Gracias a C.Velasco por hacernos llegar la información.
La mutilación genital femenina se practica principalmente en 28 países africanos.
Eva Luna
"Quiero una segunda oportunidad. Se sufre mucho después de la mutilación, no puedes tener relaciones sexuales agradables, sientes mucho dolor, y a la hora de parir es muy duro....". Lo dice Ádama, una senegalesa de 18 años que está a punto de someterse a una reconstrucción de su aparato genital. La "segunda oportunidad" vendrá del bisturí del Doctor Barri, un ginecólogo de laClínica Dexeus de Barcelona, que devolverá a la joven el 90 % de su anatomía y le brindará un 75 % de posibilidades de recuperar la sensiblidad en la zona y, por lo tanto, su vida sexual.
Ádama y a su gemela Hawa sufrieron la mutilación genital en Gambia, donde esta práctica es habitual. Vídeo Informativos Telecinco
Apenas habían cumplido los cinco años cuando a Ádama y a su gemela Hawa les practicaron la ablación. Lo hicieron sin el consentimiento de su madre que por entonces se encontraba en España.
Las niñas fueron trasladadas de Senegal a Gambia, donde sí es legal esta práctica, para someterlas a un rito salvaje que supuestamente marcaría su paso de niñas a mujeres. Ellas lo recuerdan todo como si fuera ayer.
Ádama lo cuenta con una tranquilidad asombrosa y con todo lujo de detalles: "Recuerdo cómo me cogía la mujer las piernas, la cabeza, me intentaba tapar los ojos para que no viera, pero no lo consiguieron, yo lo ví absolutamente todo, cómo me mutilaban y cómo la sangre estaba cayendo...".
Parece imposible pero Ádama consigue rescatar alguna sensación positiva de aquel terrible momento: "Esa parte me gusta porque recuerdo que me resistí muchísimo, no me podían coger, es lo que más recuerdo y me enorgullece...".
La niña creció en Senegal y a los 10 años regresó a España con su hermana para reunirse con su madre. Y fue aquí en España donde se le abriría una nueva puerta a su futuro.
Se encontraba investigando sobre la ablación para un trabajo del instituto cuando le hablaron por primera vez de la Fundación Salud de la Mujer Dexeus. Supo que allí financiaban, sin ningún coste para las mujeres, las operaciones que les podrían devolver lo que les quitaron de niñas sin su consentimiento.
Aplicando una técnica clásica de alargamiento de pene se reconstruye el aparato genital de las mujeres a partir del fragmento de clítoris que ha quedado en el interior.
Más de 80 mujeres han pasado ya por el quirófano y los resultados son sorprendentemente buenos: "Un profano no notaría la diferencia con otra mujer que no haya sido sometida a la ablación", explica el Doctor Pere Barri, ginecólogo de la Clínica Dexeus, la pionera en España en este tipo de cirugías: "Es como hacer un traje a medida, siempre queda algo de clítoris para reconstruir", apunta.
El único requisito para ser operada es ser mayor de edad, "No queremos que aunque luego los medios sean distintos de los de su país de origen una niña lo pueda vivir como una segunda mutilación, como un proceso traumático", explica el doctor.
Ádama está preparada para pasar por la mesa de operaciones. Este trabajo que está realizando para el insitituto le ha servido para exorcizar todos sus fantasmas: "He pasado de no saber absolutamente nada del tema a saber mucho, yo huía de esto, no quería hablar nunca...".
Ahora habla con una naturalidad pasmosa. Está segura del paso que va a dar, y se siente muy agradecida. Lo mismo le ocurrió a Aisa. A sus 40 años se siente una mujer nueva.
Hace apenas un año que se sometió a la reconstrucción del clítoris y asegura que le ha cambiado la vida: "Me siento estupenda, me siento muy bien, con mucho ánimo, entera... " dice entre risas.
Asegura que la recuperación fue rapidísima y que enseguida tuvo sensibilidad en la zona. Ella dio el paso por pura rabia: "Nadie me pidió mi opinión para hacer esto, estaba indefensa y no tendían derecho a quitarme algo sin preguntarme".
Aisa no tiene recuerdos traumáticos del momento de su ablación porque sólo tenía 7 días de vida cuando se la practicaron.
De hecho no supo que era una mujer mutilada hasta la adolescencia: "Tuve las primeras dudas cuando aprendimos los aparatos genitales, te ponen labios pequeños, labios grandes y tú dices, pero si yo sólo tengo dos... Como te lo hacen a los siete días tú piensas que es normal, hasta que ves otra cosa que te diga que no lo es... ".
A pesar de que la ablación se transmite de generación en generación nadie la menciona. Ni siquiera se habla entre las mujeres de la familia, ni con la con la hermana ni con la madre, es tabú.
La mutilación genital femenina se practica principalmente en 28 países africanos pero también en Asia y Oriente Medio. La más agresiva es la conocida como la faraónica, que consiste en extirpar prácticamente todo el aparato genital de la mujer para después coser sus labios mayores dejando un pequeño orificio para la orina y el flujo menstrual.
Aparte de las graves consecuencias psicolgógicas que sufren las mujeres que han sobrevivido a la cuchilla tiene muchas consecuencias físicas que las acompañarán en ocasiones durante toda su vida: dolor, infecciones, problemas para dar a luz e incapacidad para disfrutar de las relaciones sexuales.
La cirugía que practican en la Clínica Dexeus es algo más que una operación. Es una gran oportunidad para que las mujeres que lo deseen puedan reparar la huella que la mutilación ha dejado en sus cuerpos y en sus mentes.
Es una oportunidad de sentirse mujeres enteras, tal y como vinieron al mundo..
Pereira (Colombia). 420.000 habitantes. Muchas niñas, adolescentes y mujeres viven de la prostitución. Ellas y sus familias. Esta historia cuenta cómo el precio de la carne, y de la vida, se convierte en un motor económico de la ciudad. Sólo unos 'ángeles' con rostro de ONG las pueden sacar del infierno.
