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La Coctelera

Categoría: Mujeres de Africa

Mujeres del congo crean un ejército para luchar contra las violaciones

Fuente noticia

BUKAVU | THE NEW YORK TIMES

Desde hace años, diplomáticos, voluntarios, académicos y funcionarios del Congo se hacen la misma pregunta: ¿cómo atacar la violencia sexual que hace que diversos grupos, que cazan en las colinas del este, violen a cientos de miles de mujeres?

El envío de más tropas agravó el problema. Las fuerzas de paz de Naciones Unidas no pueden detenerlo. ¿Funcionaría reformar al ejército congolés? ¿Construir el Estado congolés? ¿Impulsar con más fuerza que se regulen los denominados minerales de conflicto para privar de un ingreso a los rebeldes?

Para Ensler, la dramaturga feminista que escribió "Los monólogos de la vagina" y que trabaja muy de cerca con mujeres congolesas, la respuesta es simple. "Se integra un ejército de mujeres", señaló. "Y cuando se tiene a suficientes mujeres en el poder, se hacen cargo del gobierno y toman decisiones diferentes. Ya verá. Dirán: `Ya no soportaremos más esto`, y pondrán fin a este problema``.

Ensler dio el primer paso hacia la integración de este ejército: la apertura de una base en Bukavu llamada Ciudad de Alegría. El resplandeciente complejo de casas de ladrillo, grandes salones de clase, patios y verandas será un campus donde se preparará a grupitos de congolesas, en su mayoría víctimas de violación, para convertirse en dirigentes en sus comunidades, para que así, finalmente, puedan levantarse y, espera Ensler, cambien la política de este país.

Tomarán cursos de defensa personal, computación y derechos humanos; aprenderán oficios y agricultura; tratarán de exorcizar sus traumas en sesiones terapéuticas y de baile, y, luego, regresarán a sus aldeas de origen para darles poder a otras mujeres.

El centro, construido en parte por estas mujeres, con sus propias manos, costó alrededor de un millón de dólares. Unicef contribuyó con una cantidad considerable, y el resto lo recaudó el organismo de defensoría de Ensler, V-Day, entre fundaciones y donadores particulares. Google donará un centro de cómputo.

Es un concepto con agallas, invertir así de fuerte en un grupito de mujeres, en su mayoría analfabetas, con la esperanza de que lograrán el cambio social. Sin embargo, Ensler ya enfrentó bajas probabilidades antes al trabajar con víctimas de violación en Afganistán, Bosnia y otras zonas de guerra, para que digan lo que piensan y se conviertan en dirigentes.

"Este podría ser un punto de quiebre", señaló Stephen Lewis, un ex funcionario de Unicef, cuya fundación privada ayuda a Ciudad de Alegría. "Hay una creciente preocupación internacional por lo que sucede en Congo, pero hasta ahora no se llegó a nada en el campo. Quizás éste sea el momento en que las mujeres en el campo muestren que pueden cambiar esto``.

VIOLENCIA. El este de Congo es uno de los lugares en la Tierra más pobres y más disfuncionales, pero también es uno de los más hermosos, un territorio esculpido con montañas verdes y lagos profundos y claros. Es abundante en riquezas: oro, diamantes, maderas preciosas, cobre, estaño y más. Aunque se abusó brutalmente de la gente aquí, en especial de las mujeres -a muchas les metieron bruscamente rifles de asalto, a otras, las violaron con trozos de madera y las dejaron incontinentes y estériles de por vida-, no aplastaron su espíritu.

Cuando se inauguró la Ciudad de Alegría, la semana pasada, cientos de mujeres, la mayoría víctimas de violación, golpearon tambores y cantaron a todo pulmón. Llevaban camisetas negras con la leyenda: "Detengan la violación de nuestro recurso más preciado". Parecía que el ejército de mujeres que vislumbró Ensler estaba allí. Algunas incluso bailaron con las palas y paletas incrustadas de cemento que usaron para construir la Ciudad de Alegría.

El legado de brutalidad y explotación se remonta a los años 1880, cuando el rey Leopoldo II de Bélgica reclamó a Congo como una colonia y esclavizó a la población para obtener pilas de marfil y hule.

