítoris, los sabores, los deseos, las opresiones, las resistencias, las rebeldías propias de nuestra memoria corporal, histórica, social y política. El despojo masculino de un cuerpo vivido de mujeres. Un despojo que tiene consecuencias cotidianas y políticas, misóginas.

(Y los que no apoyan el despojo, ¿qué dicen?...).

Abortar la misoginia

Mujeres que niegan a otras, que las borran de la historia y de su historia, que se autoconvencen de que su madre nunca trabajó, ni las cuidó, ni se esforzó por ellas, que suelen pensar que la infidelidad de una esposa es traición a las hijas. Hijas que se colocan el traje del agresor. Madres celosas que compiten con sus hijas. Vecinas y compañeras envidiosas de la más vistosa. Lesbofóbicas aterradas de su propio erotismo. Militantes asegurando que el feminismo traiciona a la clase, otras negando el feminismo “porque ya está contenido en el anarquismo”, insurreccionalistas que liberarían de la cárcel a los femicidas frustrados. Otras con una distancia vanidosa de cualquier afirmación de mujeres y sin embargo tragando todo discurso masculino.

Mujeres que aceptan que les enseñen marxismo o anarquismo, pero que si les hablan de feminismo, lo consideran materia aprobada, o lo desprestigian diciendo que no son feministas porque les encantan los hombres, que no son feministas porque son amplias,que la lucha es una sola y un largo etcétera … Es el Alien femenino gestado por la violencia patriarcal –simbólica o concreta, práctica o intelectual-, surgiendo como Atenea de la cabeza de su padre. La buena esclava suele creer que es la paridora de esas ideas misóginas, pero es un autoengaño, en realidad las engendran los patriarcas y ella es sólo un receptáculo y transmisor. Está preñada y requiere un aborto.

La buena esclava nos saca los ojos, a veces sin ninguna conciencia de que lo hace, otras con regocijo.

Todo los ejemplos son aplicables a hombres machistas, sí, lo horrible es que también puedan serlo a mujeres que viven en un desclasamiento igual al del pobretón arribista y al del indígena racista. Ayer una joven quemó en la hoguera a su madre… un acto cotidiano y muy político…

victoria aldunate morales

feminista autónoma

* Personaje de la realidad chilena que tiene varias esposas y hace poco fue denunciado por algunas de las mujeres que conviven con él por violencia. De cuando en cuando los noticieros lo muestran como un caso extraño. Ellas hace algunos años decían que lo seguían como a un maestro y por eso querían ser sus esposas.

http://feministautonoma.blogspot.com/

Victoria Aldunate Morales en Kaos en la Red

Más información:

América Latina

Argentina

Bolivia

Chile

Mujeres y género

Opinión

 

Derechos Humanos en tiempos de desilusión colectiva.

Fuente del texto:

AMERICA LATINA EN MOVIMIENTO

ALAI, América Latina en Movimiento

Gabriela Bernal Carrera

Cuando cotidianamente la realidad y los medios nos golpean con noticias sobre inseguridad y violencia delincuencial, para una gran parte de la población, escuchar sobre Derechos Humanos resulta difícil. Periódicos y noticieros de televisión muestran en cada una de sus ediciones, unos con más tinta roja que otros, los dramáticos casos que ocurren en calles, plazas, casas y automóviles. Secuestros, violaciones, asesinatos con variaciones más, variaciones menos, se presentan como si fueran hechos consustanciales de los nuevos tiempos. Pero si bien este tipo de hechos existen y ocurren en todos los lugares, poco o nada se dice de otro tipo de violencias más soterradas y sórdidas que las publicitadas en imágenes sangrientas y grandes titulares.
Cuando pese a la deconstrucción y el fin de muchas teorías, el capitalismo se mantiene vigoroso y saludable gracias a su afincamiento en las subjetividades, todo es una mercancía, incluso la violencia. Por cierto, su publicidad contribuye a crear la necesidad de buscar soluciones alternativas para sobrevivir en las nuevas selvas de cemento que son en apariencia nuestras ciudades.
Pero probablemente lo más perverso del negocio de la violencia, es que al magnificarse ciertos tipos de violencia, la ineludible realidad de las imágenes convierte la crueldad de los hechos en el factor determinante para la deshumanización tanto de las víctimas como de los victimarios.
Es la forma de presentar cualquier tipo de violencia, la que suele despojar de la categoría de humanos tanto a quien ejerce, como a quien recibe los actos violentos; por eso, resulta difícil aceptar que deban existir Derechos Humanos para todos y todas. Este proceso lamentablemente empieza en las escuelas. Porque ni autoridades educativas, docentes o padres o madres de familia, mucho menos las personas que están fuera de las escuelas, reconocen como totalmente humanos a todos: ni los niños y mucho menos las niñas, son totalmente humanos. Personas en formación, el futuro de la patria, cualquier denominación que muestre que, hoy por hoy, no han acabado de ser. Y por tanto, con quienes todavía no son totalmente humanos se puede ejercer cualquier tipo de violencia. Violencia que nos enseñará a aguantar solas, que nos despojará poco a poco de la posibilidad de vernos como sujetas y sujetos de derecho.
Pero la escuela es solo uno más de todos los lugares donde se vive y aprende la violencia. Este aprendizaje puede ir desde el golpe directo y otras desde el sutil y no menos agresivo ejercicio de la exclusión, el sexismo y la discriminación. Libros, juegos, explicaciones de clase, ejemplos, reproducen e inscriben en la memoria de niños, niñas y jóvenes una visión de como se debe ser hombre y como se debe ser mujer, con una mensaje de subvaloración de lo femenino por sobre lo masculino de invisiblización de los unas frente a los otros.
La violencia además esta en las calles cuando los transportistas no paran para que niños y mucho menos niñas puedan subir al salir de la escuela, porque pagan menos. En la casa, cuando el grito o el golpe obligan a regresar de la felicidad de jugar para soñar, porque para llegar a ser adultos sumisos/exitosos, hay que hacer deberes largos y tediosos, que están muy lejos de la necesaria disciplina del aprendizaje.
¿Cómo hablar de Derechos Humanos a los adultos/as cuando no podemos reconocer que niñas y niños existen? No como futuro potencial, sino como seres concretos, personas a carta cabal. La Antropología ha documentado que una de las más universales de las sensaciones/violaciones es la deshumanización de quien no es como nosotros. Será imposible hablar de Derechos Humanos, cuando todavía no podemos reconocer a los diferentes (por edad, por género, por color de la piel, por pensar distinto, por tener opciones sexuales distintas), como parte de los nuestros.
Para empezar, hay que ampliar el “nosotros”, porque más allá y más acá de todas las otras diferencias, existimos nosotras. Hasta hoy, el nosotros, los sujetos de los Derechos Humanos, está reducido básicamente a hombres, blancos, sanos, jóvenes, instruidos, con dinero. Para ellos y entre ellos se reconocen los Derechos Humanos. El problema no está en la existencia o no de los Derechos Humanos; el problema radica en que aun en el siglo XXI, sigue siendo difícil llegar a ser reconocido como Humano. Ser reconocida como Humana, en tiempos de retrocesos, es todavía más difícil.
La educación es un derecho humano
El sexismo y la discriminación violan este derecho
Campaña por una educación no sexista y no discriminatoria
CLADEM – Ecuador

http://alainet.org/active/42960

Los siete hechos que Pajín no dice sobre el aborto

Fuente:apezz.com

Esta es la noticia(manipulada,muy manipulada como todo lo que hace ABC)...debajo de ella vereis la respuesta totalmente racional de quien firma como delawen

Los siete hechos que Pajín no dice sobre el aborto

[ www.abc.es ] Bloquear urlLink_62975_image

Leire Pajín anunció lo que el Gobierno esperaba desde años: un descenso del número de abortos. Sin embargo, esas mismas estadísticas arrojan otros resultados que Pajín no quiso hacer públicos. La plataforma provida Derecho a Vivir difundió hoy un análisis de los hechos desconocidos sobre el aborto en España: Las españolas abortan más que las extranjeras, Cada vez son más las mujeres que abortan repetidamente,Cada vez se eliminan más vidas consideradas «inferiores», el número de interrupciones realizadas por niñas de 13 años creció más de un diez por ciento.