En Pereira, las maniquíes se hacen la cirugía estética. Algunas parece hasta que nacen así. Transformadas. Llegan con ella de fábrica. Te miran desde los escaparates con el escote hinchado como un globo y los ojos de plástico limpio, embotadas en un vaquero ajustado que les marca las nalgas respingonas. Allí la sensualidad es un gen. Una impronta. Como algunos delitos a los que les ha empujado el destino�
La ciudad, antigua reina del eje cafetero, lleva 20 años inmersa en una crisis de la que, ante todo, la salvan sus heroínas: las mujeres. Como pueden. Desde una edad temprana. De la niñez a la vejez, muchas tiran del carro. Mantienen marido, padre, hermanos, hijos. Antes era el café. Pero la ruptura de un pacto que regularizaba los precios, roto en los años noventa, arruinó el negocio. Eso y los estragos de un terremoto en 1999 señalaron una salida a un gran número de habitantes de toda la zona. De Manizales a Armenia. De Pereira a Medellín: el crimen y la prostitución. Para muchos de sus hijos, era el futuro.
Ahora manda la economía sumergida. Representa el 58% de la actividad. Se come gracias al comercio, el café y las remesas de los paisas que viven fuera: estas vienen a ser el 19% del PIB. En torno a 30.000 pereiranos salieron el año 2002 como efecto del terremoto y la crisis. La mitad eran víctimas de la trata de personas, según estudios. Eso explica que en la región donde más ha crecido el paro en todo el país -20,1% en 2009- se incremente el comercio, por ejemplo.
Las remesas son, sobre todo, las que envían ellas. De esas víctimas de la trata, la mayoría eran mujeres de entre 15 y 30 años. Obligadas a ganarse su dinero fuera. En Madrid, en Panamá, en Estados Unidos, en Holanda, en China, en Japón� Unos billetes que no conviene enterarse de su procedencia. Parte de las mujeres pereiranas lo ganan en clubes y en burdeles. La ciudad y sus alrededores pasan por ser una auténtica cantera para el negocio sexual. Nadie pregunta. Nadie afirma. Todo el mundo lo sabe. Punto final.
La propia ciudad sangra a plena luz con el comercio de gran parte de su carne. Por el día, en los parques y en los tugurios de la Calle 14. De noche, en los clubes. Para dar prueba del panorama no hay más que sentarse, pasear y esperar a que al forastero le lluevan las ofertas. El parque de la Libertad, quien lo diría, es todo un reino de la esclavitud contemporánea. También de cierta impunidad. Un lugar donde delinquir, prostituirse, buscarse la vida es habitual. Lo hacen desde los seis años, comentan María Victoria Ramírez y Liliana Herrera, responsables de Contigo Mujer, una asociación que colabora, entre otras, con Women�s Link.
Niñas acompañadas por madres que las venden y consienten con la policía al lado. En varios lugares se comete proselitismo con menores con las autoridades pasando de largo. Delante de tus narices cualquiera puede ofrecerte un catálogo: "Amigo, ¿le gustan las pollitas? ¿De cuánto? ¿De 10, de 12, de 16�?".
Lo saben bien Marcela y Sami. Ejercen en la Calle 14 y buscan clientes por el parque. Luego los suben a un burdel medio oscuro donde preside la entrada una imagen del Sagrado Corazón. Debajo, reina el pecado. No el del sexo: el de la explotación. Las camas tienen las sábanas desechas, los baños están sin limpiar. La primera tiene 27 años, seis hijos -la mayor de 12 y la menor de siete meses-, pero también debe mantener a su madre y a sus tres hermanos. ¿Ellos no trabajan? "No, prefiero mantenerlos yo a que caigan en la mala vida, que se vuelvan ratas, ambiciosos y matones, no, no�".
La suya no es que sea una salida ideal. Ella hubiese preferido acabar de enfermera o doctora. En cambio tuvo que lanzarse a la calle con 10 años. "Dejaba a los viejos que me tocaran las teticas por unos pesos. Mi madre me empujaba fuera de casa, a buscar dinero, yo no le contaba cómo lo conseguía". A los 11 años le salió marido. A los 12 se quedó embarazada, pero perdió al niño. "Casi me muero. Me gustan los niños. Porque no soy rica, si no tendría 20".
Seis son suficientes por ahora. La mayor llega junto con la abuela hacia el lugar donde ejerce su madre. Necesita plata para comprar la cena. A Marcela, el trabajo no le gusta. Aunque hay veces que sí. Pero esos momentos no traen a cuenta: "Hay veces que una se siente bien con los clientes. A mí me gustan gorditos, son muy buenos pa la cama. Pero esto no es vida. Me han tratado de ahorcar, me han pegado con fierros en la cabeza para no pagarme. Es lo que más me molesta: que me conejeen".
Que se larguen sin soltar un peso, es lo que tampoco puede soportar Sami. Con 23 años, ejerce desde los 12. Tiene dos hijos y espera otro. Está embarazada de siete meses, pero no contempla una baja maternal. Se echa las manos a la espalda para aguantar la panza. Es morena, sonriente y tiene voz grave. Pero sabe reír pícaramente. Detesta su vida. También a los hombres. "Fui violada por un médico. Tenía 12 años. No se lo deseo ni a mi peor enemiga". Su pareja, un buen día, se fue: "Hay personas que le cogen pereza a uno�", dice, resignada ya a todo. Ahora tiene novia. "Prefiero mil veces que mis hijos tengan madrastra a padrastro. Yo me fui de mi casa porque el mío me manoseaba".
Las dos se llevan bien. Aunque en la calle hay mucha envidia. También mucho vicio. Pero tienen sus técnicas para evitar lo que no les gusta. "Cuando por ejemplo me piden culo, les doy carambola y les pongo chochito. Les hacemos la canica, que se dice. Algunos no se enteran, otros sí. Son muy aviones, se las saben todas".
