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La Coctelera

Categoría: autoestima

35 mujeres.YOLANDA.

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Autor: RICARDO GARIBAY

Yolanda acaba de cumplir cincuenta años. Has­ta hace ocho era “un pedazo de carne con ojos”. Alimentada en la orilla de las mujeres, estudió hasta secundaria, aprendió labores domésticas en un “instituto para damas”, y se casó. Marido norteño, feliz con la esclava al lado. Yolanda leía novelas de bajísima calidad, y el marido, que no miraba bien que Yolanda participara en nada de nada, le decía:

-Tú opina, cielo, no te quedes callada. Tú que has leído tanto.

-Ay pues cómo te dijera... -despertaba Yolanda. Así de momento no...

-Porque ¡ella ha leído tanto...! -decía él, satisfecho de la intervención de Yolanda. Yolan­da debía sentarse junto a él, casi incrustándosele en el costado; y mientras alguien hablaba, ella debía atender al incesante susurro del marido, que le decía que se fijara en que aquel señor, de hecho, pensaba como él y estaba diciendo lo que él decía, lo que él tantas veces le había dicho, aunque con palabras innecesariamente rebusca­das, que advirtiera con eso que nada le faltaba, que todo lo tenía en casa. Yolanda acababa ex­hausta, sin haber entendido ni una coma en la reunión y con la oreja saturada de los monóto­nos argumentos del macho.

Pero llegó la profesora, mujer enteramente libre, trotamundos diplomada acá y allá, femi­nista, y abrió talleres literarios. Como moda so­cial de gustos superiores, se atiborraron los talle­res. Asistía Yolanda con puntualidad.

-¿Literatura? Es un buen pasatiempo pa­ra señoras -dijo el marido.

Dirigida por la profesora, urgente y voraz, Yolanda leía y leía. Preguntó, con terror primero, y poco a poco sin embozo, sobre el cielo y el infier­no. No se atrevía a escribir de su intimidad, pero discutía con las mujeres del taller, reconocía que había perdido años y años. Maldecía esos años, mascaba un vivo disgusto de sí, se alejaba sin disi­mulo de su hombre.

Y un día dijo:

-Ya. Voy a vender lo que sea, siento que es lo único a mi alcance.

Tiene tres hijas de más de veinte años, y las hizo a un lado.

-Desde hoy me olvidan -les dijo.

Se inscribió en cursos de ventas y conta­bilidades. Comenzó a trabajar friláns. Andaba en calles y oficinas el día entero. Nadie le pagaba un centavo. El marido festejaba con mucha risa esos “ensayos infantiles de Yolanda”.

-¡Tan linda y esforzada la huerca! -decía. Imagínese que trabajara de veras, dónde iría yo a parar.

Y comenzó a llegar el éxito. Y el marido se dolió. Entró en violencias. No había manera de desandar lo andado. Él había dado su venia, le ha­bía animado, y ella inexplicablemente había per­dido sus viejos miedos, ya nada podría detener­la. Entró él en etapas de borracheras diarias. Nada. Luego, en etapas de hoscos silencios y ascetismos. Nada. Aparecieron rosarios de lamen­taciones por la soledad que sufría, por el aban­dono en que lo tenía su esposa. Nada. Buscó y buscó hacerla flaquear, devolverla al redil donde ella pastaba y dormía. Le aumentó el dinero se­manal. Le compró trapos. La llevó a playas y a restoranes de lujo. Nada.

Sorda y muda ante los lamentos, los rega­los, el alcohol y las amenazas, incansable, Yolan­da se inauguraba como persona, no se cambiaba por nadie. Se inscribió en cursos ordenados para recibir la licenciatura en las cosas que hacía. Comenzó a ganar dinero de veras, distinciones y premios. Fundó su propia empresa. El marido entró en un sarampión misticón, de donde no ha de salir, según parece; vive como eremita cami­no de los cielos.