A mediados de los 1990, el país se hundió en nuevas profundidades cuando estalló la guerra civil y países vecinos se metieron de prisa, armando a este grupo rebelde o a aquél, para poder conseguir tal mina de oro o de diamantes. Murieron millones. Aunque al final otros ejércitos africanos se retiraron, muchos grupos rebeldes nunca se desbandaron y explotaron el hecho de que el Estado congolés es increíblemente grande e increíblemente débil.

Estos grupos armados han dado rienda suelta a su ira, desquitándose con las mujeres a un grado sorprendente. Las violaciones sádicas -en ocasiones realizadas por niños- se han convertido en la característica distintiva de la violencia en este país, a veces para atemorizar a los civiles; en ocasiones, por ningún propósito estratégico aparente. Si se traza una línea desde Bukavu en casi cualquier dirección, se encuentra una aldea en la que se trató brutalmente a incontables mujeres.

El mes pasado, en la cercana ciudad de Fizi, soldados del ejército congolés violaron a docenas de mujeres. Autoridades congolesas dieron el paso insólito de detener a algunos de los oficiales involucrados, incluido un coronel, pero son pocos los que creen que marcará una diferencia. Naciones Unidas tiene una enorme operación de fuerzas de paz, pero, incluso, han sido atacadas las aldeas cercanas a su base.

El gobierno envió a una delegación de alto nivel a la inauguración de Ciudad de Alegría. A Ensler se le ocurrió la idea del centro hace unos tres años, tras escuchar de las congolesas que querían un lugar seguro donde pudieran aprender oficios. Algunas de las ex alumnas del centro regresarán a sus aldeas, pero otras realizarán su misión en otras formas.

"No quiero regresar a mi aldea y que me vuelvan a violar", dijo Jane Mukoninwa, quien sufrió dos violaciones multitudinarias y estará en la primera generación de reclutas para el liderazgo. "Quiero aprender a leer y escribir para poder quedarme en Bukavu". Y agregó: "Estoy enojada. Y si puedo aprender algunas habilidades, puedo ser una activista".

El sábado, las mujeres dieron una vehemente despedida a Ensler. La sorprendieron con un regalo que le compraron, una escultura en madera de una madre y su hijo, y se apiñaron a su alrededor bailando.

Cantaron: "¿Por qué aceptaste cargar con nosotras? Nunca te abandonaremos".

La cifra

500 Son las violaciones que se registraron en el Congo solo en el mes de julio de 2010. Es la última cifra que dio Naciones Unidas.

El País Digital

Cirugía para reparar el pasado

Gracias a C.Velasco por hacernos llegar la información.

La mutilación genital femenina se practica principalmente en 28 países africanos.

Eva Luna

"Quiero una segunda oportunidad. Se sufre mucho después de la mutilación, no puedes tener relaciones sexuales agradables, sientes mucho dolor, y a la hora de parir es muy duro....". Lo dice Ádama, una senegalesa de 18 años que está a punto de someterse a una reconstrucción de su aparato genital. La "segunda oportunidad" vendrá del bisturí del Doctor Barri, un ginecólogo de laClínica Dexeus de Barcelona , que devolverá a la joven el 90 % de su anatomía y le brindará un 75 % de posibilidades de recuperar la sensiblidad en la zona y, por lo tanto, su vida sexual.

Ádama y a su gemela Hawa sufrieron la mutilación genital en Gambia, donde esta práctica es habitual. Vídeo Informativos Telecinco

Apenas habían cumplido los cinco años cuando a Ádama y a su gemela Hawa les practicaron la ablación. Lo hicieron sin el consentimiento de su madre que por entonces se encontraba en España.

Las niñas fueron trasladadas de Senegal a Gambia, donde sí es legal esta práctica, para someterlas a un rito salvaje que supuestamente marcaría su paso de niñas a mujeres. Ellas lo recuerdan todo como si fuera ayer.

Ádama lo cuenta con una tranquilidad asombrosa y con todo lujo de detalles: "Recuerdo cómo me cogía la mujer las piernas, la cabeza, me intentaba tapar los ojos para que no viera, pero no lo consiguieron, yo lo ví absolutamente todo, cómo me mutilaban y cómo la sangre estaba cayendo...".