Por el parque deambulan las dos. La competencia es dura. Hay niñas de 12 años puestas de pegamento, borrachos tirados en el césped, negritas púberes, vendedores ambulantes y trileros al acecho. Más que una Colombia devota de García Márquez, el parque de la Libertad en Pereira es espejo fiel al país que Fernando Vallejo pinta en su último libro, El don de la vida (Alfaguara). Ese recinto de Medellín donde el autor dialoga con la parca es una fotocopia del pereirano: "Este parque desdichado de mendigos, prostitutos, prostitutas, chantajistas, estafadores, lustradores de zapatos, vendedores de lotería, expendedores de droga, travestis, raponeros. Y un puesto de policías bachilleres, que sirve para lo que sirven las tusas de las mazorcas y las tetas de los hombres. Colombia perdió desde hace mucho el respeto a la ley y la escupe a la cara. En fin, en este parque que digo las prostitutas son niñas y mujeres; los prostitutos, niños y muchachos, y los raponeros, ladrones in illo témpore de gafas y relojes, hoy arrancan teléfonos celulares".
Pero si se trata de agarrarse a más referencias literarias, hay que mencionar que de Pereira surgió ese fenómeno sociológico que ha sido Sin tetas no hay paraíso. Primero en novela, de mano de Gustavo Bolívar y después como serie de televisión. Para unos ha creado un modelo que ha hecho mucho daño. Así lo cree Olga Dávila, responsable del Coat, el organismo interministerial que coordina la trata de personas en Colombia. "Son modelos que han resultado nocivos", afirma. También pasa con El padrino o Los Soprano. La vida imita al arte o el arte imita a la vida. Un dilema aún sin resolver al que tampoco merece la pena culpar de nada.
Gustavo Bolívar se defiende: "Hay una apreciación equivocada por parte del Coat. Los escritores sólo escribimos sobre lo que vemos o sobre lo que investigamos. Si no fuera así, los países se quedarían sin referencias sobre sus procesos históricos. Es imposible que la prostitución, en Colombia o en cualquier otro lugar del mundo, sea impulsada por una obra literaria. La prostitución en nuestro país es producto de la iniquidad social, del abandono estatal hacia los más pobres, de los corruptos que se embolsillan el dinero de la educación y de la falta de políticas serias y sostenidas de generación de empleo. Es esencialmente un problema de pobreza y de falta de educación".
Pero hay otros referentes más preocupantes: en la calle, en las propias familias, en la escuela, a cuyas puertas van los ojeadores a fichar futuras víctimas de redes que operan en todo el mundo. "Muchas niñas lo hacen por necesidad. Otras no lo necesitan, pero lo emplean en cirugía", relata María Victoria Ramírez. Las autoridades colombianas empiezan a ser muy conscientes del problema. Aunque en la calle la policía no brille por sus acciones, en la legislación comienzan a darse pasos. Las familias desestructuradas, "los huérfanos de padres vivos que llamamos aquí", comenta Olga Dávila, la vejación, la devastación psicológica de las víctimas, han encendido la luz roja. "Para las mujeres es espantoso. Muchas, después de haber sido explotadas hasta la extenuación, se encuentran con nada". El dinero que han ido mandando para una casa se quedó en la tele, en las zapatillas y en las tetas de alguien.
Pero el Coat, que se encarga de hacer eficaz la acción de 14 áreas estatales implicadas en esa política contra la explotación, no sólo actúa en casos de prostitución, también lo hace contra abusos laborales o matrimonios serviles. Todo entra en la trata de personas, término que la legislación intenta aplacar con castigos, ocurra lo que ocurra, contra los tratantes: "Nuestra ley pena de forma directa. El consentimiento de la víctima, un argumento al que se acogían muchos para librarse de las penas, no exime de la responsabilidad al tratante, según el artículo 188 A".
Las redes, sin embargo, proliferan. Hasta el punto de haber convertido a Colombia en el tercer país del mundo afectado por este mal tan eterno como contemporáneo de la esclavitud. No siempre son organizaciones mafiosas complicadas. Captan en el vecindario, tienen un contacto familiar o de amistad en España o Estados Unidos -los lugares adonde acuden más chicas ahora- y cuando ellas llegan allí, muchas creyendo que van a trabajar en una cafetería o una casa, otras sabiendo que deben ejercer la prostitución, se les retira el pasaporte y empiezan a pagar su deuda. Deuda por el billete, por los papeles del viaje, por la comida, el alojamiento. Deuda por respirar: unos 20.000 euros de media. O pagan ellas o sus familias. Con la vida.
Resulta un hecho que si en lugares como Pereira los demonios surgen de las esquinas en forma de narcos o explotadores, los ángeles lo hacen en igual medida y con una determinación admirable. Suelen ser ángeles femeninos. Mujeres que dan la cara. Como en todo. Madres coraje, como María Victoria Ramírez y Liliana Herrera, de Contigo Mujer, o como Ofelia Suárez, luchadora a pie de calle, salvadora de los bajos fondos y una líder de la zona en la integración y el salvamento de víctimas desde su Corporación Casa de la Mujer y la Familia.
Ofelia es muy famosa en el parque de la Libertad. Allí actúa a menudo y de allí han surgido grandes casos para su estudio de la trata de personas y la prostitución infantil en el eje cafetero. Ellas llevan bien cuantificado el problema. Ofelia domina el lenguaje, sonríe y no juzga a nadie. Gracias a ella y a sus compañeras Sonia Pachón Fernández y Gloria Inés Ramírez Ríos, las autoridades de Risaralda, la región a la que pertenece Pereira, saben que de las 12.800 nuevas mujeres extranjeras que la policía contabilizó en España dedicadas a la prostitución en 2003, 4.761 eran colombianas y que de las 30.000 que ejercían en Holanda, un 60% eran latinoamericanas.
También que los 25 hombres detenidos por reclutar mujeres para Japón y Corea lo hacían con niñas de entre 12 y 14 años en los barrios de Cuba y en Dosquebradas. Que un promedio de 10 mujeres de la zona llegaron a salir al día desde 2003 al extranjero y ahora se ha reducido a 10 por semana, que la media de edad de las víctimas oscila entre 15 y 41 años, captadas en lugares como La Virginia, Marsella, Santa Rosa, Santuario, Calarcá, Caicedonia; que su nivel de escolaridad es primario o secundario no terminado y su estrato social es bajo o medio-bajo. Que en muchos casos su primer contacto sexual se da con clientes europeos. Que varias son madres solteras.