Yolanda ha sido siempre detestada por su madre, hoy de ochenta años, y fue querida por su padre, del que llevaba ya todos los negocios. Absolutamente sola y rodeada por su espesa fa­milia de hijas, marido, hermanos, cuñadas, pri­mas y qué sé yo -nadie hace nada, todo cae sobre Yolanda- muere el anciano, y ella se en­frenta a la terrible anciana. Medio siglo de ren­cores de arriba abajo, en un despeñadero que nadie esperaba. Desde su nacimiento, de cuanto le ha sucedido a la vieja tiene la culpa Yolanda. Y con memoria minuciosa repasa tropiezos y calamidades.

-¡Y tú metiste la mano en eso!

-Pero si entonces tenía yo diez años -di­ce Yolanda.

-¡Ah! ¿Miento? ¡Enredas los tiempos y dices que miento! ¡Tú metiste la mano! Eso allá, y acá, acá qué ¿no me engañaste? ¿No mandaste que me encerraran para no ir al entierro de mi esposo, mi esposo, no me encerraste?

-Mamá, no te encerré, ni mandé que te encerraran, el médico dijo, evitar eso de la des­pedida, tu corazón, mamá...

-La clásica y desgarrada despedida -di­ce Yolanda a la profesora-, tan esperada como obra de teatro, tan sagrada y tan insoportable.

Manda a su madre a Nayarit, con las vie­jísimas hermanas y con un sobrino, sacerdote joven, que la mantendrá metida en oraciones. Y se dispone a descansar un poco y a retomar sus tareas. Ya las hijas no están y el marido improvi­sa viajes, uno tras otro. Yolanda tiene la extensa casa para sí, el silencio y las horas.

Y no puede trabajar. Un tosco sentimiento de algo imperdonable la zarandea. Se cita con la profesora. Con tirabuzón se va sacando las pala­bras. La interrumpe el llanto muchas veces.

-Es algo horrible, que no sé qué es, como si de un momento a otro fuera a cometer... ¡Qué clase de monstruo soy!

Mueve la cabeza, negando vehemente­mente, y se abate.

-Bueno -dice la profesora-, no entien­do mucho de esto pero me suena a que si hay angustia hay culpa y si hay culpa hay una emo­ción o un sentimiento muy hostil hacia alguien, y aquí ese alguien es tu madre. Acéptalo. Será la manera de comenzar a resolver el problema. Tu madre te detesta, tú la detestas, y no es de ahora; ocupaste su lugar desde hace mucho tiempo; la borraste de la agonía y de la muerte de tu padre; la has asesinado muchas veces. Acéptalo.

Yolanda cree en lo que le dice la profeso­ra, se repone, recae, se levanta, recae de nuevo, no le cree. Adelgaza como una espina. Junta toda su rabia y dice:

-No creo en las palabras. Mañana voy a salir. Empezaré allá donde empecé. Voy a ven­der de puerta en puerta. Va a ser duro, y ojalá lo sea como no me imaginó. Ojalá me maltrate la vida, que me maltrate bien, a fondo, que yo mis­ma diga ¡no es posible!, para quitarme toda esta sarna de adentro que me tiene peor que el gusa­no que yo era hasta antes de despertar.

 

Manifiesto por la Paternidad Afectiva

Colectivo de Hombres por relaciones Igualitarias A.C .- CORIAC A.C.
México, 2000.

APERTURA AL CAMBIO
La sociedad, la vida, la pareja, las hijas y los hijos, cambian, lo que en un tiempo nos funcionó como papás, ahora ya no.
Acepto que mis hijas e hijos crecen y toman sus propias decisiones.

PARTICIPAR CON COMPROMISO Y EQUIDAD

Antes los hombres no cambiaban pañales, no hacían de comer, ni limpiaban la casa. Ahora sé que si todos ensuciamos, todos podemos colaborar.
Con mi ejemplo estoy educando a mis hijas e hijos.

NEGOCIAR CON SENSIBILIDAD
Con las hijas, hijos y la pareja es necesario aprender a tomar acuerdos que consideren los deseos y las necesidades de todas y todos.
Antes de gritar o imponer mi punto de vista, aprendo a escuchar y procuro comprender.

EDUCAR CON IGUALDAD A HIJAS E HIJOS
Las hijas y los hijos valen igual, por tanto todos tienen los mismos derechos y oportunidades.
Para reducir y eliminar el machismo en mis hijos y la sumisión y la dependencia en mis hijas, evito los privilegios y la sobreprotección.

