Categoría: Mujer palestina,arabe y musulmana
31 Octubre 2009
Este es el procedimiento de Marruecos para aterrorizar. No admiten ni un atisbo de misericordia. A continuación, el relato de las sevicias cometidas contra la hermana de un activista encarcelado.
Sólo quería visitar a su hermano. Cuando después de 15 días consiguió el permiso, no consiguió verle. Pero la broma le costó los 500 dirhams que llevaba, un interrogatorio durísimo, torturas, humillación y 2 meses de cárcel.
Eso es lo que se llama un método disuasorio.
Miércoles 28 de octubre de 2009
Informe sobre la detención y proceso contra Salka Dahan
Lugar: Tribunal de primera instancia de Salé - Marruecos
Fecha: 26 - Octubre 2009
Objeto: Proceso a la ciudadana saharaui Salka Dahan.
Presentación:
Tras la detención de siete activistas saharauis de derechos humanos, conocido por el nombre del “Grupo de Degja Lachgar”, el ocho de octubre y quienes están actualmente en la prisión local de la ciudad marroquí de Sale según la orden del juez de instrucción del tribunal militar de Rabat, Mohamed Bekkali, las familias del grupo acudieron a la ciudad con la finalidad de visitarles. Lo hicieron después de haber obtenido una licencia de visita por el juez de instrucción del expediente, teniendo que esperar varios días debido a la obstrucción por la administración penitenciaria. La Sra Salakha Bayba, esposa de uno de los detenidos, el activista de derechos humanos, el Sr. Ahmed Naciri Secretario General del Comité para la defensa de los derechos humanos en Smara, y Sra Salka Dahane, hermana de otro de los detenidos del mismo grupo el activista de derechos humanos y presidente de la Asociación Saharaui de las Víctimas de Graves Violaciones de los Derechos Humanos cometidas por el Estado marroquí-ASVDH, el Sr Brahim Dahan, tenían permiso para visitar a sus familiares el viernes 23 de octubre.
A la entrada de la prisión fueron sometidas a un control estricto con provocaciones con el fin de intimidar y de desanimar su visita. A continuación a la Salakha Bayba le permitieron acceder a visitar a su esposo, mientras que a la Sra Salka Dahan no le permitían bajo el pretexto de que portaba una cantidad de dinero de 500 dirhams. Fue trasladada inmediatamente a la sede nacional de seguridad de Sale, donde fue sometida a interrogatorio por más de una docena de agentes de seguridad de paisano. Este interrogatorio se centró alrededor de las actividades de su hermano, el Sr. Brahim Dahan, y su reciente visita a los campamentos de refugiados saharauis en el sur de Argelia. Se la presionó a hacer una declaración en la televisión marroquí en la que declinara y denunciara las posiciones de su hermano a cambio de su liberación. Al negarse en rotundidad la Sra Salka Dahan fue llevada ante el fiscal del rey, quien la envió a prisión por “haber intentado introducir en la prisión objetos prohibidos”. Se fijó la fecha del lunes, 26 de octubre de 2009 para comparecer ante el Juzgado de Primera Instancia de la ciudad de Sale. La Sra Salka Dahane tiene cuarenta siete años, y es madre de ocho niños, y vive en la ciudad de El Aaiun, Sáhara occidental.
Los hechos del proceso:
- La llegada de la Sra Dahane el lunes 26 de octubre en el Juzgado de Primera Instancia de Sale en caso de detención en la Corte n ° 3 se caracterizó por la presencia de un gran número de los elementos de la seguridad que custodiaban a la Sra Salka Dahan en la sala.