Ofelia tiene bien catalogadas todas las variantes de la prostitución en Pereira. Están las furufas: "Niñas vendidas por sus propias familias desde que tienen 6 años. Lo más triste de muchas de ellas es que acaban prostituyéndose para comprar pegamento". Luego vienen las portoneras. "Se colocan en la puerta de un burdel a captar clientes". Después, las coperas. "Estas trabajan en clubes, a cubierto y cobran por copas vendidas, además de los servicios".
Todas adolecen de lo mismo. Ausencia de autoestima. "Lo más normal es que digan: no soy nada. Una mera gonorrea". Son expresiones que ha oído a chiquillas como Keiko. "Keiko y su hermanita fueron vendidas por su mamá a unos tipos que cargaban mercancías. Le pagaron 50.000 pesos, unos 20 euros. Las violaron varias veces esa misma tarde. Ahora anda por el parque".
A Keiko no ha logrado todavía arrancarla de esa vida. Pero sí lo ha hecho con 56 sardinas, que dirían en la calle. Niñas que devuelve a la escuela y que previamente han sobrevivido en barrios como La Churria, Las Brisas, Cuba, Tokio, San Nicolás, Villa Santana� Lugares donde el almuerzo que dan en el colegio, comenta el amigo Giovanni desde su bicicleta, "no da ni para una muelita". Más si es la única comida que pueden llegar a hacer al día él o cualquiera de sus nueve hermanos.
Muchas de las víctimas que Ofelia rescata de la calle las acoge doña Martha Lucía Arrubla. Una educadora con 38 años de experiencia a la espalda que no evita llevar un collar elegante y un reloj de oro a clase. No tiene miedo a que se lo roben. Los pelaos a quienes enseña la diferencia entre el bien y el mal, niños y niñas que ha sufrido el abuso y han mamado la violencia desde que nacieron metidos en el tráfico y la prostitución, la respetan como a una madre. Y la protegen. Les tiene encandilados con su voz ronca, su moño rubio, su sonrisa de madraza y su complicidad de viva psicóloga. "Un día me iban a atracar por la calle y llegó Jackson Octavio Lenis. Les dijo clarito que no lo hicieran, que yo era su profesora. Menos mal. Yo ya sentía el jalonazo".
Pasar la tarde en su clase puede ser un curso intensivo de sueños truncados por el narcotráfico. José Leyder Valencia quiere ser soldado profesional: "Para matar guerrillas". Ha conocido a fondo la calle y lo que allí se vende: "Marihuana, heroína, perico, bopal, hache, éxtasis, leiris, esto te lo echas en la ropa y te vuelves loco�".
A todos les trae a cuenta ir a la escuela. Allí comen. También causan sus problemas. "A veces llevan armas. Una se juega el pellejo a cada instante. Hay que tener temple y, al tiempo, sobar", comenta doña Martha. Mientras andan allá no tienen que vérselas con padres pirovos. "Es lo peor que te pueden llamar", aclara la maestra. Tampoco con madres jíbaras, dedicadas al tráfico. Así que no le extraña cuando muchos cogen confianza y dicen que quieren ser sicarios. "Al principio, me venía todos los días con la lágrima a casa", confiesa la mujer.
Lo malo es comprobar que no tienen futuro. Después de esos cursos, ¿qué? La calle. "No hay salida para ellos", comenta doña Martha. "Ninguna". Si el 10% supera su ambiente, ya es un éxito. Pero las escuelas, las organizaciones de apoyo, las casas de acogida, están hartos de ver cómo van y vuelven. En el Coat han atendido víctimas de tráfico que han conseguido su billete para volver a casa y al cabo de un tiempo estaban fuera otra vez, relata Olga Dávila. Es la rueda siniestra. Una prisión. Por no hablar de las niñas que cada fin de semana acuden acompañadas al aeropuerto de Pereira para ejercer en Panamá. Un escándalo que denunció el periódico La Tarde porque su directora, Sonia Díaz Mantilla, era testigo muchos fines de semana de cómo sus madres o sus padres las dejaban en la terminal y después unos tipos las recogían en camionetas con destino incierto en el país fronterizo.
Algunas encuentran redención. Para muchas, la religión, un sentimiento intenso en Colombia, es un clavo ardiendo. Por eso, las hermanas adoratrices tienen mucho predicamento. Es una congregación que nació en España en 1856 para acoger prostitutas y hoy sigue haciendo lo mismo en ciudades como Pereira. Allí fue a parar hace años Luz Gómez. El paso le supuso su salvación. "Cuando estás dentro, trabajas y vives borracha, crees que es imposible otra vida. Piensas, ¿con qué voy a mantener a mis hijos? Ahora me siento feliz de haber dado el paso. Soy estilista. Las hermanas me dieron formación, cobijo. Ahora voy al parque de la Libertad a intentar convencer a las niñas para que salgan de ese mundo. Me he encontrado a algunas que han salido, han vuelto y se esconden cuando me ven. Yo les digo que vuelvan de nuevo a intentarlo".
Otras partieron para Madrid. "Volvieron cruzadas", comenta Luz. Sin plata. Sin dignidad. La mayoría huyen a Europa, Panamá y Estados Unidos, donde entran en un negocio del que en España se han contabilizado últimamente 2.400 víctimas, según datos oficiales de la policía. Un entramado mundial que mueve entre siete y ocho billones de dólares en todo el mundo y que por aquí representa 18.000 millones de euros, según un informe de las Cortes españolas.
Dinero con cara, con dolor. Como el que relata un taxista de Pereira que trabajó en un macro burdel de Girona. Primero se lamenta de que nuestro viaje al aeropuerto sea de vuelta. "De haber sabido que andaban ustedes por aquí les hubiera conseguido un par de sardinas, bien guapas. Por 60.000 pesos (30 euros) les habrían atendido dos horas y por 100.000 toda la noche", comenta. "Hay muchas pereiranas en España. Son las mejores. En el club donde yo trabajé había 150 chicas. Las rumanas y las rusas, mala gente. Una chica colombiana era un amor. Le iba bien. Al día se podía hacer 15 o 16 servicios. Luego acababa tan rendida que venía donde mí y me decía: ¡Ay, papi, me duele todo el cuerpo!".
Dirigido por dos cineastas polacos, Hanna Polak y Andrej Celinski, "Los niños de la estación Leningradsky" es un documental conmovedor e inolvidable.