SOMOS PAPÁS, PERO TAMBIÉN PAREJAS
Vivir o no con la madre de mis hijas e hijos, no excluye que en todo momento seamos parejos en la atención a sus necesidades.
El trato que le doy a la madre de mis hijas e hijos quedará impreso en sus corazones.

SI VIVO EN PAREJA
Mis relaciones más satisfactorias de pareja quizás sean aquellas donde; ambos damos lo que podemos dar; recibimos lo que la otra u otro es y tiene; buscamos mantener la equidad; respetamos acuerdos y nos tratamos con dignidad.
Al reconocer que mi pareja vale tanto como yo y que es diferente a mi, aprendo a apreciarla, aceptarla y respetarla.

NO A LA VIOLENCIA, NI A LOS MALOS TRATOS

Los golpes, castigos e insultos no ayudan a educar, por el contrario, dejan sentimientos de desvalorización, tristeza e incomunicación.
Cuando enseño o pongo límites a mis hijas e hijos, procuro dialogar y poner el ejemplo.

SER PAPÁ ES UN CONTINUO APRENDIZAJE
Las hijas e hijos crecen obedeciendo a su cuerpo, sensaciones y deseos; desconocen las normas sociales que poco a poco aprenden observándonos. Así ambos aprendemos, y al final e irremediablemente se hacen cargo de sus vidas.
En todo momento estoy aprendiendo de mis hijas e hijos

DEFIENDO MI DERECHO A LA TERNURA
Cada cual expresamos nuestro amor y cariño como mejor sabemos hacerlo, aunque no siempre como los demás desean o necesitan.
Aunque lo calle, disfruto y defiendo mi derecho a ser tierno con mis hijas e hijos.

LA PERFECCIÓN NO EXISTE, LA COMPRENSIÓN SI
Para ser mejor necesito: revisar cómo me siento como papá y pareja, aceptar a mis hijas e hijos cómo son, estar dispuesto a reconocer mis errores y a dar lo mejor de mí.
No soy perfecto, todos los días intento nuevas formas de escuchar y entender a mis hijas, hijos y pareja.

NUESTRA PRESENCIA Y CERCANIA SON SIEMPRE IMPORTANTES

El acompañamiento del padre y la forma en que demuestra su cercanía, marcan toda la diferencia en el sentir de sus hijas e hijos.
Los mejores recuerdos que tengo de mi padre son cuando ambos disfrutábamos de nuestra compañía.

EL MOMENTO ES AHORA ...
Si pensamos que lo que damos no es suficiente, el momento es ahora... de dar la caricia, el abrazo, el beso, la comprensión, de dialogar...
Hoy sé que en la familia todas y todos somos importantes, valiosos y a nadie puedo excluir.

El PESO de los Años

Consejos de una sabia mujer.

Sandra R. Argañaraz dice : “Soy una mujer especial” cada vez que la vendedora se dirige solita hacia el estante de “talles especiales”.

Lunes, 23/02/2009 | 11:47 hs

El código estético que manipula a las mujeres hasta convertirlas en Barbies siglo XXI no escatima esfuerzos para sumar arbitrariedades: “No, de tu talle no tengo”; “Para vos no hay, sólo son talles normales”... ¡¡¡Por Dios, soy una mujer no un Alien!!!

En ese mismo sentido, al escuchar las charlas masculinas y al ver los programas de humor, observamos que las gordas siempre damos letra para la burla y somos una raza distinta cuya única misión en este mundo es ser simpáticas y buenas cocineras. Hasta aquí, todo parece indicar que en los tiempos modernos existen mujeres para el placer y otras para el deber (con cuerpos acordes para cada circunstancia). Por supuesto que –atento a lo que veo y escucho- a mí me toca el deber.

Este tema es el Karma de muchas de nosotras que, sin duda, hemos vivido tiempos oscuros en los que las dietas extremas, las anfetaminas, yuyos amargos y hongos que se alimentaban con té de té helado, fueron las herramientas para lograr el objetivo del cual dependía la felicidad: Vencer a la gordura y erguirnos esbeltas y triunfantes en una sociedad de beldades delgadas.