RESPONDE DELAWEN:

#1 Vaya demagogia barata. Esperaba algo más del ABC. 

"Las españolas abortan más que las extranjeras" ¿Será porque hay más españolas que extranjeras en España? 

"pese a que las estadísticas difundidas por Sanidad confirman un descenso del 3,7 por ciento en el último año (111.482 interrupciones), las españolas han abortado a 1.395 fetos más que en 2008" Si hay un descenso es que la ley no ha promovido más abortos de los que ya había, como pretendían hacernos creer. Que haya habido más casos en 2010 o 2009 que en 2008 será porque a lo mejor 2008 fue un año bueno. 

"Cada vez se eliminan más vidas consideradas «inferiores»" No es que se consideren vidas inferiores, es que los abortos legales (durante el primer trimestre) no se realizan sobre "vidas". Muchas veces, ni siquiera es todavía un feto, sino un conjunto de células que ni siquiera tienen todavía entidad propia. 

" El 94,77 por ciento de las mujeres que abortan lo hacen hasta la semana dieciséis. Las organizaciones provida temen que con la nueva ley, que permite la interrupción del embarazo hasta la semana catorce..." ¿Están insinuando que el 94,77% de los abortos es ilegal? Es más, ¿cual es la fuente de esta estadística? Porque no me creo que casi el 95% de las mujeres esperen al último minuto para abortar, la verdad. Son ganas de complicar la intervención y de arriesgarse a que por algún retraso burocrático se queden sin poder hacerlo. 

"desde 1990, aumenta el número de mujeres que reciben ayudas de organizaciones provida para continuar con sus embarazos" ¿Y? Me alegro por ellas, pero sabiendo la situación actual, me extrañaría mucho que sólo con esas ayudas se vaya a cambiar la idea de una mujer sobre si quiere o no tener un hijo. ¿Están relativizando lo que es ser madre, como si abortar fuese un capricho? 

"Tres de cada cuatro mujeres que acuden a centros asistenciales provida son extranjeras" ¿Esto es bueno, malo, neutro? ¿Una estadística sin sentido? ¿Será porque las extranjeras quizás escojan el aborto en algunos casos por problemas monetarios mientras que las españolas tengan que abortar por otros motivos menos prosaicos? 

"Cada vez son más las mujeres que abortan repetidamente" y "Pese a que el aborto en menores de 20 años cayó en 2009, el número de interrupciones realizadas por niñas de 13 años creció más de un diez por ciento" ¿Y la culpa de esto está en la ley del aborto que están criticando o será más bien en el hecho de no tener una educación sexual correcta? 

Y ya, el broche final: "Pese al descenso de los abortos totales celebrados por Pajín, los abortos eugenésicos siguen aumentado en forma lenta pero sostenida (2,98 por ciento del total en 2009)." Claro, informese señor periodista, pero ¿será quizás porque cada vez hay más enfermedades que se pueden detectar durante el embarazo? 

En serio, vaya manera de desvirtuar la información. Si no pueden manipular en condiciones, que no lo hagan, que se quedan en ridículo.

La misoginia impide el avance en igualdad y el crecimiento económico.

CARMEN CASTRO

No nos engañemos, vivimos malos tiempos para la igualdad y las perspectivas son aún peores. En plena crisis económica, el mensaje está siendo contundente, ya no tocan ‘concesiones’ y ‘buen rollismo’ para avanzar en igualdad; ahora es tiempo de volver a las ‘cosas realmente importantes’ y restablecer el estatus quo a costa de los sacrificios simbólicos necesarios para contentar al rancio conservadurismo mediático, político y financiero. En España, la eliminación del Ministero de Igualdad ha de interpretarse con ese sentido simbólico.