(Oscar al Mejor Documental Corto del 2004) muestra la abrumadora crisis a la que se enfrenta Rusia por medio de los relatos de un grupo de niñ*s que pasan sus días y sus noches en los alrededores de la estación Leningradsky, en Moscú.
Abandonad*s por unos padres-madres generalmente alcohólic*s, se ven obligados a mendigar o a cometer pequeños hurtos para sobrevivir, muchas veces a base de alcohol o pegamento, al crudo invierno moscovita. A
A veces se prostituyen, otros caen en las redes de pederastas.
Aproximadamente hay 30.000 niños y niñas sin hogar en Moscú que duermen en escaleras, cubos de basura, estaciones del metro, entre las tuberías del suministro de agua caliente, en túneles subterráneos o en las alcantarillas. Muchas veces huelen el pegamento para contener el hambre y escaparse del violento mundo que les rodea. Con todo, consideran que la vida en las calles es una alternativa mejor a la que ya han experimentado, incluso en sus hogares.
Drasius, lituano, está divorciado. Un día su hija Deimantė de 4 años le cuenta que no quiere que un señor la siga visitando en casa de su madre y....(obviamos detalles macabros)... le sigue diciendo con palabras de niña pero muy claramente las aberraciones que ese señor al que ella llama Andrius y que le acompaña un tal Jonas y un tal Aidas, y que a su madre la dan dinero. Todo esto lo cuenta en una carta que ha sido publicada en algunos blogs lituanos. E incluso aparecen vídeos de la declaración de la niña que pueden hacer temblar a cualquiera con lo que cuenta y que creo que son lo suficientemente claros sobre que le contó a Drasius su hija. Un testimonio en directo de una victima de abusos.
Drasius comprueba que el visitante llamado Andrius resulta ser Andrius Usas, portavoz del parlamento lituano. Jonas resulta ser Jonas Furmanavicius, juez en Kaunas, sin poder identificar al tercero. Finalmente pone el caso en la justicia reclamando un millón de Litas (cerca de 290.000 Euros), según Drasius, con el objetivo de destapar todo el caso y castigar a los culpables.
Sin embargo después de 3 interrogatorios a la niña, donde se reafirma en lo que contó a su padre, y que 10 psicólogos dictaminaran que la niña no mentía y no fantaseaba, nada sucede. El juez encargado del caso dictamina que la niña no sufrió abuso. El juez Jonas no fue interrogado por el caso siquiera, puesto que los jueces allí tienen inmunidad y sólo el fiscal general de Lituania puede abrir una investigación así. No lo hizo.
Drasius calificó aquello con estas palabras “No son humanos. Son demonios”. Así mismo denunció ante los medios lo que él calificó de un grupo organizado de pederastas entre políticos, jueces y en lo más alto del gobierno y las clases sociales.
La historia toma un giro cuando el juez Jonas es asesinado por 4 disparos. El mismo día apareció e cuerpo de una sobrina del juez de 29 años, llamada Violeta y que vivía como novia/compañera del juez, también asesinada. La policía calificó las muertes como el asesinato de un profesional. Hay quien ve relación entre las denuncias de Drasius, quien algunos han afirmado que pertenece a la mafia. Sin embargo la actividad y procesos del juez Jonas contra el tráfico de droga podría ser la causa del asesinato. Todas miradas se han vuelto contra Drasius, a pesar de que tras un año de investigación no se ha podido probar su relación con el crimen, que permanece huido desde entonces, al parecer en algún lugar de Polonia.
Draisus es considerado un héroe popular en Lituania, e incluso hay un grupo en facebook en apoyo a lo que muchos califican un padre coraje. No es el camino para solucionar esto el tomarse la justicia por su mano,o lo que hacen en Yemen por ejemplo. Creo que es simplemente una historia más de todo esto que nos ha desbordado por completo, y que muchos están empeñados en silenciar.
No hay que alarmarse, hay que prepararse y tomar las acciones oportunas. Mientras estos tipos camparán a sus anchas. Como aquí en España donde esta semana hemos visto que un concejal del PSC y un profesor de la universidad de Sevilla han sido condenados por difusión y tenencia de porno infantil. Ninguno de los dos cumplirá condena.
Nacida de padres blancos, ultraconservadores y prosélitos del Apartheid, Sandra Laing heredó por la gracia de Mendel y de unos lejanos antepasados, la piel negra de una raza por siempre agraviada. El pigmento silente de un ancestro desconocido había despertado en el peor sitio y momento. Sandra nació negra, pero la ofuscación y presión familiar la convirtieron en una blanca ‘postiza’ hasta que la mentira reventó. Esta es la fantástica y ridícula historia de la búsqueda de una identidad perdida dentro de un régimen tan absurdo como irracional.
Sandra Laing posa junto a sus padres Abraham y Sannie. Fuente
Sandra Laing tiene ahora más de 50 años. En el gesto recio de su retrato se adivina un pasado difícil. Medio siglo luchando por encontrar un hueco en la misma sociedad que por la mañana, en el seno de una familia de fieles ‘afrikaners‘, le daba de comer; mientras que por la tarde, con el carné de su piel por toda documentación, le impedía circular libremente por la calle. Una infancia con dos identidades de derechos opuestos que minaron su confianza en el sistema y ridiculizaron las bases ideológicas del oscuro régimen.
“Mi padre siempre me decía que era blanca. Él pensaba en mí como ’su niña blanca’ “. Sandra Laing
Sandra nació en 1955 en Piet Retief, epicentro del integrismo ‘negrero’ y afortunado paraje de bosques perennes y minas doradas. Cuentan las fuentes familiares que la cara de sus padres al recibirla en este mundo fue épica. Dos árboles genealógicos más blancos que el pulido marfil africano ahijaban, por la gracia de su Dios blanco, el castigo de una niña ‘manchada’ de piel pero con sangre de su misma sangre. Paradójicamente el mismo ‘principio de segregación’ que profesaban en comunión con la doctrina ‘afrikaner’ es el que determinó el color de la piel de su discípula:
Sus progenitores (Abraham y Sannie) defendían a muerte la pureza de sus ancestros; catalogación muy común, por entonces, para atestiguar ‘alto pedigree’ y el abolengo de los pulcros linajes afines al movimiento. Pero un gen recesivo de alguna generación muy lejana y descatalogada -seguro por vergüenza- pasó a manifestarse como ‘dalla justiciera’ en manos del inocente. Los ojos mostraban una certeza que la razón anulaba por deshonra de la impureza de su casta. Una prueba de ADN posterior confirmóla paternidad de Abraham y Sannie. En 1967 el gobierno sudafricano, a instancias del padre de Sandra, aprobó una ley que declaraba ‘blancos’ en derecho a todos los hijos de padres blancos. Sandra Laingblanca y la incoherencia al servicio del racismo.