Sin embargo, sabemos que todo fue en vano y, por cada mugroso kilo que perdíamos, eran tres los que llegaban (y para quedarse) cuales tormentosos souvenires de recuerdo de meses de hambrunas.

Tiempos difíciles aquellos en los que, por pesar menos, habríamos entregado todos nuestros dones los cuales –modestia aparte- no son pocos. Durante años dedicamos la mitad del día a sufrir y maldecir en veintitrés idiomas hasta que ¡de repente! una mañana, después de varios intentos, tomamos valor y nos paramos frente a nuestro archí enemigo el espejo.

En ese terrible reflejo, detectamos el paso del tiempo y la flacidez nos parece una expresión de tristeza y abandono de la piel. El primer impulso es cerrar los ojos, el segundo escapar y romper todo objeto cuya superficie refleje nuestra imagen y el tercero es odiar a los hombres que –mientras más panza y menos cabello tienen- más perfección exigen de las mujeres.

La cruda realidad

A esta altura de la circunstancias, el instinto de supervivencia nos indica que ha llegado la hora de mirarnos con ojos más amables. Convengamos que nada es totalmente malo ni totalmente bueno. Aceptemos que no siempre es posible alterar el orden de las cosas; que las imperfecciones son parte de la perfección y que este cuerpo que hoy nos hace rabiar es el mismo que alguna vez nos dio la alegría de sentir crecer la vida adentro.

Amigas, los años no sólo pasan, para algunas pasan y pesan, pero lo importante va más allá de vernos como un pochoclo o una Barbie. Es hora de redireccionar nuestras metas, pues invertimos tanto tiempo y esfuerzo tratando de resultar delgadas, glamorosas e interesantes, que devaluamos lo que de verdad fortalece y magnifica: “El Espíritu”. Si no se nos ha negado el placer de amar y ser amadas, de engendrar vida y de tener grandes amigos, entonces “no somos mujeres para el deber”; simplemente hemos perdido el camino que nos lleva a la plenitud.

Dénle una patada a los cabezas huecas que hacen de su vida un culto a la perfección estética ostentando –orgullosos- mentes y espíritus lights.

Comiencen reconciliándose con su nueva imagen y hagan como yo, que desde que logré aceptarme, comento riéndome con soltura: “Soy una mujer especial” cada vez que la vendedora se dirige solita hacia el estante de “talles especiales”.

Prof. Sandra Rosana Argañaraz

Robinsones Urbanos

Hola...

Robinsones Urbanos es una realidad construída colectivamente, una herramienta para personas que paceden trastorno bipolar, que cada día luchan por construir su propia vida, un punto de encuentro para pacientes, familiares, profesionales y amigos...
También es una invitación abierta a reflexionar sobre el ritmo de vida que la ciudad trata de imponernos y sobre la importancia que tiene prestar más atención a nuestras tareas cotidianas.
Este proyecto cuenta con la ayuda Ciudadanía Digital de la Consejería de Innovación, Ciencia y Empresa de la Junta de Andalucía (España).

Dentro de la página los y las Robinsones tienen islas temáticas pero a la vez no están aisladas si no que tienen una gran vida social...se visitan, se sugieren cambios o datos y están en total comunicación.

Así la poetisa argentina Marisa Wagner tiene su propia isla (LA ISLA DE LOS MONTES DE LA LOCA) donde  iré editando todos sus poemas de su premiado libro "Los Montes de la loca" del cual actualmente se lleva a cabo por segunda temporada en el Teatro La Máscara de  la ciudad de Bs As, además de otras informaciones.

Meditaciones para mujeres que aman demasiado.

Si alguien te golpea o te hace daño una vez, es más que probable que lo vuelva a hacer, con la salvedad de que esa vez tendrás menos derecho a sentirte golpeada o herida, porque ya sabes que él tiene tendencia hacia esa clase de comportamiento.

Dado que se trata de un adulto, debe asumir que actuó como lo hizo, y no porque no se diera cuenta, sino porque ese comportamiento forma parte de su personalidad. Un hombre puede ponerse límites por un tiempo, o permitir que tú se los pongas, pero será sólo algo temporal.