- El tribunal constaba de un juez, un fiscal y la defensa. Se argumentó por su parte que la detención de Sra Salka es una violación flagrante de la ley y una detención arbitraria no justificada, por el hecho de que el proceso verbal fue fundado sobre un expediente que no fue firmado por Sra Salka. Luego exigió su liberación inmediata, mientras que el representante del fiscal consideró que era una falta simplemente administrativa y no jurídica, pero el juez se negó a discutir estos argumentos. La primera pregunta que hizo el juez a la Sra Dahan, fue la razón por la cual detuvieron a su hermano Brahim Dahan. La Sra Dahane respondió que sólo sabía que había sido detenido en el aeropuerto Mohammed V de Casablanca a su vuelta del extranjero. Tras enumarar al juez los detalles de lo que sufrió en la comisaría de policía, confirmó que había sido sometida a tortura psicológica, y provocación y acoso por parte de la policía. Mencionó también el acoso al que fue sometida por más de cincuenta presos comunes, ya que pasó dos días encerrada con ellos en la misma celda, donde algunos de ellos estaban completamente desnudos, y donde fue víctima de ataques verbales por los policías y los presos durante la duración de la detención provisional. La sesión fue entonces vista para sentencia. Tras quince minutos el juez le condenó a dos meses de prisión y una multa por importe de 500 dirhams.
Notas:
- El proceso está manchado por numerosas violaciones como no informar a la familia Dahan de la detención, el expediente hecho por el oficial de la policía judicial no incluye acusación alguna, de lo que se desprende que se trata de una detención arbitraria.
- El veredicto es injusto porque está basado en lanzar un mensaje de amenaza a las familias de los detenidos del grupo Degja Lachgar y para desanimarles a apoyar a sus allegados, contra quien se ha orquestado una campaña para que sean considerados como “traidores” y acusados de estar “fuera del consenso marroquí”.
Resumen:
- El proceso contra la Sra Salka Dahan es un proceso político, según los interrogatorios en presencia de agentes de la policía secreta y de agentes de paisano.
Condenamos la pena injusta y cruel contra la ciudadana saharaui Sra Salka Dahane y demandamos a todas las organizaciones de humanos derechos a que la apoyen y pidan su liberación.
*Fuente: Comité para la Defensa del derecho de la autodeterminación para el pueblo de Sáhara occidental-CODAPSO y Asociación saharaui de víctimas de las graves violaciones de los derechos humanos cometidas por el Estado marroquí ASVDH. Traducción no oficial de Poemario por un Sahara Libre
http://poemariosaharalibre.blogspot.com/2009/10/informe-sobre-la-detencion-y-proceso.html
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21 Septiembre 2009

LAS MUJERES QUE NUNCA SONRIEN (Clic en el enlace para VER la Presentación)
GRACIAS A HOLISMO PLANETARIO
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13 Septiembre 2009
24 Agosto 2009
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Por Juana Salabert | agosto de 2009
El caso de la periodista sudanesa Loubna Ahmed Al-Hussein, enjuiciada por un tribunal islámico que pide una pena de 40 latigazos por vestir “indecorosos” pantalones en un país al que no le duelen prendas los miles y miles de animistas y cristianos exterminados por su Gobierno –acusado de genocidio por la Corte Penal Internacional– debería inducirnos a múltiples reflexiones. En un mundo de globalizadas tecnologías y oscurantismos en alza y liza, la modernidad, surgida de la Ilustración, los conceptos fundamentales de la separación entre Iglesia y Estado y del laicismo (una asignatura aún pendiente, por desgracia, en España), se inscribe hoy en clave de ineludible emancipación femenina “universal”.
Ya Engels escribió con anticipadora lucidez que “el grado de emancipación de una mujer es la medida del grado de la emancipación general”. En este sentido, habría que preguntarse, frente al reaccionarismo segregacionista de los llamados relativistas culturales (no tan diferente en su ceguera al de esos opusdeistas que vociferan en nuestro país contra los avances sociales y la laicidad), por los orígenes del miedo más viejo del mundo, que no es otro que el miedo a la mujer, a su cuerpo diferente capaz de albergar y alumbrar otros cuerpos en evolución.
Este ancestral miedo masculino, psíquico y asimismo físico, a las mujeres (a su sangre, que Plinio calificaba de “envenenada”, a su sexualidad y a sus gestaciones) determinó, entre otros muchos factores, la enajenación histórica de las mismas y dominó en mayor o menor grado los distintos corpus ideológico-religiosos estructurados por varones que le prestaron al habla de sus dioses parte de su propia aprensión e ignorancia. Más allá del pánico a la castración invocado por Freud, dicho temor originario a una naturaleza cambiante percibida a la vez como caos y misterio fue tornándose fantasma y pulsión represora.