Parece imposible pero Ádama consigue rescatar alguna sensación positiva de aquel terrible momento: "Esa parte me gusta porque recuerdo que me resistí muchísimo, no me podían coger, es lo que más recuerdo y me enorgullece...".

La niña creció en Senegal y a los 10 años regresó a España con su hermana para reunirse con su madre. Y fue aquí en España donde se le abriría una nueva puerta a su futuro.

Se encontraba investigando sobre la ablación para un trabajo del instituto cuando le hablaron por primera vez de la Fundación Salud de la Mujer Dexeus. Supo que allí financiaban, sin ningún coste para las mujeres, las operaciones que les podrían devolver lo que les quitaron de niñas sin su consentimiento.

Aplicando una técnica clásica de alargamiento de pene se reconstruye el aparato genital de las mujeres a partir del fragmento de clítoris que ha quedado en el interior.

Más de 80 mujeres han pasado ya por el quirófano y los resultados son sorprendentemente buenos: "Un profano no notaría la diferencia con otra mujer que no haya sido sometida a la ablación", explica el Doctor Pere Barri, ginecólogo de la Clínica Dexeus, la pionera en España en este tipo de cirugías: "Es como hacer un traje a medida, siempre queda algo de clítoris para reconstruir", apunta.

El único requisito para ser operada es ser mayor de edad, "No queremos que aunque luego los medios sean distintos de los de su país de origen una niña lo pueda vivir como una segunda mutilación, como un proceso traumático", explica el doctor.

Ádama está preparada para pasar por la mesa de operaciones. Este trabajo que está realizando para el insitituto le ha servido para exorcizar todos sus fantasmas: "He pasado de no saber absolutamente nada del tema a saber mucho, yo huía de esto, no quería hablar nunca...".

Ahora habla con una naturalidad pasmosa. Está segura del paso que va a dar, y se siente muy agradecida. Lo mismo le ocurrió a Aisa. A sus 40 años se siente una mujer nueva.

Hace apenas un año que se sometió a la reconstrucción del clítoris y asegura que le ha cambiado la vida: "Me siento estupenda, me siento muy bien, con mucho ánimo, entera... " dice entre risas.

Asegura que la recuperación fue rapidísima y que enseguida tuvo sensibilidad en la zona. Ella dio el paso por pura rabia: "Nadie me pidió mi opinión para hacer esto, estaba indefensa y no tendían derecho a quitarme algo sin preguntarme".

Aisa no tiene recuerdos traumáticos del momento de su ablación porque sólo tenía 7 días de vida cuando se la practicaron.

De hecho no supo que era una mujer mutilada hasta la adolescencia: "Tuve las primeras dudas cuando aprendimos los aparatos genitales, te ponen labios pequeños, labios grandes y tú dices, pero si yo sólo tengo dos... Como te lo hacen a los siete días tú piensas que es normal, hasta que ves otra cosa que te diga que no lo es... ".

A pesar de que la ablación se transmite de generación en generación nadie la menciona. Ni siquiera se habla entre las mujeres de la familia, ni con la con la hermana ni con la madre, es tabú.

La mutilación genital femenina se practica principalmente en 28 países africanos pero también en Asia y Oriente Medio. La más agresiva es la conocida como la faraónica, que consiste en extirpar prácticamente todo el aparato genital de la mujer para después coser sus labios mayores dejando un pequeño orificio para la orina y el flujo menstrual.

Aparte de las graves consecuencias psicolgógicas que sufren las mujeres que han sobrevivido a la cuchilla tiene muchas consecuencias físicas que las acompañarán en ocasiones durante toda su vida: dolor, infecciones, problemas para dar a luz e incapacidad para disfrutar de las relaciones sexuales.

La cirugía que practican en la Clínica Dexeus es algo más que una operación. Es una gran oportunidad para que las mujeres que lo deseen puedan reparar la huella que la mutilación ha dejado en sus cuerpos y en sus mentes.

Es una oportunidad de sentirse mujeres enteras, tal y como vinieron al mundo..