Superado el shock inicial y tras la constatación del fin del espejismo es momento de analizar qué puede haber tras este cambio de giro, esta minusvaloración y degradación de la igualdad como base de un nuevo modelo social.

Hay quien intenta justificar lo injustificable y alude a motivos económicos y a la necesidad de recortes que nos vuelvan a poner en la senda de crecimiento. Pero sabemos que la apuesta por la igualdad no significa un derroche de recursos, si no todo lo contrario. No es la economía, sino el patriarcado quien ‘mueve los hilos’ de esta reforma. De la misma manera que sabemos que el ahorro presupuestario que ha conseguido el gobierno de España con esta decisión es una nimiedad ridícula (110 millones, el 0,029% del presupuesto público del Estado en 2010) que daña a la inteligencia y no se sostiene ni ante un análisis comparativo sobre otros tipos de recortes posibles, ni mucho menos ante la constatación de que no se trata de gastar menos sino de hacerlo mejor, de una manera más coherente (¿subvenciones a la FAES, la financiación de la Iglesia católica, los gastos militares, el elevado fraude fiscal, escasa tributación del capital, y un largo etc.?)

Desde la Economía Feminista defendemos que el objetivo prioritario de la actividad económica ha de ser la satisfacción de las necesidades básicas para el desarrollo humano; y siendo conscientes de que este plantemiento ha estado en conflicto con el orden de prioridades de la economía neoliberal, argumentamos que hay que invertir en igualdad de género , precisamente ahora , justo cuando los gobiernos han sucumbido a la lógica del mercado que defiende la acumulación de riqueza y el crecimiento económico per se.

Hace justo un año (15, 16 de Octubre de 2009) se celebraba en Estocolmo, desde la Presidencia Sueca de la UE, una conferencia sobre qué significa la igualdad de género para el crecimiento económico y el empleo . Uno de los resultados más impactantes aportados en esta conferencia fue el arrojado por la estimación económica de cómo variaría el PIB si la igualdad entre hombres y mujeres estuviese plenamente integrada en el funcionamiento del mercado de trabajo. Åsa Löfström constataba que el promedio de crecimiento para el conjunto de la UE sería próximo a un 30% y para España el crecimiento podría alcanzar hasta el 32%. Esto es precisamente lo que refleja el gráfico. ¿Relevante, verdad? si los gobiernos de la UE hubieran destinado algo de tiempo a leer y a aprender de estas las evidencias y proyecciones económicas, otras posibilidades se podrían haber abierto.

Fuente: Åsa Löfström, 2009

Sin embargo gran parte de las medidas que se han puesto en marcha para intentar resolver la crisis, han estado más mediatizadas por la obsesión de frenar el déficit antes que crear empleo y sentar las bases de un nuevo modelo de desarrollo. Basta con reflexionar desde una lógica no androcéntrica ¿a quién afecta el recorte del gasto? para entender la ‘gran contrarreacción europea’ al utilizar sus políticas públicas para el recorte de derechos sociales, el adelgazamiento del estado de bienestar y la vuelta al status quo, patriarcal, como siempre.

No hay que buscar la respuesta en la presión de los mercados financieros. Eso es una mera ‘distracción’; es hora ya de centrar la atención en la causa real: la misoginia existente en la clase política, económica y en las propias instituciones se ha revelado finalmente y, como ha ocurrido en otras épocas de la historia, amenaza con más penalizaciones.

España parecía haber apostado, al menos en el escenario cara a la galería, por consolidar las estrategias acordadas a nivel internacional que desde 1995 se venían repitiendo. Se interpretaba que era necesario dotar de protagonismo propio y posición de poder político a las estructuras gubernamentales que debían conduicir el cambio hacia la igualdad. Eso tendría un efecto pedagógico en la concienciación social para acabar con los mecanismos de desigualdad estructural existentes entre mujeres y hombres y muy específicamente con la violencia machista. Pero el espejismo sólo ha durado 6 años; porque con la eliminación del Ministerio de Igualdad se ha caído toda la coherencia del discurso político y lo que es peor, se han vuelto a colocar los derechos de las mujeres en el mercadeo global pretendiendo contar con el conformismo de las propias interesadas, no vaya a ser que los recortes futuros sea aún peores.