El reaccionario, el fundamentalista, el machista sienten aversión por cuanto se transforma y evoluciona. Invocan “el derecho natural” o los “mandatos divinos” y aborrecen la modernidad porque su campo es el de las certidumbres inmutables y su territorio el acotado de los relatos cerrados (Etiemble señaló muy agudamente a este respecto que “la novela, al revés que el cuento, es un imposible en las sociedades teocráticas”).
Pero el que todas las tradiciones conocidas –y no digamos ya las jerarquías religiosas– abunden y hayan abundado en la misoginia (en el 942 Odón de Cluny escribió: “Si los hombres vieran lo que hay debajo de su piel, la mera visión de las mujeres les resultaría nauseabunda… ¿cómo podemos desear estrechar en nuestros brazos ese saco de estiércol?”) no es razón para desentendernos del drama padecido por Loubna Ahmed Al-Hussein o las mujeres flageladas, lapidadas y recluidas intramuros por las “policías del pudor” de Arabia saudí, Irán o Gaza, donde la brutal Hamás vela voluntades, apalea bañistas y retira maniquíes de los escaparates para ¡”no despertar los deseos masculinos”! No es de recibo pretender, como algunos “relativistas culturales”, que tales prácticas tradicionales tengan su lógica en sociedades subdesarrolladas porque también la quema de brujas fue tradición (en la misma y bien compleja época de Montaigne) en nuestro continente, por fortuna ya liberado de sus inquisidores y tribunales eclesiásticos dados a la tierra plana e inamovible, a la caza de disidentes, herejes y científicos y a los índices de prohibición.
Y tampoco viven precisamente como subdesarrollados unos dirigentes teocráticos que mientras se preocupan, móvil de última generación en mano, del “Tamaño natural” de maniquíes por desterrar de sus visiones o de la compostura de sojuzgadas compatriotas, encargan arsenales nucleares aseguradores de potencia en el reino excluyente de su mundo. Aquel donde la palabra de una hipotética Marie Curie en ciernes valdría la de dos hombres cualquiera ante un
tribunal.
Algunas tradiciones, como la ablación clitórica, los matrimonios forzosos, las palizas o los infames “crímenes de honor”, atentan contra los derechos fundamentales de la persona y son tan poco dignas de preservación como lo fueron los autos de fe, la esclavitud, las torturas inquisitoriales o la execrable costumbre, tan extendida antaño en Extremo Oriente, de ahogar a recién nacidas que no valían, según un poema contemporáneo de Confucio, su peso en “oro y jade”, sino en “polvo de ladrillos”. Asunto este que inspiró a Amin
Maalouf El siglo de Béatrice, inteligente novela de política ficción sobre las devastadoras consecuencias de desequilibrios poblacionales y guerras por las mujeres, escasas tras el uso en ciertas regiones del mundo de un elixir capaz de garantizar la elección del sexo, masculino, faltaría más, de los hijos…
La lucha por sus derechos de las feministas de ámbito musulmán (nada que ver con esas integristas sermoneadoras sobre “la degradación occidental”, cínica punta de lanza en foros internacionales de ciertas teocracias duchas en propagar a los antisemitas negacionistas de la Shoah) es también la nuestra, en pro de una universalidad capaz de “aliarse civilizadamente” por lo mejor de nuestras culturas y la abolición de cuanto nos rebaja. Derechos que implican, también, los de la disensión, el agnosticismo y la libre interpretación de los textos y los libros en su maravillosa pluralidad.
A mí, como a Loubna, me gusta llevar pantalones. Pero puedo hacerlo porque no hace tanto hubo quien exigió en las calles que sus hijas pudiéramos vivir, estudiar, votar, trabajar, elegir y vestirnos y desvestirnos sin miedo.
¿Vamos, acaso, a dejar solas a las Loubnas de ahora y de mañana?
Fuente: BLOG DE PIJAMAMAN EN ROBINSONES .ORG
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21 Agosto 2009
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Por Zofeen Ebrahim
KARACHI, Pakistán, ago (IPS) - Para las mujeres del norteño valle pakistaní de Swat salir de sus casas sin haberse calzado antes la burqa constituye un acto extremo de supervivencia.