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Chimamanda Adichie: El peligro de una sola historia

Fuente de la información:

http://www.ted.com/talks/lang/spa/chimamanda_adichie_the_danger_of_a_single_story.html

Nuestras vidas, nuestras culturas, están hechas de muchas historias interrelacionadas. La novelista Chimamanda Adichie cuenta cómo encontró su voz cultural auténtica y advierte que si sólo escuchamos una historia sobre una persona o un país, corremos el riesgo de caer en una incomprensión grave.

Chimamanda Ngozi Adichie

FUENTE

Nuestras vidas, nuestras culturas, están hechas de muchas historias interrelacionadas. La novelista nigeriana Chimamanda Adichie cuenta cómo encontró su voz cultural auténtica y advierte que si sólo escuchamos una historia sobre una persona o un país, corremos el riesgo de caer en una incomprensión grave. Intevención en inglés y subtítulos en español.

http://www.ted.com/talks/view/id/652

La niña que ridiculizó al Apartheid.

Nacida de padres blancos, ultraconservadores y prosélitos del Apartheid, Sandra Laing heredó por la gracia de Mendel y de unos lejanos antepasados, la piel negra de una raza por siempre agraviada. El pigmento silente de un ancestro desconocido había despertado en el peor sitio y momento. Sandra nació negra, pero la ofuscación y presión familiar la convirtieron en una blanca ‘postiza’ hasta que la mentira reventó. Esta es la fantástica y ridícula historia de la búsqueda de una identidad perdida dentro de un régimen tan absurdo como irracional.

11164Sandra Laing posa junto a sus padres Abraham y Sannie. Fuente

Sandra Laing tiene ahora más de 50 años. En el gesto recio de su retrato se adivina un pasado difícil. Medio siglo luchando por encontrar un hueco en la misma sociedad que por la mañana, en el seno de una familia de fieles ‘afrikaners‘, le daba de comer; mientras que por la tarde, con el carné de su piel por toda documentación, le impedía circular libremente por la calle. Una infancia con dos identidades de derechos opuestos que minaron su confianza en el sistema y ridiculizaron las bases ideológicas del oscuro régimen.

“Mi padre siempre me decía que era blanca. Él pensaba en mí como ’su niña blanca’ “. Sandra Laing

Sandra nació en 1955 en Piet Retief, epicentro del integrismo ‘negrero’ y afortunado paraje de bosques perennes y minas doradas. Cuentan las fuentes familiares que la cara de sus padres al recibirla en este mundo fue épica. Dos árboles genealógicos más blancos que el pulido marfil africano ahijaban, por la gracia de su Dios blanco, el castigo de una niña ‘manchada’ de piel pero con sangre de su misma sangre. Paradójicamente el mismo ‘principio de segregación’ que profesaban en comunión con la doctrina ‘afrikaner’ es el que determinó el color de la piel de su discípula:

Segunda Ley de Mendel o Principio de la segregación “ [...] Ciertos individuos son capaces de transmitir un carácter aunque en ellos no se manifieste”.

Sus progenitores (Abraham y Sannie) defendían a muerte la pureza de sus ancestros; catalogación muy común, por entonces, para atestiguar ‘alto pedigree’ y el abolengo de los pulcros linajes afines al movimiento. Pero un gen recesivo de alguna generación muy lejana y descatalogada -seguro por vergüenza- pasó a manifestarse como ‘dalla justiciera’ en manos del inocente. Los ojos mostraban una certeza que la razón anulaba por deshonra de la impureza de su casta. Una prueba de ADN posterior confirmó la paternidad de Abraham y Sannie. En 1967 el gobierno sudafricano, a instancias del padre de Sandra, aprobó una ley que declaraba ‘blancos’ en derecho a todos los hijos de padres blancos. Sandra Laing blanca y la incoherencia al servicio del racismo.
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sandra_laingSandra Laing con su hermano y su madre y en el colegio de blancos ‘Deborah Retief‘. Fuente

Los primeros años de la infancia de Sandra fueron tan blancos como el expediente de sus progenitores en el ritual burgués ultraconservador. Colegio y costumbres de blancos salpicados con adoctrinamiento antisubversivo en la Iglesia Reformista Holandesa. El color de la piel y los rizos del pelo eran obviados con disimulo ignorante por su progenitor, no así por los extraños. Siempre que podía, su madre la apartaba del sol para impedir remarcar su pigmento natural mientras peinaba sus rizos diariamente con potingues oleosos en una lucha alisadora imposible. Sandra no entendía nada. Más adelante su padre abusaría de las cremas despigmentantes que abrasarían varias veces la cara de Sandra.

