Publicidad:
La Coctelera

Categoría: Mujer palestina,arabe y musulmana

Los abusos sexuales que todos llaman “tests de virginidad”

Un alto mando militar confirma sin pudor que el Ejército egipcio realizó “exámenes de virginidad” a manifestantes en Tahrir, como contamos en abril en periodismohumano.

Las Fuerzas Armadas llaman a declarar a 3 jueces y 5 periodistas por criticar los abusos de los militares.

Lo denunciaron en su día las víctimas y un informe de Amnistía Internacional: Dieciocho mujeres fueron arrestadas el 9 de marzo en Tahrir , El Cairo, durante una manifestación con motivo de la celebración del Día de la Mujer. Las dieciocho sufrieron golpes, descargas eléctricas, humillaciones.

Fueron sometidas a registros exhaustivos, desnudas, mientras varios soldados las fotografiaban. Y, bajo amenaza de ser acusadas de prostitución, algunas fueron forzadas a someterse a exámenes de virginidad, una expresión eufemística que ya de por sí da que pensar.(lee artículo completo)

foto:Mujeres manifestándose en la plaza de Tahrir de El Cairo (Khalil Hamsa/AP)

La mujer en la revolución de Egipto,enero 2011

Vale la pena comprobar, una entrevista con una mujer de Egipto, en las calles de El Cairo http://www.youtube.com/watch? v = RtLJpzUp2Z8

IMP: Yo no tomó ninguna de estas fotos, sólo estoy a la compilación, no estoy aún en Egipto! Por ahora, mucha gente me está enviando fotos y estoy a su publicación. No tengo los derechos a cualquiera de ellos, pero es importante para obtener las voces a cabo sobre todo que los medios de comunicación hasta el momento ha hecho caso omiso de la presencia de la mujer en la revolución egipcia. Para el uso de fotos para publicaciones y similares, debe comunicarse con la gente con los derechos a ellos. Es un álbum pública sean compartidos, así que por favor no dude en difundirlo. Todo el poder a las revoluciones de Egipto y Túnez, que puede ser el primero de muchos en todo el mundo!

IMP 2: Los mensajes están inundando mi bandeja de entrada, por lo que son las solicitudes de amistad. No puedo responder sin seguir el ritmo de la inundación. Por favor, se centran en hacer ruido sobre lo que está sucediendo en Egipto. Protesta Vodafone y Orange, la protesta de sus gobiernos y las embajadas de Egipto y Túnez! La solidaridad internacional es lo que necesitamos!

Para todos los que han estado pidiendo que las mujeres de Egipto! Estoy tratando de recopilar todas las fotos con las mujeres egipcias en ellos.

Un homenaje a todas esas mujeres por ahí luchando, y cuyas voces y rostros están ocultos a la vista del público!

ps algunas de estas fotos fueron compilados por mí, el resto fueron enviados por personas de todas partes después de publicar el álbum! Estoy muy agradecido por todos los que me está enviando fotos y enlaces, de marcado mi .. etc

PS 2 que estoy tratando de confirmar que todas estas fotos son de Egipto, si publicar por error, perdóname! Todas las revoluciones son uno en el final!

Si usted tiene fotos de las mujeres durante la revolución egipcia, por favor envíeme un enlace, o un mensaje! El álbum parece estar recuperándose muy rápido! Vamos a pagar estas mujeres y el pueblo de Egipto, el homenaje que se merecen por inspirar a todos nosotros!

Y aquí es una colección de fotografías dedicada a las mujeres de Túnez (desde Le Monde - gracias a Raida)

http://ow.ly/3MDyZ

Tahya Tunes, Masr Tahya

Fuente:

Del álbum:
Women of Egypt de Leil-Zahra Mortada

Las mujeres blancas y el privilegio de la solidaridad.

Fuente

30 novembre 2010



la intervención de Houria Bouteldja, portavoz del PIR, en el el IV Congreso Internacional de Feminismo Islámico



par Le Groupe décolonial de traduction

Este es el texto de la intervención de Houria Bouteldja, portavoz del PIR, en el el IV Congreso Internacional de Feminismo Islámico que se celebro en Madrid del 21 al 24 de octubre. Más de 500 personas han participado en este evento, centrado en el análisis de la situación actual de este movimiento y sus perspectivas de futuro y promovido por la Junta Islámica Catalana (JIC) y la Unión de Mujeres Musulmanas de España.

Ante todo, debo agradecer a la Junta Islámica Catalana por haber organizado este coloquio, que nos oxigena en el marco de una Europa que se repliega sobre ella misma, que se agita en medio de debates xenofóbicos y que tiende a rechazar cada vez más la alteridad. Espero que una iniciativa así tenga lugar en Francia y antes de entrar de lleno en el tema, permítanme presentarme, pues la palabra debe estar siempre situada en su contexto.

Vivo en Francia, soy hija de migrantes argelinos. Mi padre era obrero y mi madre, trabajadora del hogar. No intervengo en calidad de socióloga, investigadora o teóloga. En otras palabras, no soy una experta. Soy una militante y me expreso a través de mi experiencia militante, política y agregaría que se trata de una experiencia sensible. Hago todas estas precisiones porque deseo que mi intervención sea lo más honesta posible. Y, hablando con toda sinceridad, no he reflexionado hasta hoy en día sobre el cuadro problemático que implica el tema del feminismo islámico. Entonces,

¿por qué participar de este coloquio ?

Cuando se me invitó, dije claramente que yo no tenía ninguna competencia para hablar sobre el feminismo islámico pero que podía intervenir tratando la noción de feminismo descolonial, una reflexión que desde mi punto de vista debe estar integrada, en general, a la del feminismo islámico. Por ello, propongo un cierto número de preguntas que podrían ser útiles para nuestra reflexión colectiva. ¿Es el feminismo universal ? ¿Cuál es la relación entre los feminismos blanco/ occidentales y los feminismos del tercer mundo, entre los cuales el del mundo islámico ? ¿Es el feminismo compatible con el Islam ?

Si es así, ¿cómo legitimarlo y cuáles serían finalmente sus prioridades ?

Primera pregunta : es el feminismo universal ?

Para mí, esta es la pregunta de preguntas cuando hay un trabajo descolonial y cuando se quiere descolonializar el feminismo. Esta interrogante es esencial, no tanto por su respuesta, sino porque nos obliga a quienes vivimos en Occidente, a tomar precauciones necesarias cuando nos confrontamos a sociedades de Otros... Tomemos el ejemplo de las llamadas sociedades occidentales que han asistido a la emergencia de movimientos feministas y que han sido influenciadas por ellos. Las mujeres que han luchado contra el patriarcado y por una igual dignidad entre hombres y mujeres han obtenido derechos y han hecho progresar la condición de las mujeres, de las cuales yo misma soy beneficiaria. Comparemos la situación de estas mujeres, es decir nosotras, con las de las llamadas sociedades primitivas de la Amazonia, por ejemplo. Existen aquí y allá sociedades alcanzadas por la influencia occidental. Preciso aquí entre paréntesis que yo no considero que ninguna sociedad sea primitiva. Pienso que hay diversos espacios/tiempos en nuestro planeta, diferentes temporalidades, y que ninguna civilización está por delante o detrás de otras, que yo no me sitúo en la escala de progreso y que no considero tampoco el progreso como un fin en sí mismo o como un horizonte político. Para decirlo de otra manera, yo no considero necesariamente el progreso como progreso, sino a veces y a menudo como una regresión. Y pienso que la cuestión descolonial se aplica igualmente a nuestra percepción del tiempo. Cierro el paréntesis.