"'Burqa, burqa' era todo lo que nos decían (los milicianos del Talibán), pero cuando corríamos era imposible cubrirse y quedamos a la vista de todo el mundo", explicó una mujer de esta conflictiva zona que logró escapar y ahora vive en un campamento de desplazados.
Ese angustiante relato deja al descubierto las difíciles condiciones de las mujeres en el valle de Swat, en la Provincia de la Frontera Noroccidental, donde se desarrolla desde mayo el conflicto entre esa milicia islamista y tropas del gobierno.
La burqa, una túnica que cubre el cuerpo desde la cabeza a los pies, es la vestimenta tradicional femenina en algunas sociedades islámicas, como señal de respeto a la "purdah", la práctica de impedir que los hombres vean a las mujeres y que el Talibán ha impuesto con mano de hierro.
La prenda se ha convertido en el símbolo de la opresión que este movimiento fundamentalista ha ejercido sobre la población femenina a los dos lados de la frontera, en Afganistán y en Pakistán.
El breve relato de la mujer fue escuchado por una activista que visitó 22 campamentos creados por el gobierno para los desplazados en el distrito de Swabi, limítrofe con Swat. La parlamentaria Bushra Gohar, del Partido Nacional Awami --que ha formado gobierno en la provincia--, hizo circular la grabación de su testimonio a través de Internet.
Célebre por sus bellos paisajes que fueron alguna vez imán para los turistas, Swat es sacudido por los incesantes enfrentamientos entre las fuerzas del gobierno y los insurgentes del Tehrik-e-Talibán Pakistán (TTP), organización del movimiento Talibán que opera en territorio paquistaní.
A raíz del conflicto han huido de Swat tres millones de personas.
Al principio, el TTP intentó ganarse la confianza femenina. Maulana Fazalullah, líder del grupo en Swat, utilizaba radioemisoras no autorizadas en frecuencia modulada para llegar a los hogares de la zona y conquistar los corazones y las mentes de las mujeres encerradas todo el día.
"Él hablaba sobre el Islam, sobre rezar cinco veces al día, sobre ir a la madrasa (escuela islámica) y estudiar el Corán. Todas pensábamos que era un buen hombre", explicó la refugiada.
Pero en los últimos dos años, el TTP causó miserias indecibles a la población de Swat, especialmente a las mujeres, en nombre del Islam.
No se admite ningún tipo de oposición. Una viuda se quitó el pañuelo que cubría su cabeza para mostrarle a la activista visitante que el Talibán le había rasurado la cabeza, además de quedarse con sus joyas, como castigo por reclamar que le devolvieran a su hijo de 12 años que estaba desparecido.
Cualquier desobediencia motiva castigos, como decapitaciones y matanzas, según las fuentes. Luego, los restos de las víctimas son exhibidos públicamente.
No sorprende, entonces, que las mujeres que hoy habitan los campamentos de Swat se sienten en silencio, sin nadie que las consuele, dijo la activista, transmitiendo las lamentaciones de muchas que hablaron con ella.
Buscando por primera vez una voz colectiva, las mujeres desplazadas juntaron coraje para hablar, aunque más no fuera en susurros, sobre los sufrimientos que les infligió el Talibán. En la visitante, que pidió no revelar su identidad, hallaron oídos dispuestos a escuchar sus experiencias, reunidas en una gran tienda de campaña.
Las historias de esas mujeres incluyen violaciones y mutilación de senos. Y también el dolor de las madres por sus hijos pequeños, reclutados a la fuerza por los miembros del TTP para sumarlos a la "yihad" (guerra santa) y cuyo paradero se desconoce.
Muchas dijeron haberse enterado más tarde que sus hijos eran carne de cañón para cometer atentados suicidas.
Otras madres testimoniaron sobre las muertes de hijos e hijas en sus propios brazos y bajo el indiscriminado fuego de morteros del ejército. Las embarazadas relataron que no sólo tuvieron que soportar largas caminatas hacia los campamentos de desplazados, sino dar a luz prematuramente. Y los enfermos y ancianos eran forzados a subir a camiones "como animales".
"Cada vez que las organizaciones islamistas quieren aplicar su interpretación de la shariá (ley islámica), lo hacen con el cañón del arma y su primer objetivo, luego de los opositores, siempre son las mujeres", dijo la prestigiosa novelista Zahida Hina, resumiendo la situación de la población femenina de Swat.