Después de 5 años en la ortodoxa escuela infantil Deborah Retief y tras la marginación ejercida por toda la comunidad infantil al grito de “cafre” o “negra sucia” fue expulsada, con 10 años, por la dirección, que informó convenientemente a las autoridades. Dos policías la escoltaron, entre lágrimas, a su casa. Sólo el test de ADN y la potestad de su padre al frente del Partido Nacional-racista salvaron a Sandra de una segura deportación al ‘gueto negro’ de la ciudad, abandonando el domicilio familiar.

Pero la niña fue rechazada por la iglesia tradicionalista y repudiada por todo su comunidad. No podía relacionarse con ningún blanco y hasta nueve colegios negaron su nueva escolarización. El padre apeló a la recalificación de 1967 pero la ley fabricada por él mismo no cambiaba el color de su piel para evitar los prejuicios ajenos.

Sandra empezó a frecuentar entonces amistades de color. A los 16 años se fugó a Swazilandia con un frutero zulú llamado Petrus Zwane con el que más tarde se casó y tuvo dos hijos. Su padre no se lo perdonó nunca por traicionar los ‘ambiguos’ principios que le había inculcado. Le retiró el saludo, acusó a su marido de secuestro y prometío recibirla con disparos, primero a ella y luego a Petrus si pisaban de nuevo sus tierras. Murió antes de volver a hablar con ella.

A la vuelta a su tierra natal, Sandra tuvo que asentarse en el gueto, sin agua ni electricidad y sometidos a la dureza del Apartheid. Le retiraron la custodia de sus propios hijos por la misma ley que modeló su padre y que impedía la convivencia de dos razas bajo un mismo techo: ella era todavía legalmente blanca. Sobrevivió hasta la caída del Apartheid en 1990 y a otro matrimonio, para, después de 30 años, volver a ver a su madre y reconciliarse.

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Enlaces y Fuentes

El reencuentro

El reencuentro

Muy pronto se va a estrenar una película sobre la vida de Sandra Laing. Skin, dirigida por Anthony Fabián, ha ganado varios premios internacionales y es una apuesta por dignificar la vida de Sandra. Puedes encontrar otras fuentes al servicio de documentación aquí: 1,2,3,4,5,6. También podéis ver un documental muy interesante sobre  Sandra aquí.

http://kurioso.wordpress.com/2009/10/13/la-nina-que-ridiculizo-al-apartheid/

Nuevo desastre humanitario de la ONU: Violaciones masivas a mujeres en campos del Chad

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Numerosas mujeres y niñas de los campos de refugiados de Darfur en el este de Chad han sido violadas por los habitantes de las cercanías, por miembros del Ejército Nacional chadiano, por otros refugiados, por profesores, por familiares e incluso por personal de las agencias humanitarias "a pesar de la presencia de las fuerzas de seguridad de la ONU", según revela un nuevo informe de Amnistía Internacional (AI) hecho público este miércoles.

En el informe, titulado 'No hay lugar para nosotras aquí: violencia contra mujeres refugiadas en el este de Chad', Amnistía Internacional documenta violaciones y otros actos de violencia contra las mujeres y las niñas de los campos, "que están expuestas a las agresiones de los habitantes de las cercanías y de miembros del Ejército Nacional de Chad".

"El temor a ser violadas, que en innumerables casos se convirtió en realidad para las mujeres y las niñas de Darfur, continúa persiguiéndolas en el este de Chad", declaró el director adjunto del Programa Regional para África de Amnistía Internacional, Tawanda Hondora. "Estas mujeres huyeron de Darfur con la esperanza de que la comunidad internacional y las autoridades chadianas les ofrecieran cierta seguridad y protección, pero esta protección ha resultado ser difícil de lograr y continúan expuestas a agresiones", denunció.