Para retomar el tema, si se toma el criterio del simple “bienestar”, ¿quién en esta sala que las mujeres de estas sociedades (que no conocen el feminismo, tal como es concebido por nosotras) son más desgraciadas que las mujeres europeas, quienes no solamente han participado de luchas, sino que han permitido beneficiar a sus sociedades con inestimables logros ? Por mi parte, yo soy incapaz de responder a esta interrogante y dichoso el que, o la que, pueda hacerlo. Pero una vez más, la respuesta no es tan importante. Es la pregunta la que lo es. Porque ella nos obliga a una mayor humildad y detiene nuestras tendencias imperialistas y nuestros reflejos automáticos de injerencia. Nos obliga a no considerar nuestras normas como universales y a no calcar nuestra realidad sobre la de otras. En resumen, nos obliga a situarnos en nuestra particularidad Habiendo abordado claramente este tema, me siento más libre para formular la segunda pregunta relativa a las relaciones entre los feminismos occidentales y los del tercer mundo. Estas son forzosamente complejas, pero una de sus dimensiones es la dominación norte / sur. Una aproximación descolonial debe cuestionar esta relación y buscar revertirla. Un ejemplo :

En el 2007, las mujeres del Movimiento indígenas de la República participaron de la marcha anual del 8 de marzo consagrada a la lucha de las mujeres. En este periodo la campaña estadounidense contra Irán había empezado. Decidimos entonces desfilar detrás de una banderola cuya palabra de orden era : “No feminismo sin Antiimperialismo”. Llevábamos todas kefias palestinas y difundíamos documentos de solidaridad con tres mujeres iraquíes de la resistencia, que habían sido tomadas prisioneras por los americanos. A la llegada, las organizadoras del cortejo oficial comenzaron a proclamar slogans de solidaridad con las mujeres iraníes. Estas palabras de orden en plena ofensiva ideológica contra Irán nos consternaron profundamente. ¿Por qué las iraníes o las argelinas y no las palestinas o las iraquíes ? Por qué esta elección selectiva ? Para contrapesar estos slogans, por nuestra parte decidimos expresar nuestra solidaridad no hacia las mujeres del tercer mundo, sino hacia las mujeres occidentales. Así, comenzamos a gritar :

¡Solidaridad con las suecas !

¡Solidaridad con las italianas !

¡Solidaridad con las alemanas !

¡Solidaridad con las inglesas !

¡Solidaridad con las francesas !

¡Solidaridad con las norteamericanas !

Lo cual significaba : ¿por qué solamente ustedes, mujeres blancas, tienen el privilegio de la solidaridad ? Ustedes también son golpeadas, violadas, ustedes también sufren la violencias masculinas, ustedes también son mal pagadas, despreciadas, sus cuerpos también son instrumentalizados...

Les puedo decir que nos miraron como si fuéramos unas extraterrestres. Lo que decíamos les parecía surrealista, inconcebible. Era la cuarta dimensión. No era tanto el hecho de recordarles su condición de mujeres en occidente lo que les chocaba. Era el hecho que las africanas y las árabe-musulmanas se autorizaban a invertir simbólicamente una relación de dominación y se erigían como las madrinas protectoras. En otros términos, con esta pirueta retórica se les demostraba que ellas tenían en los hechos un estatus superior al nuestro. Viendo sus reacciones de incredulidad, comenzamos a reír... Otro ejemplo : una amiga se comentaba a su retorno de un viaje de solidaridad con Palestina, cómo las mujeres francesas abordaban a las palestinas preguntándoles si ellas utilizaban métodos de anticoncepción para controlar sus embarazos. Según mi amiga, las palestinas no concebían que siquiera se pueda formular este tipo de preguntas, siendo tan importante en Palestina el tema demográfico. Sus perspectivas son completamente diferentes. Para muchas mujeres palestinas, tener hijos es un acto de resistencia frente a la limpieza étnica israelí. He ahí dos ejemplos para ilustrar lo que es nuestra condición de mujeres racializadas, comprender sus temáticas y afrontar un camino para combatir el feminismo colonial y eurocéntrico.

En el camino de esta pregunta, ¿es el Islam compatible con el feminismo ? Esta pregunta es una mera provocación de mi parte. Yo no la tolero. Si yo la hago, es porque me pongo en la piel de un periodista francés que cree formular una pregunta sumamente pertinente. Por mi parte, me rehúso a responderla, por principio. Por un lado, porque parte de una posición arrogante. La / el representante de una civilización « x » emplaza a la / el representante de una civilización « y » de probar algo. “Y” es así colocado en el banquillo de los acusados y debe proporcionar las pruebas de su “modernidad”, justificarse para gustar a “x”. Por otra parte, porque la respuesta no es simple, cuando se sabe que el mundo islámico no es monolítico. El debate puede así eternizarse hasta el infinito y es justamente lo que pasa cuando se comete el error de responder.

En cuanto a mí, yo corto el debate, proponiendo la siguiente pregunta a “x” : ¿es la Republica francesa compatible con el feminismo ? Les puedo asegurar una cosa : la victoria ideológica está al final de esta pregunta.

En Francia, muere una mujer cada tres días por violencia conyugal. Se estima en 48,000 el número de violaciones al año. Las mujeres son mal pagadas. Las jubilaciones de las mujeres son inmensamente inferiores a las de los hombres. El poder político, económico, simbólico sigue estando en manos de los hombres. Es cierto que desde los años 1960 / 1970 los hombres participan más en las labores del hogar : ¡estadísticamente 3 minutos más en 30 años !!! Entonces, retomo mi pregunta : ¿hay compatibilidad entre la republica francesa y el feminismo ? Estaríamos tentados a responder que no. De hecho, la respuesta no es ni sí ni no. Son las mujeres francesas las que han liberado a las mujeres francesas y es gracias a ellas que la republica es menos machista que lo que era antes.

Lo mismo es válido para los países árabe musulmanes, asiáticos o africanos. Ni más ni menos. Sin embargo, con un desafío adicional : consolidar la dimensión descolonial, la crítica de la modernidad y del eurocentrismo en el combate de las mujeres. Y cómo legitimar el feminismo islámico ? Por mi parte, este se legitima a priori y no a posteriori. No existe un examen de feminismo. El simple hecho que las mujeres musulmanas se levanten para reivindicar su derecho y dignidad basta para un pleno reconocimiento. Y yo sé por mi conocimiento íntimo de las mueres del Maghreb o de las inmigración, que “lamujersumisa” no existe. Fue inventada. Conozco mujeres dominadas ; sumisas, ¡muchas menos ! Quisiera terminar hablando de lo que deberían ser para mí las prioridades del feminismo descolonial. Ustedes han oído hablar de Amina Wadud y de su compromiso en la elaboración de un feminismo islámico. Ella se volvió célebre el día que dirigió la oración, un rol que es por tradición realizado por los hombres. En términos absolutos, fuera de contexto, diría que aparentemente se podría pensar que se trata de un acto revolucionario. Ahora bien, en el contexto internacional desde la revolución islámica iraní y sobre todo desde el 11 de setiembre (islamofobia, Islam emplazado a “ponerse al día”, inducción a la modernización), es un mensaje mucho más ambiguo el que se difunde con este acto. Responde a una reivindicación fuerte, urgente, a una espera fundamental de las mujeres de la Oumma ? ¿O bien a una espera del mundo blanco ? Permítanme inclinarme por la segunda hipótesis. No es que no se encuentre mujeres que crean injusto el que solo los hombres puedan dirigir la oración, sino que las prioridades y las urgencias de las mujeres están fuera de ello. ¿Qué quieren las afganas, las iraquíes o las palestinas ? La paz, el fin de la guerra y de la ocupación, la reconstrucción de sus infraestructuras, marcos legales que aseguren su protección y sus derechos, dar de comer y beber a su hambre, alimentación y educación para sus hijos en buenas condiciones.

¿Qué quieren las mujeres musulmanas de Europa, sobre todo las migrantes, que viven en su mayor parte en barrios populares ? Quieren trabajo, vivienda, derechos que las protejan contra las violencias del estado y contra las violencias masculinas. Ellas exigen el respeto por su religión y su cultura. ¿Por qué todas estas reivindicaciones son eliminadas y por qué el acto de dirigir la oración es híper publicitado mundialmente, mientras que el cristianismo y el judaísmo no se caracterizan precisamente por su defensa irrestricta de la igualdad de los sexos ? Para terminar con este ejemplo, pienso que el acto de Amina Wadud es todo lo contrario de lo que pretende ser. En los hechos e independientemente de la voluntad de esta teóloga, es para mí un acto contraproducente. Este no podrá asumir su carácter feminista sino cuando el Islam sea tratado de manera igualitaria y cuando la reivindicación por dirigir la oración surja de manera real de las propias mujeres musulmanas. Es tiempo de ver a los musulmanes y musulmanas como ellos son y no como se desearía que sean. Concluyo acá esperando haber trazado algunas pistas para un verdadero feminismo descolonial al servicio de las mujeres, de todas las mujeres cuando ellas juzguen que se encuentra ahí el camino de su emancipación.