El portavoz del TTP, Muslim Khan, replicó en una entrevista telefónica que "la shariá dará a las mujeres su lugar correcto en la sociedad".
Es la misma respuesta que esa fuente ha dado en anteriores conversaciones telefónicas cada vez que se le preguntó sobre el trato que su organización reserva a las mujeres.
Khan argumentó que la visibilidad de las mujeres ha promovido la vulgaridad en la sociedad.
El portavoz se ha mantenido en la clandestinidad desde que comenzó el operativo militar, el 5 de mayo. El gobierno ofreció una suma inicial de 10 millones de rupias (120.000 dólares) por su captura vivo o muerto, además de la de otros 19 comandantes del Talibán.
La situación de las mujeres de Swat es muy similar a la que tuvieron que soportar las afganas entre 1996 y 2001, dijo por correo electrónico el pacifista Pervez Hoodbhoy. Se refería al periodo en que el movimiento Talibán controló buena parte de Afganistán.
El TTP siguió al pie de la letra las pautas de sus pares afganos.
Impidió la asistencia a la escuela de las niñas mayores de 13 años. Bombardeó casi 200 locales escolares, la mayoría de ellos para niñas y sólo cedió luego de que el gobierno local y la dirección escolar garantizaron que las niñas usarían la burqa. Las mujeres fueron obligadas a dejar sus empleos en oficinas, fábricas y organizaciones no gubernamentales, y las que se desempeñaban en el campo de las artes fueron prohibidas.
Buena parte de la violencia perpetrada por los insurgentes en el valle de Swat buscó erradicar el ya muy restringido espacio público de las mujeres, según activistas por los derechos humanos.
"Éramos prisioneras en nuestros propios hogares, dado que no podíamos salir sin nuestros hombres", señaló la mujer desplazada. El ejército y el gobierno, cuya ayuda buscaron desesperadamente, hicieron la vista gorda ante lo que ocurría, aseguró.
Incluso la sociedad civil pakistaní, y en ella las organizaciones femeninas, permanecieron en silencio, sostuvieron algunos observadores. Prácticamente no hubo protestas.
Según Saba Gul Khattak, director del Instituto de Políticas para el Desarrollo Sustentable, con sede en Islamabad, los hombres también tienen la culpa. "¿Por qué los hombres no se manifestaron?", preguntó.
Hoodbhoy consideró el silencio masculino "condenable", y producto del "miedo y el oportunismo". (FIN/2009)

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6 Junio 2009
Anna Badkhen
Frontline World
Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández
Los tres policías le metieron un saco de arpillera a Jalida por la cabeza y se la llevaron al Ministerio del Interior iraquí en Bagdad. Allí la interrogaron y la golpearon, saltándole los dientes delanteros. Después, le arrancaron las ropas y se turnaron para violarla.
“Una vez acabaron, un cuarto hombre entró en la habitación”, me contó Jalida, apagando un cigarrillo para encender otro. “Era un oficial. Pude ver su rango en las hombreras. Me miró y dijo: ‘Oh, qué mala suerte que estés sangrando, se suponía que ahora me tocaba a mí’”. El oficial ordenó a sus hombres que se deshicieran de Jalida. La envolvieron en una manta, la metieron en un coche y la tiraron, sangrando, sobre una acera de Bagdad.
Poco después de sufrir la violación, Jalida huyó a Jordania y de allí a los Estados Unidos. Su madre y su hermana continúan viviendo en Iraq.
“Nadie sabe exactamente cuántas mujeres iraquíes han sido violadas desde que en 2003 se produjo la invasión estadounidense, pero los activistas iraquíes y extranjeros sitúan la cifra en varios miles”.
Los grupos que trabajan por los derechos humanos empezaron a darse cuenta del aumento en las violaciones en Iraq inmediatamente después de la caída del régimen de Saddam Hussein, consiguiendo múltiples pruebas de demostraban que las diversas facciones estaban atacando a las mujeres. En 2008, Amnistía Internacional informó que “miembros de grupos armados islamistas, milicias, fuerzas gubernamentales iraquíes, soldados extranjeros de la Fuerza Multinacional dirigida por EEUU, junto con quines integraban los efectivos de los contratistas extranjeros de la seguridad militar privada estaban perpetrando crímenes específicamente dirigidos contra las mujeres y las niñas, incluida la violación”.