En el informe se cuenta que las niñas refugiadas también son acosadas sexualmente por sus profesores en las escuelas de los campos. Hay informes de niñas amenazadas por sus profesores con ponerles malas calificaciones si no accedían a tener relaciones sexuales con ellos, y esto ha hecho que algunas dejen de asistir a clase.

"Muchas personas saben que las mujeres que se aventuran fuera de los campos de refugiados del este de Chad para recoger leña y agua se arriesgan a ser acosadas y violadas", afirmó Tawanda Hondora. "Lo que no saben es que para esas mismas mujeres, los campos suponen muy poca seguridad. En ellos corren peligro de ser violadas y sufrir otros actos de violencia a manos de familiares, de otros refugiados y del personal de las organizaciones humanitarias, cuya labor se supone que es ofrecerles ayuda y apoyo", agregó. Policia del Chad

La Unidad Integrada de Seguridad (DIS), policía chadiana respaldada por la Misión de las Naciones Unidas en la República Centroafricana y el Chad (MINURCAT), es la responsable directa de la seguridad dentro y alrededor de los campos de refugiados y actualmente está completamente desplegada, con más de 800 agentes en los 12 campos del este de Chad. Sin embargo, según AI, algunos miembros de la DIS han sufrido agresiones y varios de sus agentes han perpetrado, ellos mismos, violaciones de Derechos Humanos.

La mayoría de las mujeres y niñas refugiadas no creen que la DIS haya hecho mucho para resolver la inseguridad que sufren. "La DIS pasa mucho tiempo protegiéndose a sí misma. Incluso los soldados de la ONU tienen que proteger a sus agentes. No parece que nadie tenga mucho tiempo para protegernos a nosotras", afirmó una mujer entrevistada por investigadores de Amnistía Internacional en el campo de refugiados de Gaga.

Los autores de violaciones y otros actos de violencia contra mujeres y niñas refugiadas en el este del Chad, según el informe, "rara vez son puestos a disposición judicial, ni siquiera cuando las supervivientes denuncian las violaciones y otras agresiones a las autoridades locales chadianas, la DIS o los jefes de los campos".

"Esta cultura de la impunidad, tan arraigada en todo el este de Chad, especialmente cuando se trata de violación y otras formas de violencia contra las mujeres, debe terminar de inmediato", manifestó Tawanda Hondora.

Aparte, el uso de métodos tradicionales para resolver los conflictos y llegar a acuerdos "negociados" en casos de violación u otros actos de violencia contra las mujeres y las niñas también contribuye a perpetuar la impunidad y favorece la violencia.

Ejemplo de ello es el de una niña de 13 años del campo de refugiados de Farchana fue violada por un enfermero chadiano de una organización que gestiona los centros de salud del campo. A consecuencia de la violación quedó embarazada y dio a luz en enero de 2009. El hombre aceptó su responsabilidad en el embarazo y se negoció con él, que aceptó casarse con la menor y pagar una dote a su familia, pero después huyó de la zona. A pesar de que se denunció el caso a los funcionarios chadianos, el pasado mayo aún no se había emprendido ninguna acción judicial contra él. Consejo: "guardar silencio"

Amnistía Internacional afirma que no es posible conocer el número exacto de mujeres y niñas que han sido víctimas de violación y otros actos de violencia dentro y fuera de los campos de refugiados del este de Chad, ya que las mujeres rara vez los denuncian, fundamentalmente por temor a ser estigmatizadas, incluso por sus propios familiares y al trauma que ello supone.

"Las mujeres casadas que han sido violadas suelen ser rechazadas o abandonadas por sus esposos, mientras que para las niñas o las jóvenes violadas es difícil encontrar marido. Por eso, la mayoría de las mujeres y las niñas prefieren guardar silencio sobre la violación y evitar así consecuencias sociales negativas. Esto supone que los perpetradores quedan impunes de sus delitos", lamentó Tawanda Hondora.