Houria Bouteldja Madrid, 22 de octubre de 2010. Traducción : Mirko Solari Pita SOURCE : Groupe décolonial de traduction

Feminismo e islamismo en Egipto,en busca de nuevos paradigmas

fuente imagen

En este artículo trato de ilustrar, teniendo en mente el postmodemismo, que la multiplicidad de islamismos genera, a su vez, una multiplicidad de respuestas feministas

Mujeres - 10/01/2011 8:31 | Assam Karam

Fuente texto: Mujeres Mediterráneas

La multiplicidad de islamismos genera varios discursos feministas. Uno es el que procede del interior del propio movimiento islamista; otro es el feminismo musulmán y, por último, hay un tercer discurso, el del feminismo laico. Existe entre ellos una diferencia básica: hay quienes piensan que las interpretaciones islámicas existentes, sin ninguna otra vía o medio de pensamiento, son suficientes para defender los derechos de la mujer y consolidados. Otros, propugnan un distanciamiento completo de los discursos islámicos, y otros tratan de encontrar una vía intermedia. Este artículo explica la incidencia de estos discursos entre las feministas en Egipto y propone, para una comprensión más cabal de los mismos, la necesidad de buscar nuevos parámetros de análisis postmodemos.

"El mundo árabe está a punto de desaparecer. Esto no es una profecía. Es una intuición femenina, y Dios, que fe sabe todo, sabe que la intuición femenina rara vez se equivoca. Va a desaparecer por la sencilla razón de que todos, con los fundamentalistas a la cabeza, quieren el cambio. El hecho de que propongan avanzar yendo hacia atrás no altera el hecho de que quieren ardiente-mente el cambio. Hay un deseo muy fuerte en este rincón del mundo de ir a otra parte, de emigrar colectivamente a otro presente". (Fatima Mernissi)

Los sentimientos de Fátima Mernissi reflejan los de muchas personas en el mundo árabe. Sus múltiples identidades (como intelectual árabe feminista musulmana, familiarizada con numerosos aspectos de la cultura occidental) le permiten tener diversas posiciones ventajosas e ideas que comunica con eficacia. Si el mundo árabe está a punto de acabarse o no se puede debatir, pero lo que es cierto de sus palabras -o más bien de su intuición- es que son realmente los fundamentalistas quienes están a la cabeza de los trastornos sociales y políticos de las sociedades árabes. Y, lo que aún es más significativo: distintas formas del islam/politico o islamismo están teniendo repercusiones en muchos rincones del mundo.

Desde EE.UU. hasta la antigua URSS, los islamismos, en el sentido de ideales políticos que dan forma a nuevas identidades emergentes, constituyen una de las tendencias más recientes de esta nueva sociedad civil global. Los discursos islamistas encuentran eco a menudo (aunque un eco distorsionado) en la mayoría de los medios de comunicación internacionales. De hecho, el islamismo es el nuevo fenómeno global de moda que está atrayendo, y sin duda lo seguirá haciendo, la atención internacional de analistas "expertos" en todo tipo de ámbitos: desde el militar hasta el terrorista, desde el lingüístico al teológico y al antropológico.

La observación de Mernissi es válida en tanto que expone una de las últimas realidades y consecuencias del predominio de los discursos islamistas en la sociedad civil árabe. Esta realidad es que tales discursos, con su infinita diversidad y atractivo variable, se han convertido en factores determinantes en la creación y el desarrollo de unos discursos que compiten entre sí. En otras palabras: las ideas y las acciones islamistas están estableciendo directa e indirectamente el tono de gran parte de las agendas de su oposición. Y esto es especialmente cierto en el caso de las feministas egipcias, pese a que disponen de una rica herencia cultural e histórica que se remonta a más de cien años.

En este artículo trato de ilustrar, teniendo en mente el postmodemismo, que la multiplicidad de islamismos genera, a su vez, una multiplicidad de respuestas feministas, que se analizarán y explicarán en términos de tres discursos feministas principales:

· el que procede del interior del propio movimiento islamista (feminismo islamista); · el feminismo musulmán; · el feminismo alico, o polo opuesto del islamismo.

Antecedentes y grandes narraciones islamistas

Al-Azmeh describe sucintamente la condición de los islamismos contemporáneos afirmando que:

La situación implica claramente una especie de irredentismo social, que se articula en términos de oposición a un orden ateo (ya que es imposible la religión sin una relación antitética) por lo que se considera a sí mismo una minoría cultural, si bien una "mayoría" social".

Algo en lo que los islamistas egipcios coinciden (y a la vez discrepan) abiertamente y en secreto es en su diversidad. Todos tienen en común el hecho de que el islam como religión y el islam como forma de gobierno (Din wa Dawla) es una misma cosa. Esta es una distinción importante que los separa de otros intelectuales religiosos y laicos, que pueden preconizar fervientemente los principios religiosos en su vida personal, pero que carecen de ambiciones políticas. De ahí mi insistencia en distinguir a los segundos -los fundamentalistas- de los primeros. Los islamistas, como su propio nombre indica, tienen agendas políticas específicamente destinadas a islamizar la sociedad y el Estado. Pero el islamismo como ideología política tiene en su seno muchas ramas distintas de pensamiento; aunque a veces coincidan en la necesidad de alcanzar una sociedad y un Estado islámicos bajo los auspicios de la sharia (ley) islámica, su comprensión de estos conceptos, así como los métodos que propugnan, difieren ampliamente.

Utilizaré algunas de las descripciones de Rosenau de los nuevos movimientos políticos postmodemistas para caracterizar a los islamistas egipcios. Rosenau identifica a los "postmodernistas afirmativos" en un movimiento que subraya las actividades de la base, y en el que muchos de sus miembros son activistas y adalides políticos. Los integrantes de estos movimientos son deliberadamente heterogéneos, sin distinción de categorías sociales como las de clase. Además, otra característica de los grupos islamistas es que les preocupa menos el éxito de una estrategia calculada» que el llevar a nabo una práctica política.

Hay islamistas que propugnan el proceso gradual y a largo plazo de educar a la sociedad en los que consideran auténticos valores islámicos. El proceso de educación ha de comenzar desde la base y continuar durante varios años hasta que el propio pueblo pida y se proponga activamente instaurar un gobierno islámico. Mientras tanto estos islamistas trabajan activamente dentro de las instituciones del Estado existentes para movilizar a los cuadros y organizar una basa de apoyo. Al mismo tiempo, crean y coordinan diversos servicios sociales que proporcionan alternativas efectivas a los servicios gubernamentales existentes. Los defensores de esta ideología son considerados generalmente moderado¿ dentro de la corriente islamista, y su principal representación es la Hermandad Musulmana.

En cambio, hay otros islamistas cuyas ideas principales son rechazar tanto el Estado existente con todas sus instituciones como la sociedad, debido al alcance de su abandono e ignorancia del islam correcto. Por lo que a ellos respecta, esta sociedad vive una forma idéntica a la jahiliyya (ignorancia) preislámica y no tiene ninguna esperanza de redención. Por tanto, su táctica incluye apartarse completamente del Estado y de la sociedad y crear su propia sociedad alternativa, con sus propias reglas y normas. A estos islamistas se les conoce como extremistas y poco se sabe de ellos -si es que se sabe algo- desde comienzos de la década de 1980.

La adopción extremista de la violencia como medio legitimo para lograr sus fines no les dio entonces mucho apoyo popular, y este sigue siendo el caso aun hoy, cuando esta minoría de grupos que rechazan el Estado o la sociedad o ambos y legitiman el uso de la violencia, tienen un apoyo popular mínimo.