Este movimiento político ha dado alas al machismo más recalcitrante y cavernícola , que al sentirse crecido por el vapuleo y escarnio público que representa la supresión del Ministerio de Igualdad, han empezado a ladrar cargados de testosterona

Es época de replantearse estrategias y alianzas para una avance efectivo hacia la igualdad de resultados. Y quizás volver a las acciones de guerrilla, apropiándonos de lo que el status quo pretende negarnos: el poder para cambiar las decisiones que afectan a nuestras vidas.

Para los sueños hay llaves || La realidad se abre sola y no se deja cerrar. Wislawa Szymborska (Poeta polaca, Premio Nobel de Literatura en 1996)

Fte. Singénerodedudas

"El machismo del siglo XXI es más encubierto"

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INMACULADA lópez Calahorro fue diputada de Cultura de la Diputación de Granada y en la actualidad es directora general de Museos de la Junta. Está acostumbrada a la gestión, a las críticas y los cotilleos cuando se atreve con una blusa atrevida. "El mundo de la cultura, como el de la educación, ha sido pionero en movimientos de igualdad porque es cierto que ha tenido al frente de su gestión más mujeres que en otros ámbitos", comienza. Pero considera que esta vinculación se ha debido al perfil y a la preparación que han tenido las mujeres, "lo que ha permitido su incorporación en estos ámbitos con mayor naturalidad". "Esta preparación ahora se está traduciendo en términos de versatilidad, lo que permite que la mujer pueda ir incorporándose en otros ámbitos de gestión menos tradicionales". En lo que se muestra totalmente en desacuerdo es en el uso de la palabra "residual" en cultura. "Es un derecho fundamental y es nuestra riqueza como individuos y como colectivo". En cuanto a las traídas y llevadas cuotas, las defiende como "una medida eficaz para garantizar la igualdad con la incorporación de la mujer a la política y su normalización". Por eso, mientras se consigue esa igualdad, las cuotas "seguirán siendo necesarias". Pero con matices: "Incidiría en que es una medida que lo que permite es seleccionar y asegurar bien tanto a hombres como a mujeres como el grupo de personas para la gestión política".

Pero Inmaculada López Calahorro no se ha considerado mujer cuota "dado que no existe, por oposición, el concepto hombre cuota". "Lo que sí es cierto es que la medida de las cuotas, hace ahora unos doce años o poco más, fue lo que nos impulsó a un grupo de mujeres a querer formar parte del grupo de personas que se encargarían de la tarea política". Pero después de ese impulso inicial y de esa conciencia personal no se ha sentido nunca parte de una cuota. "He sido consciente de que ha sido el valor de mi trabajo la razón fundamental por la que se me considera". En cuanto a la palabra machismo, que desde el siglo pasado tiene para muchos la voz de Cristina Almeida, Calahorro atisba un machismo del siglo XXI "más encubierto, no como tradicionalmente se conoce. Este machismo encubierto, el menos visible, nos obliga a las mujeres a demostrar siempre mucho más el valor de nuestro trabajo. Y quiero incidir en esta idea, en que nosotras queremos que se nos reconozca por nuestro trabajo". Y eso les obliga a ser fuertes. "Pero ahí estamos, y no sólo para demostrar que nuestro trabajo es lo que garantiza nuestra presencia, sino que lo hacemos para otras muchas mujeres que han de venir y estoy convencida de que se encontrarán un camino más fácil".

'Burka', no; oportunismo, tampoco.