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Sandra Laingcon su hermano y su madre y en el colegio de blancos ‘Deborah Retief‘. Fuente
Los primeros años de la infancia de Sandra fueron tan blancos como el expediente de sus progenitores en el ritual burgués ultraconservador. Colegio y costumbres de blancos salpicados con adoctrinamiento antisubversivo en la Iglesia Reformista Holandesa. El color de la piel y los rizos del pelo eran obviados con disimulo ignorante por su progenitor, no así por los extraños. Siempre que podía, su madre la apartaba del sol para impedir remarcar su pigmento natural mientras peinaba sus rizos diariamente con potingues oleosos en una lucha alisadora imposible. Sandra no entendía nada. Más adelante su padre abusaría de las cremas despigmentantes que abrasarían varias veces la cara de Sandra.
Después de 5 años en la ortodoxa escuela infantil Deborah Retief y tras la marginación ejercida por toda la comunidad infantil al grito de “cafre” o “negra sucia” fue expulsada, con 10 años, por la dirección, que informó convenientemente a las autoridades. Dos policías la escoltaron, entre lágrimas, a su casa. Sólo el test de ADN y la potestad de su padre al frente del Partido Nacional-racista salvaron a Sandra de una segura deportación al ‘gueto negro’ de la ciudad, abandonando el domicilio familiar.
Pero la niña fue rechazada por la iglesia tradicionalista y repudiada por todo su comunidad. No podía relacionarse con ningún blanco y hasta nueve colegios negaron su nueva escolarización. El padre apeló a la recalificación de 1967 pero la ley fabricada por él mismo no cambiaba el color de su piel para evitar los prejuicios ajenos.
Sandra empezó a frecuentar entonces amistades de color. A los 16 años se fugó a Swazilandia con un frutero zulú llamado Petrus Zwane con el que más tarde se casó y tuvo dos hijos. Su padre no se lo perdonó nunca por traicionar los ‘ambiguos’ principios que le había inculcado. Le retiró el saludo, acusó a su marido de secuestro y prometío recibirla con disparos, primero a ella y luego a Petrus si pisaban de nuevo sus tierras. Murió antes de volver a hablar con ella.
A la vuelta a su tierra natal, Sandra tuvo que asentarse en el gueto, sin agua ni electricidad y sometidos a la dureza del Apartheid. Le retiraron la custodia de sus propios hijos por la misma ley que modeló su padre y que impedía la convivencia de dos razas bajo un mismo techo: ella era todavía legalmente blanca. Sobrevivió hasta la caída del Apartheid en 1990 y a otro matrimonio, para, después de 30 años, volver a ver a su madre y reconciliarse.
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Enlaces y Fuentes
El reencuentro
Muy pronto se va a estrenar una película sobre la vida de Sandra Laing. Skin, dirigida por Anthony Fabián, ha ganado varios premios internacionales y es una apuesta por dignificar la vida de Sandra. Puedes encontrar otras fuentes al servicio de documentación aquí: 1,2,3,4,5,6. También podéis ver un documental muy interesante sobre Sandraaquí.
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La fotografía de una niña corriendo despavorida por una carretera, desnuda y abrasada por el napalm fue la imagen de la guerra de Vietnam. Y la que mejor ha reflejado el impacto de los conflictos en la infancia. Han pasado 35 años y Kim Phuc, la famosa niña de la foto, ha vuelto a recordar ese horror, durante un acto de apoyo a la campaña ‘Reescribamos el futuro’ de Save the Children.
“El 8 de junio de 1972, todos estábamos escondidos en el templo. Los soldados escucharon a los aviones sobrevolando el lugar y gritaron, ¡corran, corran! Corrí con mis hermanos y mis primos, y cuando me quise dar cuenta había perdido mi ropa, y mi piel empezaba a arder. El dolor era tan terrible que perdí la consciencia”, ha relatado en un perfecto español la actual directora de una Fundación que lleva su nombre, que entonces tenía nueve años.LEER TODO
Hemos recibido esta nota aclaratoria(en los comentarios) que añado aquí pues era un dato muy buscado pero no lo encontrábamos.Muchas gracias a Mª Esther Martinez.
Este maravilloso poema obtuvo el primer premio en el concurso de poesía "Gabriela Mistral" en Quito, Ecuador en 1992 y la autora es JENNY LONDOÑO. Esta extraordinaria mujer es una activista a favor de la equidad y los derechos de nosotras las mujeres. Las siglas que aparecen seguro son de la persona que hizo la aportación a la página pero honor a quien honor merece. FELICIDADES JENNY LONDOÑO por esa maravillosa descripción de la historia de la mujer a través de los siglos.
Mientras lees el magnífico texto escucha CARMINA BURANA.
Vengo desde el ayer desde el pasado oscuro y olvidado con las manos atadas por el tiempo con la boca sellada desde épocas remotas.
Vengo cargada de dolores antiguos, recogidos por siglos, arrastrando cadenas largas e indestructibles.
Vengo desde la oscuridad, del pozo del olvido con el silencio a cuestas, con el miedo ancestral que ha corroído mi alma desde el principio de los tiempos.
Vengo de ser esclava por milenios, esclava de maneras diferentes: sometida al deseo de mi raptor en Persia, esclavizada en Grecia bajo el poder romano, convertida en vestal en las tierras de Egipto, ofrecida a los dioses en ritos milenarios vendida en el desierto o canjeada como una mercancía.
Vengo de ser apedreada por adúltera en las calles de Jerusalén por una turba de hipócritas, pecadores de todas las especies que clamaban al cielo mi castigo.