Los llamados moderados son la forma de islamismo más habitual dentro de la sociedad civil egipcia, y sus defensoras han obtenido muchos cargos dentro los de sindicatos, que son tradicionalmente los portavoces de la democracia en Egipto. La Hermandad Musulmana, de hecho, se ha alineado con el Partido Laborista, logrando es la sanción oficial para sus actividades, además de une plataforma con la que entrar en el Parlamento y convertirse en una fuerza visible y audible en la escena política. No es inusual, cuando se habla de los islamistas en Egipto, referirse a estos actores políticos en concreto. Desde que la Hermandad entró de forma masiva en el Partido Laboralista antes de las elecciones parlamentarias de 1987, y obtuvo un gran número de escaños, el discurso del partido se ha islamiza-do cada vez más.

Esta islamización de los discursos políticos ha tenido lugar también en el gobernante Partido Democrático Nacional y en los demás partidos importantes. Una consecuencia de ello es la gradual islamización de los discursos también dentro de la sociedad civil en general, lo que ha provocado una atmósfera en la que cualquier forma de participación política ha de estar da una forma u otra islámicamente legitimada.

En lo que respecta a la participación política do la mujer, la Hermandad Musulmana se jacta de tener numerosas mujeres entra sus filas. Aunque la. propia Hermandad no es en modo alguno homogénea, las diferencias de opinión entre los mayores grupos de moderados son más significativas. Una de las cuestiones en las que discrepan se refiere al alcance del vestido do la mujer y de su participación en la vida pública. Por ejemplo, hay quienes argumentan que la mujer no debe tener la "necesidad" de trabajar fuera del hogar, con independencia de las circunstancias.

Por otra parte, hay otros moderados que propugnan que la mujer pueda ocupar altos cargos en la vida pública salvo el "cargo máximo" o la jefatura del Estado.

Dentro de este escenario en el que, sobra todo, son los islamistas quienes determinan el tono político, están las cuestiones relativas al marco más general de los derechos de la mujer. A este respecto, hay que señalar que la mayoría de los moderados consideran el feminismo un ideal occidental importado que

"en el trato de la mujer y en la determinación de su condición social, así como en el desprecio a su modestia y castidad, se rechaza totalmente en los aspectos en los que este ideal se basa en una filosofía permisiva que contradice los principios, enseñanzas y valores de la Sharia". The Muslim Brotherhood. P. 44

Activistas feministas, feminismos e islamismos

Hay diferentes formas de feminismo y diferentes expresiones del activismo que propugna, que se corresponden al tipo de opresión que la mujer percibe en diferentes partes del mundo. Así pues, hay feminismos diferentes, que tienen puntos de partida y comprensiones (acerca de los motivos que subyacen en la opresión de la mujer) diferentes. Por tanto, suele coincidirse en una conceptualización post-moderna del feminismo que propugne un punto de vista teórico "en armonía con la especificidad cultural de diferentes sociedades y periodos y con grupos diferentes dentro de esas sociedades y periodos".

Otras características importantes de esta teorización feminista postmoderna son su no-esencialismo, su no-universalismo, su pragmatismo e incluso su falibilidad. Pero lo más importante es que, en su renuncia de una epistemología feminista única, crea espacio para la práctica política feminista contemporánea, que antes se habrá considerado heterodoxa.

El feminismo se entiende y define aquí como una conciencia individual o colectiva de que la mujer ha estado y sigue estando oprimida por su género, y que trata de obtener su liberación de esta opresión y desarrollar una sociedad más igualdad en 18 que mejoren las relaciones entre hombre y mujer.

En el contexto del feminismo egipcio, desde su gestación, a finales del siglo XIX, todos los llamamientos realizados en favor de los derechos de la mujer se hicieron a través de asociaciones que unían sus discursos y actividades al nacionalismo y a temas nacionalistas. Durante las luchas nacionalistas, la mujer argumentaba que la dominación patriarcal era igual que la dominación imperialista, y que no podría haber una auténtica liberación del país sin la liberación de la mujer. Además, desde el nacimiento del feminismo en el conjunto del mundo árabe, nunca hubo un solo llamamiento en favor de la liberación de la mujer que no se fijara dentro de un discurso islámico. Hasta las feministas comunistas que surgieron y trabajaron a principios de la década de 1950 Iegitimaron y explicaron sus ideas sobre la liberación de la mujer en términos islámicos.

Pese a ello, sin embargo, se suscitaron cuestiones sobre su autenticidad cultural. Ello se debía al hecho de que la lengua que utilizaron las primeras feministas (como la Unión Feminista Egipcia en Egipto, por ejemplo) era mayoritariamente el francés. El feminismo se consideraba, por tanto, y especialmente por sus enemigos, algo extranjero y occidental, estigma que ha permanecido, por desgracia, hasta la actualidad. Ciertas personas etiquetan inmediatamente cualquier discusión sobre los derechos de la mujer y, especialmente, sobre la igualdad de sexos, de occidental, ajeno y, por tanto, intrínsecamente malo porque contradice o amenaza la autenticidad de la cultura islámica.

De hecho, lo que ocurría en las filas de las feministas a principios de la década de 1920 era un reflejo de los cismas que se estaban produciendo en el seno de la comunidad intelectual en general de la época. A saber, se estaba produciendo una especie de separación intelectual entre liberales, marxistas y laicos por una parte, e islamistas por otra.

La separación intelectual ha continuado en cierto sentido hasta la actualidad, en que una de las principales fuentes de división dentro de los grupos de mujeres se basa aún en hasta qué punto el islam (o sus interpretaciones) forma un credo motivador. Por tanto, hay quienes piensan que las interpretaciones islámicas existentes per se, sin ninguna otra vía o medio de pensamiento, son suficientes para defender los derechos de la mujer y consolidarlos. Otros, en cambio, propugnan un distanciamiento completo de los discursos islámicos, y otros aún tratan de encontrar una vía intermedia.

Las feministas Islamistas

Algunas islamistas -aunque no todas- son conscientes de hecho de una opresión particular de la mujer y tratan activamente de rectificar esta opresión recurriendo a los principios islámicos. En su opinión, la mujer está oprimida precisamente porque trata de ser igual al hombre y, por tanto, se la sitúa en entornos no naturales y situaciones injustas que la denigran y le despojan de su integridad y dignidad como mujer Por ejemplo, la mujer se ve obligada a salir a competir en el mercado laboral, lo que significa que puede entrar en contacto con los hombres (como en el transporte público) de una forma humillante e impropia.

En otras palabras, para las feministas islámicas, son las exigencias de una ideología occidental y culturalmente no auténtica, que se hacen a expensas de las enseñanzas islámicas, las que oprimen a la mujer. Por lo que a ellas respecta, un feminismo occidental monolítico, que hace hincapié en la igualdad total de sexos, sólo tiene como consecuencia que la mujer trata de ser "sobrehumana" y, en ese proceso, pierde gran parte de su esfuerzo y respetabilidad. "No es realista que la mujer espere que los padres sean madres para sus hijos", dice una de ellas.

"La mujer tiene una inclinación natural hacia la maternidad. Eso no significa tampoco que las madres tengan que ejercer el papel de padres. Los niños necesitan lo que ambos padres pueden proporcionar, precisamente porque padre y madre son fundamentales en su crianza. Tanto hombres como mujeres tienen obligaciones a este respecto. La opresión de la mujer se superará en cuanto la mujer deje de competir con el hombre ya que el orden natural de las cosas está en la compatibilidad y no en la competición". Entrevista personal-junio 93.

Sin embargo, las propias islamistas huirán del término feministas, cuando no lo critican con vehemencia como término occidental Además, muchas de ellas, cuando se les pregunta directamente al respecto, son reacias a distinguir entre la opresión de la mujer y la opresión social en su conjunto. Sostienen que lo que le ocurre a la mujer es parte de un proceso social en el que están ausentes unos principios islámicos correctos o, en el mejor de los casos, éstos son mal aplicados por un régimen estatal corrupto y moralmente insolvente. Aun así, ven su misión como una "jihad estructural" -jiyad significa una guerra santa moral y a veces física- encaminada a un "cambio hacia una mayor islamización" que, a su vez, se da a través de la "participación activa en todas las esferas de la vida".