El informe decía además que las autoridades iraquíes casi nunca perseguían esos crímenes, que ni siquiera los registraban.
Bajo el gobierno del Partido Baaz de Saddam, las fuerzas de seguridad utilizaban la tortura y violación contra los prisioneros políticos. Y el hijo mayor del dictador, Uday, daba órdenes para que le llevaran a su palacio a cualquier mujer a la que hubiera echado el ojo. Pero en absoluto la violación era un crimen extendido.
“Había ley”, dijo Yanar Mohammed, una abogada y feminista iraquí que trabaja por los derechos de la mujer. “Nadie iba por ahí violando”.
Según Mohammed, que dirige la Organización para la Libertad de las Mujeres en Iraq, una ONG que trabaja directamente con las víctimas de violación: “A finales de 2003, todo el mundo conocía historias de cinco o diez mujeres que habían sido secuestradas; algunas fueron violadas y arrojadas a las cunetas, otras desaparecieron”.
Los doctores iraquíes me dijeron que empezaron a ver también un aumento de los casos de violación un mes después de que empezara la guerra. El caos y la violencia sectaria se tragaron Iraq a toda velocidad tras la caída de Saddam, dejando a las mujeres en una situación de especial vulnerabilidad. Sólo en 2005, la organización de Mohammed estima que se produjeron 2.000 violaciones de niñas.
En marzo de 2009, Oxfam informó que el conflicto había dejado viudas a 740.000 mujeres iraquíes, la mayoría de ellas perdieron a sus maridos a partir de la invasión de 2003. Esto significa que cientos de miles de mujeres iraquíes carecen de la protección tradicional de los miembros masculinos de la familia, incluyendo maridos, hermanos y padres, habiendo quedado totalmente indefensas frente a la violación.
En muchas zonas del país donde la justicia tribal ha llenado el vacío dejado por la guerra, las víctimas de violación se enfrentan a un doble riesgo. A menudo son rechazadas y a menudo asesinadas por familiares para eliminar la supuesta vergüenza que el abuso conlleva para el honor de la familia.
Hanan Edgar, directora de la Red de Mujeres Iraquíes en Bagdad, me dijo que esa práctica, conocida con el hombre de “asesinatos por honor” cuenta con el apoyo tácito del gobierno iraquí. Aunque el asesinato premeditado en Iraq conlleva una sentencia de cárcel de al menos quince años, la sentencia típica por un asesinato por honor supone unos seis meses de cárcel, manifestó.
Para poder averiguar más datos sobre el drama de las violaciones en Iraq, viajé a Bagdad en marzo con la fotoperiodista Mimi Chakarova [véase al final enlace con vídeo realizado]. Había entrevistado ya a varias víctimas iraquíes de violaciones que estaban viviendo como refugiadas en la vecina Jordania. Allí supe del trabajo que Mohammed realizaba a través de su organización en Iraq. Allí fue donde me encontré con Jalida y pude escuchar su historia.
Mohammed se convirtió en nuestra guía para poder entrar en el mundo oculto de los abusos sexuales contra las mujeres en Iraq. Su organización es el único grupo no gubernamental que actúa en la región semi-autónoma kurda ofreciendo refugio a las víctimas de violación.
Nos llevó varias semanas de cuidadosas negociaciones poder ganarnos la confianza de las mujeres que dirigen la red clandestina de refugios y de las víctimas que allí se refugian. Mohammed y otras voluntarias viven con el constante temor de posibles represalias por parte de las milicias sectarias.
Nos alojamos en un hotel fuertemente fortificado en el centro de Bagdad, fuera de la seguridad relativa de la Zona Verde. Cuando salíamos del hotel, vestíamos negras abayas combinándolas con pañoletas en la cabeza. Entrevistar a la gente en la calle estaba fuera de toda posibilidad: atraería demasiada atención. Y cuando nuestra intérprete iraquí preguntaba a las mujeres sobre sus experiencias, a menudo se negaba a traducir sus historias porque se sentía abochornada.