He sido mutilada en muchos pueblos para privar mi cuerpo de placeres y convertida en animal de carga, trabajadora y paridora de la especie.
Me han violado sin límite en todos los rincones del planeta sin que cuente mi edad madura o tierna o importe mi color o mi estatura
Debí servir ayer a los señores, prestarme a sus deseos, entregarme, donarme, destruirme, olvidarme de ser una entre miles
He sido barragana de un señor en Castilla, esposa de un marqués y concubina de un comerciante griego, prostituta en Bombay y en Filipinas y siempre ha sido igual mi tratamiento.
De unos y de otros siempre esclava, de unos y de otros dependiente, menor de edad en todos los asuntos, invisible en la historia más lejana y olvidada en la historia más reciente
Yo no tuve la luz del alfabeto. Durante largos siglos aboné con mis lágrimas la tierra que debí cultivar desde mi infancia.
He recorrido el mundo en millares de vidas que me han sido entregadas una a una .
Y he conocido a todos los hombres del planeta. Los grandes y pequeños, los bravos y cobardes, los viles, los honestos, los buenos, los terribles
Mas casi todos llevan la marca de los tiempos. Unos manejan vidas como amos y señores, asfixian, aprisionan y aniquilan.
Otros dejan almas comercian con ideas, asustan o seducen, manipulan y oprimen.
Yo los conozco a todos, estuve cerca de unos y de otros, sirviendo cada día, recogiendo migajas, bajando la cerviz a cada paso, cumpliendo con mi karma.
He recorrido todos los caminos he arañado paredes y ensayado silencios tratando de cumplir con el mandato de ser como ellos quieren mas no lo he conseguido.
Jamás se permitió que yo escogiera el rumbo de mi vida. He caminado siempre en una disyuntiva ser santa o prostituta.
He conocido el odio de los inquisidores que a nombre de la santa madre iglesia condenaron mi cuerpo a su servicio y a las infames llamas de la hoguera
Me han llamado de múltiples maneras: bruja, loca, adivina, pervertida, aliada de satán, esclava de la carne, seductora, ninfómana, culpable de los males de la tierra
Pero seguí viviendo, arando, cosechando, cosiendo, construyendo, cocinando, tejiendo, curando, protegiendo, pariendo, criando, amamantando, cuidando y sobre todo amando
He poblado la tierra de amos y de esclavos, de ricos y mendigos, de genios y de idiotas, pero todos tuvieron el calor de mi vientre, mi sangre y su alimento y se llevaron un poco de mi vida
Logré sobrevivir a la conquista brutal y despiadada de Castilla en las tierras de América pero perdí mis dioses y mi tierra y mi vientre parió gente mestiza después que el amo me tomó por la fuerza.
Y en este continente mancillado proseguí mi existencia cargada de dolores cotidianos, negra y esclava en medio de la hacienda me vi obligada a recibir al amo cuantas veces quisiera sin poder expresar ninguna queja.
Después fui costurera, campesina, sirvienta, labradora, madre de muchos hijos miserables, vendedora ambulante, curandera, cuidadora de niños o de ancianos, artesana de manos prodigiosas, tejedora, bordadora, obrera, maestra, secretaria, enfermera
Siempre sirviendo a todos, convertida en abeja o sementera cumpliendo las tareas más ingratas moldeada como cántaro por las manos ajenas.
Y un día me dolí de mis angustias un día me cansé de mis trajines, abandoné el desierto y el océano, bajé de la montaña, atravesé las selvas y confines y convertí mi voz dulce y tranquila, en bocina del viento en grito universal y enloquecido.
Y convoqué a la viuda, a la casada, a la mujer del pueblo, a la soltera, a la madre angustiada, a la fea, a la recién parida, a la violada, a la triste, a la callada, a la hermosa, a la pobre, a la afligida, a la ignorante, a la fiel, a la engañada, a la prostituida.
Vinieron miles de mujeres juntas a escuchar mis arengas, se habló de los dolores milenarios, de las largas cadenas que los siglos nos cargaron a cuestas.
Y formamos con todas nuestras quejas un caudaloso río que empezó a recorrer el universo ahogando la injusticia y el olvido
El mundo se quedó paralizado los hombres y mujeres no caminaron se pararon las máquinas, los tornos, los grandes edificios y las fábricas ministerios y hoteles, talleres y oficinas, hospitales y tiendas, hogares y cocinas.
Las mujeres, por fin, lo descubrimos. ¡Somos tan poderosas como ellos y somos muchas más sobre la tierra! ¡Más que el silencio y más que el sufrimiento! ¡Más que la infamia y más que la miseria!
Que este canto resuene en las lejanas tierras de Indochina en las arenas cálidas del África, en Alaska y América Latina, llamando a la igualdad entre los géneros a construir un mundo solidario –distinto, horizontal, sin poderíos a conjugar ternura, paz y vida, a beber de la ciencia sin distingos
A derrotar el odio y los prejuicios, el poder de unos pocos, las mezquinas fronteras, a amasar con las manos de ambos sexos el pan de la existencia.
QUE ESTE TIPO DE COMENTARIOS NUNCAS MAS SE VUELVAN A ESCUCHAR.:
La Agencia de Noticias Coránicas de Irán destacaba en una entrevista con el teólogo islamista Musa Gunes, quien afirmaba que "Occidente trata de desviar a las mujeres de su papel principal y real en la sociedad, presionándolas con lemas vanos sobre libertad e igualdad". También añadió que una de las tácticas que utilizan es apartar a las mujeres de sus familias, atrayéndolas al mercado laboral.
Nunca se ha registrado un índice tan elevado de personas traumatizadas por cuestiones relacionadas con la belleza y la estética. Unos ideales creados por el hombre que hoy generan miles de millones al año de beneficios y que mantienen a muchas mujeres prisioneras. Aunque la liberación de la mujer es ya un hecho en muchos aspectos, XXI siglos no han sido suficientes para terminar con esta dictadura de la belleza.