JOSEP RAMONEDA 22/06/2010

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nota de Esteban_Rosador

Las reglas básicas que una sociedad se ha dado democráticamente obligan a todos. No hay coartada religiosa o cultural que pueda justificar lo que las instituciones consideran un crimen o un atentado contra derechos básicos. Para mí, por tanto, no ofrece ninguna duda que el burka no tiene sitio entre nosotros en los espacios públicos, compartidos. La ocultación del rostro quiebra los protocolos elementales de comunicación que se fundan precisamente en mirarse cara a cara, punto de partida del reconocimiento mutuo. Y además, sin entrar en especulaciones sobre la conciencia subjetiva de los que lo usan, es ampliamente reconocido, incluso en el propio mundo islámico, como un símbolo de la humillación de la mujer. He tenido oportunidad de percibir, en algún país musulmán, el odio con que los guardianes de las esencias religiosas persiguen a las mujeres que no cumplen con los ritos de vestimenta de algunas familias del islam y el alivio con el que algunas de ellas se sacan los atuendos obligatorios en cuanto cruzan el umbral de lo privado. Ambas actitudes dejan pocas dudas sobre el carácter de instrumentos de dominación masculina que tienen estas indumentarias de estricta observancia impuestos en nombre de la religión.

Pero una cosa es el hecho en sí y otra los procedimientos y las maneras. Porque lo primero que salta a la vista en el debate del burka es el mezquino oportunismo que lo ha desencadenado. Estamos todos -los que estamos desde siempre aquí y los que han venido de fuera- haciendo un ejercicio de cuyo éxito depende, en buena parte, la convivencia futura: aprender a vivir juntos diferente. Y de pronto, sin que apenas nadie haya visto un burka en la calle, desde la política se lanza el debate con el dudoso argumento de la prevención. Que un alcalde en apuros se apunte a la prohibición del burka, buscando el aplauso fácil, después de haber encadenado una serie de tropiezos y desencuentros con la ciudadanía, puede entenderse como gesto desesperado, pero no es precisamente edificante. Que dirigentes políticos de partidos importantes, habituales de las responsabilidades de gobierno, se apunten a hacer ruido con el burka con el patético argumento de quitarles voto a los xenófobos, me parece irresponsable. Porque, insisto, no se trata de especular con los miedos de la gente para arrancar algún que otro voto suelto, sino de sentar las bases de la convivencia entre diferentes.

"El burka", escribe la filósofa liberal americana Marta Nussbaum, "no plantea ningún problema que las prendas normales para el invierno en Chicago o las mascarillas no planteen", de modo que, al prohibirlo, "la ley claramente impone una carga a las personas religiosas mientras que las no religiosas no soportan carga alguna, lo cual bastaría para hacerla objetable". Y aquí está el error: centrar la prohibición en el burka. Si nuestras reglas del juego no admiten que la gente oculte su rostro en público -por razones de respeto e incluso de seguridad-, prohíbase también el pasamontañas -que ha servido para cometer no pocos crímenes- y otras prendas que sirvan para esconder el rostro. La propia Marta Nussbaum, desde su perspectiva americana, nos acusa a los europeos "de buscar la homogeneidad étnica en el espacio público" y de ver "toda divergencia de la cualidad dominante como una amenaza. Todo grupo que no parezca dispuesto a encajar parece subversivo".

El modo en que se está planteando el debate estos días daría la razón a la filósofa americana. Y sin embargo, creo que no la tiene. El respeto a la diversidad no debe confundirse con la aceptación de imposiciones que atenten contra los principios democráticos de convivencia. Dicho de otro modo, el Estado no debe sobrepasar sus límites en relación con la religión, pero la religión tampoco. Y los límites del Estado están perfectamente definidos, mientras que las religiones siempre intentan imponer el monopolio de la verdad que se autootorgan. Sin duda, tienen razón los liberales que sostienen que lo que se puede conseguir por la persuasión no ha de conseguirse por la imposición. Por eso hemos de aprender de los americanos y de su pragmatismo. Prohibiciones, las mínimas. Pero la humillación de la mujer no puede quedar como un problema privado, competencia interna de un sector religioso. Sin duda, el ideal que perseguir es que pronto las mujeres dejen de llevar el burka libremente, sin más. Pero el oportunismo de este debate con clave electoralista, destinado a explotar los miedos de los ciudadanos, precipita los hechos de un modo que puede hacer perder incluso la complicidad de muchos musulmanes que tampoco quieren el burka.

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