Así pues, esto no es meramente un llamamiento para que la mujer se quede en casa. Por el contrario, es un "llamamiento a las armas", dirigido a reforzar y dar credibilidad a los papeles tradicionales de la mujer (como madre y esposa), con un matiz feminista islamista que da a la mujer una sensación de valor y santidad de propósito en estos papeles, y también, una sensación de confianza en que no son menos que el hombre, sino igualmente importantes en formas diferentes.

Muchas activistas islamistas argumentan que los derechos que da a la mujer el islam no son los mismos derechos que piden las feministas occidentales. Dicen, por ejemplo, que toda la cuestión de la independencia económica de la mujer es irracional y contraviene muchos dictados básicos del islam. En opinión de algunas de las islamistas entrevistadas, el hombre es el sostén de la familia y la mujer tiene otras funciones que desempeñar, como el instinto muy básico de la maternidad. También argumentan que, al pedir la independencia económica para la mujer, se subvierte su naturaleza básica, lo que produce una sociedad confusa y caótica.

Las feministas islámicas perciben que este tipo de pensamiento es una continuación de la influencia del mal y una modernización occidental no auténtica. El objetivo último de este discurso es, en palabras de una de ellas, "la erosión y supresión de nuestro legado islámico y convertimos en clones no pensantes de Occidente".

Para la mujer islámica que quiere los derechos de la mujer, todo lo que la mujer necesita existe en el Corán. La sharia (ley) islámica dispone ampliamente los derechos de la mujer y le da dignidad, amor propio y el respeto de los que la rodean, así como todo lo necesario para su comodidad material y espiritual.

Esto podrá dar la impresión de que la vida pública pertenece al hombre y la privada a la mujer. Sin embargo, las realidades de las activistas islamistas ilustran claramente que lo público es tanto de la mujer como del hombre, pues ¿no trabajan ellas mismas en la vida pública? La única condición es que la mujer cumpla sus obligaciones con sus deberes primarios como esposa y madre, antes de implicarse en compromisos públicos. Una vez que ya lo están, sostienen las islamistas, han de hacerlo en la "forma y con la vestimenta adecuadas" para mantener y exigir su dignidad y respeto.

Discursos laicos y discursos musulmanes

Otros grupos de mujeres argumentan que estas ideas son atrasadas, carentes de realismo y amenazan todo lo que han conseguido las mujeres con los años. Para estas mujeres, estos discursos considerados peligrosos emanan no solo de los grupos islamistas, sino también, y de forma creciente, del Estado. La única forma de contrarrestarlos en su opinión, es utilizar un discurso feminista laico (es decir, uno que esté totalmente fuera de la esfera de los discursos islámicos, e incluso desprovisto de toda dependencia del islam).

Quienes proponen esta particular rama del feminismo integran la Asociación de la Mujer Nueva (NWA), con sede en El Cairo, e integrada sobre todo por mujeres de clase media de entro 30 y 40 años.

El punto de referencia de este discurso feminista se basa en el discurso de los derechos humanos y en los tratados internacionales de derechos humanos de los que es Estado parte Egipto (por ejemplo, la Declaración Universal de Derechos Humanos y el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos). Un substrato de estos grupos trata de hacer que el Estado respete las normas de derechos humanos consagradas en la Constitución egipcia y las garantías que establecen las leyes y normas administrativas vigentes en el país. En palabras de una de estas activistas:

"El ataque contra los derechos feministas sólo puede contrarrestarse con un discurso feminista y no con uno islámico. Creemos que los derechos de la mujer forman parte de los derechos humanos y que la lucha por ellos sólo deberá realizarse en el seno de un discurso laico". Entrevista con la Sra. A. Seif al Dawla. El Cairo Junio 93

Cabe argumentar que este es un discurso que tiene como fin apartarse del discurso modernista y, específicamente, del discurso modernista islámico. Al tratar de mantener fuera el islam, estas feministas son pioneras no sólo de un nuevo enfoque, sino que también están eliminando un vestigio del discurso modernista que había sido una característica dominante del movimiento feminista egipcio.

Queda por ver hasta qué punto tendrá éxito y se extenderá este tipo de discurso. Por el momento, el apoyo que recibe este feminismo sigue siendo tácito y dubitativo, lo que no es sorprendente si se tiene en cuenta la naturaleza más bien revolucionaria del discurso, especialmente dada la agitada influencia islamista.

Otro grupo de mujeres trata de ir por un camino ecléctico. Argumentando que los derechos que el islam otorga a la mujer deberían sentar la base de la cuestión femenina, y que tales derechos han de interpretarse en el contexto de las realidades y cuestiones modernas, estos grupos tratan de armonizar y buscar los puntos en común entre las interpretaciones islámicas y los principios de derechos humanos, manteniendo que no son excluyentes entre si. Muchas de ellas estarán orgullosas de ser consideradas feministas, o al menos no tienen problemas con el término, en tanto en cuanto describe sus principales objetivos. En palabras de Tahani EI-Gebédi, destacada abogada y feminista musulmana:

"No veo ninguna contradicción entre el feminismo y los derechos que el islam concede a la mujer. Una parte de nuestra tarea es asegurar que el islam no es lo que los islamistas dicen que es. Hemos de ofrecer una interpretación alternativa, moderna e ilustrada de la sharia que dé adecuadamente a la mujer sus derechos".

Por lo que a estas mujeres respecta, un feminismo que no se justifique dentro del islam está condenado al rechazo del resto de la sociedad y es, por tanto, contraproducente. Además, las feministas musulmanas consideran que tratar de separar los discursos islámicos de los discursos modernos actuales (se les acuse o no de ser occidentales) sólo puede producir una grave fragmentación dentro de la sociedad y, por tanto, es una opción falta de realismo. Esta separación, argumentan muchas, logra impedir un proceso de iluminación mutua, entre los dos discursos, y de hecho, corre el riesgo de convertir el discurso islámico en un discurso más alienante y patriarcal, y esfera única de los islamistas.

Ambigüedades, contradicciones y semejanzas

Las feministas musulmanas consideran la cuestión del velo, por ejemplo, como algo que ha de basarse en la elección y convicción de la mujer. Las feministas islamistas, en cambio, consideran el velo una obligación religiosa indiscutible y, lo que es aún más importante, un símbolo de la profundidad de la convicción religiosa y de la solidaridad con otras mujeres musulmanas, cuando no islamistas. Para las islamistas, el velo es algo imprescindible y sin él, a sus ojos, la mujer no ha hecho ese compromiso esencial con un ideal concreto de autenticidad de la identidad. En resumen, no hay mujeres islamistas sin velo.

Tanto las feministas islámicas como las musulmanas argumentan en favor de una forma de ijtihad -interpretación independiente basada en las exigencias modernas-, y muchos islamistas coinciden con las feministas islamistas en el sentido de que la mujer es de hecho capaz de asumir tareas que impliquen la interpretación de la jurisprudencia islámica y que la lleven al liderazgo social y político. En tal dirección, ambos grupos de feministas están en contra de las formaciones y jerarquías religiosas patriarcales existentes y de sus interpretaciones, y ambos emplean herramientas muy similares de análisis y argumentación. Es decir, ambos grupos de feministas estudian exhaustivamente, analizan y citan les textos islámicos tradicionales para validar y justificar sus argumentos.

Sin embargo, aunque ambos discursos asumen unas formas establecidas de pensamiento, hay una importante diferencia en su posición política. A saber, las feministas islámicas forman parte de un movimiento político al que, en su conjunto, interesa y trata activamente de captar su apoyo en la búsqueda última de la toma del poder del Estado y de la legislación.

En su intento de combinar el apoyo de sus agrupaciones organizadas y no organizadas, los islamistas, es decir, los moderados, no pueden permitirse el lujo de perder el respaldo político, social y económico de estas mujeres, que forman la espina dorsal de estos movimientos islamistas. En lo que respecta a sus intentos de movilizar a la mujer en favor de su causa, en muchos aspectos recuerdan a los nacionalistas de la primera época. El resultado final de esto es que, por el momento, los intentos de recortar las funciones públicas de estas mujeres por parte de los islamistas varones no son manifiestas.