Con frecuencia, las mujeres iraquíes se sienten demasiado avergonzadas o aterradas como para informar de la violación a la policía; y cuando informan del abuso, los oficiales normalmente desestiman sus afirmaciones. Confirmando el informe de Amnistía Internacional, un portavoz del gobierno me dijo que el gobierno iraquí no registra los casos de violación. Cuando le pregunté por qué no, no acertó a dar una respuesta.
Salma Jabou, asesora del Presidente Talabani para los asuntos de la mujer, me dijo que Iraq no tiene leyes que protejan a las víctimas de violación. Las fuerzas estadounidenses, que supuestamente se preparan para una retirada gradual, tampoco tienen autoridad para interferir y, como se indicaba al principio, son también autores de este tipo de delitos. El Ministerio para Asuntos de la Mujer, constituido en 2003, ha hecho tan poco para proteger los derechos de la mujer que Nasal Al-Samaraie, la ministra designada, presentó su dimisión en marzo, diciendo que su misión “era muy difícil, cuando no imposible, de llevarse a cabo”.
Tal labor ha quedado casi exclusivamente en manos de las agencias no gubernamentales de la ayuda internacional. La red de refugios de Mohammed está parcialmente financiada por la organización internacional por los derechos de la mujer MADRE, que tiene su sede en Nueva York. La portavoz de MADRE, Yifat Susskind, me dijo que la red de Muhammed ha dado refugio y asesorado a miles de mujeres iraquíes desde que se abrió el primer refugio en 2004. A pesar de que necesita mucho más apoyo, Mohammed dice que el gobierno iraquí le ha negado a su grupo el permiso para que los refugios puedan funcionar oficialmente y, asimismo, le ha negado cualquier tipo de ayuda, viéndose obligada a albergar a las mujeres en destartalados apartamentos infectado de ratas, para esconderlas no sólo de potenciales asaltantes sino también de las autoridades iraquíes.
Según un reciente informe de Amnistía Internacional, varios pistoleros atacaron un refugio de mujeres en la región norteña controlada por los kurdos. Al parecer, los hombres eran parientes de una de las mujeres que había buscado refugio. Los refugios de Mohammed representan, por todo el país, tan sólo un puñado de casas seguras para las víctimas de violación.
Incluso nuestra propia visita a una casa-refugio para mujeres en Bagdad provoca riesgos para las refugiadas: como extranjeras, podríamos atraer la atención sobre el refugio. Para ayudar a proteger su paradero, no se nos permitió llevar a nuestra traductora, una estudiante de post-graduado en la Universidad de Bagdad. Para poder llegar hasta el refugio, tuvimos primero que reunirnos con una voluntaria en la sede de la organización. Allí, nos pusimos abayas y velos. Para más seguridad, esperamos hasta que anocheció. Entonces, otra voluntaria nos llevó a través del polvoriento laberinto de las calles de Bagdad ahítas de impactos de bala.
Cuando llegamos, caminamos arrastrando los pies a través de la puerta de contrachapado del refugio de la misma forma en que se mueven la mayoría de las mujeres iraquíes que se han convertido en blanco: con los ojos bajos, la cabeza inclinada y en silencio: como sombras.
Enlace con el texto original y con el vídeo grabado por Mimi Chakarova titulado “Iraq: Viviendo a escondidas”:
http://www.pbs.org/frontlineworld/stories/pakistan802/video/video_index_baghdad.html#react
GRACIAS ,Mordiscón Reloaded.
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22 Marzo 2009
7 Marzo 2009
Equidad y Justicia para mujeres y hombres.DIA INTERNACIONAL DE LA MUJER. Lee detalladamente,reflexiona y fíjate que hay alternativas.
para que pasen las diapositivas has de hacer clic en el tercer botón(flechita que indica la derecha)...eso sí quieres ver la pantalla grande para leer bién las letras haz clic en la pequeña pantallita que hay abajo a la derecha y que cuando señalas dice "full screen"...así se maximiza la pantalla, ves la letra a tamaño grande y tú clicas en el tercer boton para que cambie al ritmo que desees....intentalo porque es muy buén trabajo.
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