Quedarse maravillado al contemplar una rosa, una puesta de sol, o un paisaje, es algo que hemos experimentado en varias ocasiones. Posiblemente hasta hayamos coincidido con otras personas a la hora de hacer esta valoración. Pero en cambio no hemos sido capaces de concretar por qué nos gusta. Sólo acertamos a decir que se trata de algo bello. En sí mismo. En cambio, cuántas opiniones y gustos se pueden reunir en torno a un vestido, un cuerpo, un edificio, un peinado, etc. ¿Qué es entonces la belleza? ¿Se puede concretar en términos objetivos? \"No por repetido deja de ser cierto -asegura la farmacéutica Arancha Desojo, que ha estudiado a fondo este problema- que \’la belleza está en el interior\’, porque es una verdad grande. Una persona que se cuida tanto física como mental y espiritualmente, que se esfuerza por estar mejor individualmente pero también lucha por mejorar su entorno, que vive de acuerdo a lo que tiene, que busca el conocimiento y la tranquilidad, que valora lo que cuesta trabajo, será una persona feliz, con buen talante, que disfrutará de la vida y por ello tendrá mejor cara, expresión más agradable y postura más valiente frente a la vida. Será por tanto más atractiva\".
El psicólogo Miguel Ángel Cueto considera también un error el dejarse influir por el perfeccionismo que marcan los cánones, es más positivo mirar hacia dentro de cada uno para \"darnos cuenta de que somos seres humanos, y que el trabajo más importante en nuestra vida es ser nosotros mismos. Nadie espera que seamos algo más. Ya somos personas maravillosas y magníficas\".
Ha sido la filosofía oriental quien desde siempre ha hecho una valoración más profunda del tema. La belleza, dicen los orientales, es un estado del ser, y ese estado del ser surge con la riqueza interior; cuando la mente es libre y no funciona en base a temores y condicionamientos externos. Hablaríamos por tanto de una belleza que no se compra, ni se vende, que no depende de modas, adornos, color de piel, país o cultura. Es una belleza que emana fruto del trabajo personal, por tanto está al alcance de todo el que quiera cultivarla. Algunos han ido más allá y aseguran que potenciando esos atributos, cualidades que cada uno posee, en cada momento, cada día, con nuevos retos... el resultado sería una belleza cambiante, cautivadora, que aflora al exterior. Porque al final queda demostrado que ambas bellezas se unen y la consecuencia no escapa a los ojos de ningún mortal.
[...] La escritora Lourdes Ventura, autora de \"La tiranía de la belleza\", lamenta las referencias que tienen muchas de las jóvenes a la hora de marcar sus ideales de belleza: \"Estas niñas se miran en modelos que previamente han pasado por los quirófanos\". En muchos casos, \"sus propias madres también han pasado por la cirugía y ellas simplemente siguen el ejemplo. El mercado de las apariencias mueve cientos de miles de millones al año. Y está claro que, mientras exista negocio, el fenómeno va a continuar. Hasta ahora las mujeres hemos sido las más vulnerables pero ya se incorporan los hombres. Estamos hablando de una especie de acoso psicológico publicitario\". Una publicidad que vende una imagen del éxito donde la juventud y la figura esbelta dan mejores resultados en el terreno laboral y sentimental, aseguran algunos estudios. Una figura que también lleva aparejada un tono de piel, el moreno. Y para conseguirlo está el sistema tradicional: tumbarse al sol o bien, acudir a un salón de belleza o centro de bronceado para recibir varias sesiones de rayos UVA. Una moda que empieza a ser peligrosa a juicio de los especialistas: aumento de casos de cáncer de piel, alergias, quemaduras importantes, etc. Algunos doctores proponen como medida urgente emprender campañas sanitarias para evitar los excesos de radiación solar, que en la actualidad ya están produciendo importantes patologías. El tono bronceado, la figura esbelta... \"todo ello permite -asegura Arancha Desojo- vestir mejor, dar la impresión de un aspecto más sano y transmitir sensación de triunfo. Lo que, parece, aumenta las perspectivas de mejorar en los aspectos más importantes de la vida. Conseguir un trabajo mejor, una pareja más deseada y la distinción y consideración social que todos anhelamos\". Vamos, el no va más. Pero un no va más que se ha convertido en un patrón a seguir, se tenga la edad que se tenga, y que afecta especialmente a las mujeres. \"En la era en que vivimos, la era de la imagen, la eterna juventud se ha impuesto en la estética como el ejemplo a seguir -asegura Arancha Desojo-. La belleza rozagante de los años jóvenes, la figura firme, la fuerza vital intacta y el resto de la vida para cumplir los sueños son valores que quedan reservados en exclusiva para los que no han cumplido aún la treintena\". Y es que aproximarse a este prototipo de siglo XXI, al que más o al que menos le cuesta su \"sacrificio\". Un sacrificio del que se beneficia un mercado del que, aunque nadie se atreve a dar cifras globales, se estima que puede generar 6.000 millones de euros, sólo en nuestro país. Nos estamos refiriendo al negocio de la belleza y cosmética.(LEE TODO)
Audiodocumental del canal Odisea, donde se habla de las dificultades al aborto en condiciones sanitarias q pone la iglesia en determinados países. También se habla de la eliminación de métodos y enseñanza sobre la contracepción sexual por alcaldes católicos en ciudades pobres de 11 millones de personas. Y de las mentiras de obispos en ciertos países para evitar el uso de preservativos, creando un aumento del SIDA.
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COMO SER MUJER Y NO MORIR EN EL INTENTO.
Me llamo Tere Marin y hace unos años que vivo en Argentina con mi pareja, mi amado Luis.
Tengo y colaboro en otros blogs y este lo comienzo hoy 8 /08 de 2008, día en que hay que reivindicar la Paz y la Justicia para El Tibet.
¡¡ Bienvenidxs!! Compartamos la lectura mientras tomamos mate ,café o té.
María Esther Martínez dijo:
22 Junio 2010 | 11:54 PM
Este maravilloso poema obtuvo el primer premio en el concurso de poesía "Gabriela Mistral" en Quito, Ecuador en 1992 y la autora es JENNY LONDOÑO. Esta extraordinaria mujer es una activista a favor de la equidad y los derechos de nosotras las mujeres. Las siglas que aparecen seguro son de la persona que hizo la aportación a la página pero honor a quien honor merece. FELICIDADES JENNY LONDOÑO por esa maravillosa descripción de la historia de la mujer a través de los siglos.