Las feministas musulmanas, por su parte, son más proclives a formar parte de grupos de mujeres más típicos y, como tales, carecen del respaldo y el poder político de que gozan las islamistas. Además, al igual que las feministas laicas, no hay ningún apoyo a estos grupos por parte del Estado. Por el contrario, la función a menudo ambigua del Estado y su falta de una posición definida sólo complica más las cosas para las activistas musulmanas y laicas.

Por otra parte, dado que muchas de las feministas musulmanas tratan de hacer conciliar los discursos del islam con los derechos humanos, éstas se enfrentan a las mismas acusaciones de falta de autenticidad cultural que otros defensores de discursos laicos modernistas, lo que puede convertirse en una desventaja política cuando se enfrenta al discurso islamista, cada vez más dominante, y a otros que propugnan el concepto de asala (autenticidad) "a expensas de una apreciación de las realidades coyunturales e históricas".

Aunque las feministas laicas reclaman, en teoría, la necesidad de mantener al menos un diálogo con las mujeres islamistas, en la práctica están totalmente en desacuerdo con sus puntos de vista y sus enseñanzas. No resulta sorprendente que las feministas laicas no identifiquen a sus colegas islamistas como nada, ni aun remotamente, feminista. A su vez, como defensoras de un discurso modernista laico, no tienen la estima de los islamistas, y cualquier acuerdo estratégico, no digamos ideológico, del tipo que sea (por ejemplo, acordar no estar de acuerdo) entre ellas es un anatema total para todas las partes implicadas. En realidad, y por decido categóricamente, son enemigas políticas.

La necesidad de nuevos paradigmas

Se puede caracterizar el reto básico de la ciencia social árabe en la década de 1980 como la búsqueda de un nuevo paradigma después de la caía del antiguo. Este es un proceso muy complicado que hay que comprender objetivamente a través de la adopción de un enfoque global en el que se estudie lo particular a la luz del conjunto".

La observación de Yassin al Sayed es válida especialmente a la vista de los movimientos que incluyen islamismo y feminismo, que son, con mucha frecuencia, retratados negativamente y poco entendidos. El reto del que habla Yassin no es sólo presentarse ante la ciencia social árabe sino también ante la occidental, especialmente ante la que trata de analizar y representar a la mujer en el mundo musulmán.

Mervat Hatem, al hablar de los discursos feministas actuales en el mundo árabe, afirma que la ausencia de un discurso feminista independiente es un reflejo de la crisis a la que se enfrentan las sociedades árabes.

Sin embargo, cae en la trampa de ver sólo un discurso modernista que compite con otro islamista en ascenso, ignorando así la existencia y el potencial del discurso feminista musulmán, que es un discurso independiente. Lo que el feminismo musulmán pretende es una habilitación de la mujer basada en una relectura del islam y una reinterpretación de los textos tradicionales. Como tales, las feministas musulmanas argumentan siguiendolas mismas líneas postmodemas/postestructuralistas que ciertos especialistas árabes, especialmente Muharnmad ’Abed AI-Jabi-ri, Abdelkebir Khatibi y Muhammad Arkoun, que se apoyan en Foucault y Derrida para argumentar la necesidad de una nueva relectura de la historia y de los textos religiosos. Dicha relectura se basa en las culturas y especificidades de los diferentes contextos árabes.

Por otro lado, la acción política postmoderna está encaminada por lo general a suscitar aspiraciones, elevar conciencias, explorar las políticas de la identidad y abrir oportunidades para los marginales.

Quizá sólo a este respecto, tanto islamistas como feministas pueden considerarse en gran parte actores postmodernos. Sin embargo, los islamistas, con sus agendas políticas específicas, contradicen la expectativa modernista de que tendrían "menos relación con el Estado porque no tienen ningún deseo de "tomar el Poder".

Esta descripción es aplicable en cambio a las feministas, que sí tratan de tener presencia en niveles de barrio, locales, regionales y comunitarios como los nuevos espacios para la acción política. Los islamistas, sin embargo, gracias a sus éxitos electorales en los colegios profesionales, están ya ocupando posiciones de poder, mientras que a las feministas laicas y musulmanes les queda, en comparación, aún un largo camino por andar. Hoy día se escucha con frecuencia el argumento de que las teorías generalizadas ignoran las especificidades de la "subordinación femenina musulmana".

Resulta irónico que las mismas personas que hacen este tipo de afirmaciones sean también las que piden nuevos paradigmas. En otras palabras, piden nuevos paradigmas para estudiar lo mismo. Lo que aquí se señala es que las grandes teorías Ignoran de hecho las especifidades y estas no se refieren tan sólo y siempre a las de la subordinación, la opresión y similares. Al pedir únicamente nuevos medios para estudiar los aspectos negativos de diferentes culturas, estamos cayendo en la vieja trampa de perpetuar estas imágenes negativas de la mujer musulmana.

El hecho es que muy rara vez se oyen peticionas de nuevos marcos con los que analizar las especifidades de las estrategias habilitadoras para estas mujeres. Además, las cuestiones que hay que plantear son cómo actúan las diferentes mujeres implicadas en los procesos de reestructuración política y social de sus propias sociedades, cómo ve cada una de ellas el nuevo fenómeno y como perciben sus funciones en ellas.

Lo que también hay que tener en cuenta a la hora de buscar nuevos paradigmas es la importancia de reapropiarse de ciertos conceptos -por ejemplo, el de habilitación- pero para imbuirlos de significados derivados de las especificidades e historicidades descritas. Aquí adelanto que lo que problemático; en la teoría social, de describir al "otro" no son tanto los conceptos empleados per se, sino la universalidad de los significados y supuestos irlherentes en tales conceptos. Y es precisamente la universalización de los significados inherentes lo que hay que cuestionarse, y reformular el paradigma sobra esa base.

Los diferentes discursos feministas indican una gran diversidad de enfoques y opiniones sobre las cuestiones femeninas. Su multiplicidad de verdades puede entenderse mejor y apreciarse, de hecho, cuando se mira a través de las lentes postmodernas. Yo las he expuesto intencionadamente con el fin de iluminar precisamente esta diversidad de realidades. Al hacerlo así, he tratado de subrayar que la pluralidad de las voces y la multiplicidad de significados e interpretaciones pueden formar los principales contornos de los nuevos paradigmas necesarios para comprender las complejidades del fenómeno global.