En el este de Chad viven unos 260.000 refugiados de Darfur, la mayoría mujeres, niños y niñas, muchos de ellos desde hace más de cinco años. Los refugiados residen en 12 campos diseminados a lo largo de la frontera entre Chad y Darfur. Durante los últimos seis años, más de 142.000 mujeres y niñas han huido de la inseguridad y las violaciones de Derechos Humanos generalizadas en la turbulenta región sudanesa de Darfur, buscando seguridad y protección en el este de Chad.

Desde septiembre de 2007 está desplegada en el este de Chad la Misión de las Naciones Unidas en la República Centroafricana y el Chad (MINURCAT), cuyo mandato incluye la protección de los refugiados. FUENTE

AFRICA llora.

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Texto del libro "Africa llora" de A.Vázquez Figueroa.

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Las estadísticas aseguraban que a pesar de no ser más que uno de cada diez niños del mundo, a la hora de la verdad dos de cada tres niños que morían de hambre en ese mundo eran africanos y eso era algo que no debía olvidarse fácilmente.

El continente negro detentaba en aquellos momentos la tasa de población más joven del planeta, ya que casi la mitad de sus más de seiscientos millones de habitantes tenían menos de dieciséis años, pero de todos ellos casi cuarenta millones se encontraban malnutridos y al borde de la tumba, mientras que otros cincuenta millones padecían serios problemas de retraso en el crecimiento por falta de alimentos.
Frente a una Europa envejecida, en la que la infancia se estaba convirtiendo en un bien inasequible, Africa tendría que estar considerada como el auténtico futuro, pero paradójicamente el desarrollo de los acontecimientos demostraba que se había transformado en un lugar sin el más mínimo futuro.

En menos de dos siglos los colonizadores la habían esquilmado entrando a saco en sus incontables riquezas para dejarle a cambio sus infinitas miserias, y a partir de los años sesenta, en cuanto los gritos de protesta ante tamaña depredación comenzaron a teñirse de sangre, se limitaron a emprender una vergonzosa huida sin preocuparse por reparar en lo más mínimo el mal que habían causado.

Trataron a los africanos como a menores de edad, preocupándose ante todo por impedir su educación, y los abandonaron luego como a niños en un tétrico bosque del que ya se habían llevado todo cuanto podía servirles de alimento.

Unos seres que hasta muy poco tiempo atrás tan sólo utilizaban arcos y flechas que ellos mismos fabricaban, se veían ahora obligados a gastar — porque así se los habían enseñado los blancos— más del sesenta por ciento de todas sus riquezas en un sofisticado armamento llegado del exterior, y que tan sólo les servía para aniquilarse los unos a los otros por culpa de absurdas ideologías políticas también llegadas del exterior.

Cuando el doctor Livingstone se internó por primera vez en el río Congo, debió de tropezarse con infinidad de hombres libres, aunque probablemente no se topara con un solo fascista o comunista, mientras que en aquellos momentos la región rebosaba de comunistas y fascistas, pero cada día escaseaban más los auténticos hombres libres.

Cuando los primeros misioneros comenzaron a predicar el amor a Dios, a ningún nativo le preocupaba gran cosa que su dios fuera mejor o peor que el del vecino, pero a finales del siglo XX, raro era el día que un judío no disparara contra un musulmán, un musulmán contra un cristiano, o un cristiano contra un judío."

¿ Que es el rapex?

No es un pescado...
No es un deporte....
Rapex es un un condón antiviolación pensado para las mujeres sudafricanas, cada vez más vulnerables a violaciones sexuales. Es que Sudáfrica tiene el record mundial en agresiones sexuales en el mundo, con 54.926 violaciones documentadas.

La controversia no se hizo esperar, y muchos acusan a Sonnet Ehlers de odiar a los hombres. "No odio a los hombres.... pero por qué deben ser siempre las mujeres las degradadas en una violación.", se defiende ella.

El miedo de muchos, más allá de si este invento fue o no diseñado desde el odio, es que Rapex podría incrementar la violencia contra las mujeres durante una violación. Hasta el Centro de Crisis de Violaciones de Ciudad del Cabo se opone a Rapex, argumentando que la solución es social, y no se puede paliar con este accesorio.

A pesar de las críticas, Ehlers cree en su invento y asegura que el dolor intenso que este causa al violador podría dar a la víctima importantes segundos para escapar.