2 diciembre 2004

LAS MUJERES Y EL ISLAM

fuente imagenLAS MUJERES Y EL ISLAM

POR MARIE-FRAÇOISE COLOMBIANI.
A diario nos llegan imágenes de mujeres musulmanas oprimidas, violadas, ignoradas... ¿Es El Corán misógino o se malinterpreta? ¿Es el Islam compatible con la modernidad? Corresponsales y especialistas en 21 países nos han ayudado a analizar la situación. Hubo un tiempo en que las mujeres del mundo islámico ocuparon un lugar socialmente más avanzado que en Occidente. Hoy en día es sin duda a la inversa, y su situación resulta insoportable a ojos de las europeas. Las razones de esta marcha atrás son turbias y complejas. ¿Son las mujeres en los países musulmanes iguales a los hombres? En la actualidad la respuesta es, desgraciadamente, negativa, y la mayoría de ellas continúa luchando por derogar leyes injustas y obtener derechos elementales, tales como la libre elección de marido, el acceso a la herencia o la posibilidad de salir sola a la calle.
Pero no siempre fue así. Hace tiempo, recuerda el experto islamista Antoine Sfeir, las mujeres de algunos de los países musulmanes tenían derecho al voto, al trabajo y a presentarse a las elecciones. Ya en 1899, uno de los primeros reformistas modernos, el intelectual egipcio Kassem Amin, escribía: «El progreso de las naciones viene determinado por diferentes factores, de los cuales el más importante es el progreso de la mujer; su decadencia nace también de diferentes factores, entre los cuales el más importante es la decadencia de la mujer». En la primera mitad del siglo pasado numerosas corrientes de emancipación sacudieron los países musulmanes, incluido Afganistán, donde llevar velo dejó de ser obligatorio en 1959 y la mujer consiguió el derecho al voto en 1964. Entonces, ¿por qué esos avances se han visto frenados repentinamente? ¿Por qué ese retroceso más o menos generalizado? La explicación se debe al auge de los movimientos islamistas, a menudo con el beneplácito de las grandes potencias, a partir de los años 70. Para los islamistas el camino es fácil y los argumentos simples: «Mirad las sociedades occidentales a las que queréis pareceros. Al emanciparse sus mujeres, la familia se ha desmoronado, se ridiculizan los valores morales y la pobreza no se ha solucionado». Y para dar la espalda a esa modernidad maldita, recluyen a sus mujeres. Pero es evidente que el debate sobrepasa lo estrictamente religioso. La clave reside en esta cuestión: ¿puede existir un estado moderno musulmán que no calque el modelo occidental?, ¿es el islamismo compatible con la modernidad? Sí, si su aplicación e interpretación dejan de estar monopolizadas por los hombres.
Pero, pese a todo, ¿es realmente tan negro el panorama? Por todas partes advertimos que las musulmanas ocupan cada vez más puestos reservados antes a los hombres y que el número de universitarias aumenta. Según Antoine Sferi, sólo la educación de las niñas puede generar un cambio, y la presión y ayuda internacionales deben impulsarlo.

RADIOGRAFÍA DE LAS MUJERES EN EL MUNDO MUSULMÁN
¿Cuáles son las libertades de las mujeres en los países de mayoría musulmana?¿Cuál es el grado de respeto a la Declaración Universal de los Derechos Humanos ? Con el fin de contestar a estas preguntas, hemos investigado la condición de las mujeres en los países de mayoría musulmana a partir de doce criterios objetivos: el islamismo como religión de Estado y/o del jefe del Estado, el derecho a la educación, al trabajo, al voto, a ser elegida para cargos políticos, a conducir, al divorcio, la obligatoriedad del velo, el código de familia, la poligamia, la ablación y el repudio. Tras esta evaluación, hemos dividido los países en cinco categorías, correspondientes a otros tantos niveles de respeto de los derechos de la mujer.

IRÁN La lucha desde la escena política
Aunque la ley islámica domina gran parte de su vida privada, la mujer iraní ha alcanzado grandes logros en la escena pública.
La mayoría de las 47 candidatas a las elecciones presidenciales de 2001 en Irán criticaron la ley islámica en vigor y la baja representación de las mujeres en los cargos de decisión. Sabían que no serían elegidas, pero quisieron provocar a la élite dirigente y animar a sus compatriotas a luchar por la igualdad en un país donde la mujer ya tiene el mismo derecho al voto, al trabajo y a la educación que el hombre. Las iraníes, en síntesis, intentan cambiar la situación a través de compromisos en la esfera pública.

AFGANISTÁN Largo camino por recorrer
Desaparecido el régimen talibán, aún permanecen las tradiciones más arraigadas, como
el arreglo de bodas de niñas con 14 años.
A sus 23 años, Habiba Nazeemi ilustra muy bien la nueva generación de afganas con gran esperanza en el futuro: acaba de comprometerse sin sufrir presiones familiares, trabaja y sueña con viajar. Habiba vive en la capital, Kabul, donde los rostros maquillados y sonrientes surgen bajo el chador y proliferan cursos de todo tipo (informática, peluquería, inglés, conducción...). Pero en las aldeas fuera de Kabul la tradición impera y, por ejemplo, aún se puede encarcelar a una menor que rechace una boda impuesta.

LÍBANO Democracia confesional
El país se reconstruye, revive el comercio de antaño y el mercado de trabajo se abre a las mujeres. Pero el machismo aún pesa mucho.
Diecisiete años de guerra (1975-92) han dejado, entre otras huellas, un bajón significativo en la franja de hombres en edad de trabajar y de procrear. En consecuencia, el mercado se está abriendo más a las mujeres. Pero el Líbano es el Mediterráneo oriental, o sea, machismo, apego a la tradición y peso de la religión. En total, 17 comunidades religiosas (un 60% de musulmanes) cohabitan en una democracia confesional donde ciertas situaciones personales (matrimonio, herencia) dependen de las autoridades religiosas

PALESTINA ¿Igualdad por las circunstancias?
La lucha política ha deteriorado las condiciones de vida de las palestinas. Pero, paradójicamente, les ha aportado cierta libertad.
La escritora Racha Salah creció en los campos de refugiados palestinos del Líbano y actualmente vive en Jerusalén. Según ella, las mujeres de su país han ido logrando una mayor libertad personal porque, irónicamente, la guerra las ha obligado a integrarse activamente en el mercado laboral. Actualmente, hombres y mujeres palestinos comparten una misma ambición: la lucha por su territorio. Fruto de esto, ellas frecuentan al lado de los hombres los medios políticos y artísticos, a pesar de que el machismo persista aún bajo el peso de la tradición.

QATAR Derecho al voto, velo obligatorio
Caso único en el Golfo Pérsico: las mujeres pueden votar y ser elegidas en los comicios, pero deben cubrir su cuerpo con el chador.
Móvil en mano, una conductora con velo negro baja de un todoterreno frente a un centro comercial de Qatar. Sin embargo, a pesar de los toques high tech, esta rica monarquía petrolera es profundamente conservadora. Las mujeres tienen que usar el chador y trabajar a menudo segregadas de los hombres. No obstante, las qataríes suman el 40% del funcionariado y en el sector privado van sustituyendo poco a poco a las empleadas extranjeras. En los recientes comicios municipales se integraron en las listas electorales, aunque ninguna fue elegida

SIRIA Modernidad sin perder la voz propial
En este Estado laico, con una mujer cada vez más integrada en el tejido social, el velo vuelve como marca de identidad de la fe.
El retorno del velo entre las jóvenes urbanas demuestra las profundas mutaciones por las que atraviesa la sociedad siria, confrontada a la necesidad de ser moderna sin perder su esencia. En un contexto económico difícil, convencidas de que Occidente ha perdido sus valores familiares y sociales, las sirias, tanto musulmanas como cristianas, reivindican su derecho a una voz propia. Realizan estudios superiores, se casan más tarde, tienen menos hijos que sus madres y forman parte muy activa del mercado laboral e incluso de la vida política de su país

ARABIA SAUDÍ Trabajadoras de negro
Bajo una estricta ley islámica, las saudíes son relativamente activas socioculturalmente, pero víctimas de una segregación total.
En este rico país, considerado como uno de los más estrictos del mundo y donde la ley se basa en la sharia, las mujeres parecen relativamente activas en todos los ámbitos, pero están sometidas a un sistema de segregación total. Así, en la universidad, si el profesor es hombre, las estudiantes tienen que seguir las clases en otra aula a través de un monitor y si quieren preguntar deben hacerlo por teléfono. Tampoco pueden conducir ni votar, aunque sí pueden obtener el carné de identidad... con el permiso del marido.

JORDANIA Freno a los 'Crímenes de Honor'
El rey actúa con mano dura junto con las
autoridades religiosas y el Parlamento para erradicar la cruel aplicación de la sharia.
Una veintena de mujeres son asesinadas al año en Jordania por crímenes de honor. La ley, indulgente con los asesinos, aún no ha sido enmendada a pesar de las múltiples tentativas de las activistas. Sin embargo, aprovechando un vacío de poder en el Parlamento, el rey promulgó una ley para limitar el fenómeno. A pesar de que las jordanas han logrado acceder a altos cargos (hay ministras, diputadas, diplomáticas...), se quejan de que la sociedad les sigue negando los derechos más fundamentales.

EMIRATOS ÁRABES Negocios y Sharia.- Esta rica federación es el arquetipo de alianza entre modernidad y arcaísmo. No obstante, en la universidad hay más chicas que chicos.
Amal observa a una europea en minifalda. Residente en Dubai, Amal vive en un mundo contradictorio: su país es moderno, pero su vida, tradicional. Lleva velo y su hermano tiene que acompañarla en sus salidas. En los emiratos, cuya constitución se basa en la sharia, pocas mujeres trabajan en los negocios; se dedican más bien a la enseñanza y la administración. Pero se pueden permitir tener esperanzas: actualmente las chicas superan a los hombres en la universidad y suman ya el 18% de la población activa .

Hablemos de YESMINE KARRAY

Hoy ,como cada año por estas fechas llega por correo ,el preciado paquete-regalo que nuestra querida amiga Angels C. nos envía desde España destino Argentina: la AGENDA LATINOAMERICANA 2011,

la revista ENTRE DONES,unas dulcísimas trufas de chocolate y este libro que escribió con solo 12 años la jovencísima escritora tunecina que hoy os presento.

fuente del texto:

http://www.somlaselva.cat/

Justo el tiempo de un desayuno rápido es lo que la apretada agenda de la Yesmine nos ha concedido para realizar esta entrevista. Ante una taza de Cola Cao y una torta de vidrio la Yesmine esparce su mirada curiosa y risueña por el comedor.
En la mesa se sientan el padre y la madre, en Mohammed Sami Karray y na Lamia Karray, también asiste al almuerzo Ramon Sargatal, traductor del libro que ha hecho venir la Yesmine en Cataluña. Sonríe, sonríe continuamente mientras habla por los codos, y esa sonrisa es lo que te engancha tan pronto como la tienes el frente.
La Yesmine nació en Túnez en 1995, el padre se cirujano, la madre ingeniero, tiene dos hermanos gemelos, más pequeños y hoy es Cataluña porque es una escritora de éxito en su país, Túnez. Ha escrito "Mishmar y la puerta del círculo" libro que Abadia Editors publica este año en la colección Qâdar que dirige Ramón Sargatal. La colección Qâdar es un gran proyecto para acercar nuestra lengua a la de los recién llegados.

Yasmin_03

Buenos días Yesmine, como empezó todo?

De pequeña me gustaba imaginar cuentos y explicarles a las amigas de escuela, más adelante cansada de leer Voltaire, Flaubert .. y todos aquellos autores que nos hacían leer a la escuela animé a escribir las mías propias historias. Un día en el patio con las amigas empezamos a imaginar que podría publicar estas historias y llegar a ser una escritora famosa.

Y a partir de esta conversación te pusiste a escribir "Mishmar y la puerta del círculo"?

Si, y una vez escrita estuve dando la tabarra a los padres hasta que mi madre decidió coger el original y empezar a recorrer editoriales

Con éxito, ¿verdad?

Y tanto, un día dejó mi escrito al señor Moncef Guellaty de la editorial Demeter y al cabo de cuatro horas este señor llamaba a mi madre diciéndole que quería conocer a la niña que había escrito lo

¿Cuántos años tenías?
Doce

¿Y qué pasó cuando conociste el editor?

Nada, que estuvimos hablando, me hizo preguntas y le debió gustar porque me publicó mi libro

Fue bien acogido por el público?

Oh si! ya se ha realizado la segunda edición y de la primera vendimos 1500 ejemplares, estoy muy muy contenta

Y después?

Esto fue el año 2007, en junio de 2009 salió publicada mi segunda novela "La Cartea chinoise" el título es un juego de palabras entre la fonética de Cartea chinoise y la palabra carthaginoise (cartaginesa) que en francés suenan igual. Trata de una chica china que viaja a mi país y aquí descubre que sus antepasados eran cartagineses

Parece bastante alejado de la aventura fantástica de "Mishmar y la puerta del círculo" ...

Si, Mishmar es más fantasiosa, como los Potter o El Señor de los Anillos, que por cierto me gusta mucho

Yasmin_02

Has publicado fuera de Túnez?
No este es la primera vez

Como has llegado a publicar tu primer libro en catalán?

Un día Ramón paseando por el Boulevard Burguiba de Túnez entró en la librería del señor Bennour y éste le habló de mí y lo puso en contacto con el editor, después todo ha ido muy deprisa.

Estás conocida en Francia?

Bueno, me han hecho algunos reportajes de prensa ..., ahora se publicará "La Cartea chinoise" y después tenemos apalabrada la publicación de "Mishmar y la puerta del círculo"

Al revés de su orden de aparición en Túnez?
Si, cosas de los editores

Y después?
Estoy escribiendo la tercera novela

¿Sabías de Cataluña?

La verdad es que no, me ha sorprendido saber que en España hay gente que habla otro idioma

Y de la festividad de Sant Jordi?

Ramón me ha explicado que haga una fiesta y que os regalan rosas y libros y me parece fantástico, por Sant Jordi estaré firmando libros en la Rambla de Barcelona y estoy muy emocionada por vivir este día, pero no sé como explicaré a las mis amigas que he conocido un país con una gente que sale a la calle una vez al año para regalarse libros y flores

Que te parece el "tour" por Catalunya que te ha preparado Ramon?

Agotador, pero estoy muy contenta, ayer en Lloret nos recibió el alcalde y luego por la tarde en Girona presentamos el libro a los Amigos de la Unesco

Mucha gente?

Y muchas preguntas también. Hoy vamos a visitar escuelas y conoceré chicos y chicas de mi edad, a ver qué piensan de mi libro ... Ah! y mañana en la Rambla de Barcelona a firmar libros, me hace mucha ilusión de participar directamente de la fiesta.
Nos despedimos de la Yesmine, sus padres y Ramón, son ocho y media de la mañana pero hoy deben conocer todavía a mucha gente y tienen muchos kilómetros por delante. Antes de las obligaciones profesionales la Yesmine quiere ir a Sant Miquel del Fai y pasear por debajo del filo de agua. ¿Qué quieres ...? es una niña.

La potencia del discurso de Shirin Neshat

Fuente wikipedia.

Shirin Neshat (*26 de marzo de 1957, Qazvin, Irán) es una artista visual iraní residente en Nueva York conocida por sus instalaciones en video, film y fotografia.

Nacida en una pudiente familia iraní, su padre un conocido medico, asistio a la escuela católica en Teherán y posteriormente en la escuela de arte de Los Ángeles. Luego de la Revolucion Islamica de Iran, se establecio en San Francisco cursando en la Universidad de Berkeley.

Su obra se refiere a la mujer en la sociedad islamica en su contexto social, politico y psicologico preferentemente en formato de video como Anchorage (1996) Shadow under the Web (1997), Turbulent (1998), Rapture (1999) y Soliloquy (1999).

En 1999, ganó la XLVIII Bienal de Venecia con Turbulent y Rapture y en el 2009 el Festival de Venecia por su pelicula Women without Men[1

Imágenes,fuente

Tara Inanloo,fotógrafa iraní en peligro .

Fuente del texto:Christine Cuasiventus

fuente imágenes

Tara Inanloo es una activista feminista, queer y fotógrafa nacida en Teherán hace 21 años. Es conocida como la Cindy Sherman iraní. Además es música y realiza cortometrajes.
Su trabajo más conocido es la serie de fotografías denominada “illegal Images”, en las cuales se autorretrata disfrazada de diferentes tipos de mujer (glamourosa, ...outsider, inocente, puta,…).

Según Tara Innaloo,en estos autorretratos están representadas las diferentes mujeres iraníes de una manera completamente diferente a la visión que tenemos de ellas en occidente . De esta manera, invita a lxs espectadorxs de sus imágenes a mirar fijamente al cuerpo prohibido de una mujer iraní.

El título de esta serie de fotografías “Illegal Images” se debe a que la policía secreta iraní irrumpió en casa de su familia en busca de esas fotos. También detuvieron a una compañera feminista de Tara Inanloo por guardar esas imágenes.

En 2008, Tara se trasladó a Londres para completar sus estudios de fotografía. Sin embargo, ahora no puede volver a Irán porque sabe con certeza que la ejecutarán. Así que ya ha pedido asilo en Gran Bretaña.

Se ha creado un grupo para apoyar a esta mujer y evitar que la deporten a su país, donde la arrestarían nada más pisar el suelo.