Tarde o temprano volverá a ser lo que realmente es. Si no lo abandonas, si intentas manejar el comportamiento o la adicción de tu pareja, todos tus esfuerzos no generarán en él sentimientos de gratitud. En lugar de eso, lo que sentirá por ti es resentimiento por ser la que interfiere entre él y lo que quiere o necesita hacer.

Entonces, el problema no es su comportamiento. Eres tú.

Meditaciones para mujeres que aman demasiado.

Robin Norwood

pdf del primer libro de esta escritora

Contra el temor y el odio.

Sirva este comunicado para las personas que aún trabajando la temática del sida y los derechos humanos, sufren de estas anormalidades de Transfobia, Lesbofobia y Homofobia. Invitados e invitadas a acercase más a la comunidad de la diversidad sexual y verla con otros ojos.

A los movimientos sociales de diversidad sexual, a recordarnos que es necesario FELICITAR los avances y logros que se gesten desde nuestro trabajo y del trabajo de otras personas, movimientos y estructuras, a seguir REPUDIANDO las acciones que perjudican el desarrollo integral de las comunidades trans, gay, lésbica y otras de la diversidad sexual y a seguir esperando con anhelo el tiempo de CELEBRAR nuestra diversidad con ciudadanía digna e integral.

El 17 de mayo se celebró el Día Internacional por los Derechos Sexuales, iniciativa que busca reivindicar los derechos de las comunidades de homosexuales, transexuales y lesbianas.

Los términos homofobia, lesbofobia y transfobia se refieren a la aversión, odio, miedo, prejuicio o discriminación contra

hombres homosexuales, mujeres homosexuales y contra personas trans (travestis, transgénero o transexuales) respectivamente. Se calcula que cada dos días una persona es asesinada en el mundo debido a actos violentos vinculados a la homo-lesbo-transfobia.

El 17 de mayo de 1990, la Organización Mundial de la Salud (OMS) retiró a la homosexualidad de la lista de enfermedades mentales, por ello se realiza el Día contra la Homofobia en esa fecha. En ese momento, el organismo reconoció que la orientación sexual no se elige y tampoco se debe intentar modificar.

-- Publicado por Jácara

Un amor especial, Vivir en familia con un hijo discapacitado.

Leer en linea el libro UNA CUESTIÓN PERSONAL(Kenzaburo Oé)

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(Ediciones Martínez Roca, 1998), El autor  KENZABURO OÉ nos explica su experiencia reveladora tras la llegada al mundo de Hikari, su primogénito, nacido con una grave deficiencia cerebral. Como el hijo de Bird, en la novela. Y, como Bird, él bajó a los infiernos para aceptar y encontrar el coraje de amar y luchar por su hijo.

Con una sensibilidad y una delicadeza excepcional Oé describe en este libro entrañable (su primera obra después de recibir el Nobel de Literatura) cómo su hijo, Hikari, con grandes deficiencias físicas y psíquicas, tenía desde muy pequeño una gran sensibilidad para la música clásica y los sonidos de la naturaleza. Alentado y animado por su familia Hikari Oé ha tenido, al crecer, a la música como único medio para transmitir sus emociones y su pasión por la vida. Y hoy en día Hikari es un compositor que ya ha editado en Japón su segundo exitoso disco con grandes músicos como colaboradores.

Kenzaburo nos habla del poder sanador del amor en la vida familiar, de la entrega incondicional a un hijo, de la paciencia, del coraje que podemos encontrar en los gestos amables de quienes nos rodean. Menciona que, gracias a su hijo, ha descubierto todo eso y se ha dado cuenta de que la sociedad hacia la que deberíamos querer ir es aquella movida por el yujo. Este término, yujo, es una invención del novelista Yoshie Hotta y está formado por dos carácteres chinos que tradicionalmente no se emparejan pero que, al unirlos, significan algo así como “afabilidad” (jo) de cierta “clase de humanitarismo” (yu); no implica los homónimos “amistad” o “capacidad de sentir” y, no obstante, semeja una combinación de ambos.

Hikari significa “Luz” en japonés.

Para los interesados en el tema dejo aquí un artículo y una reflexión en torno al impacto psicológico de los hijos con problemas en el nacimiento.

Vía:La buhardilla

via   pandeoro.blogia.com encuentro este capítulo de "UN AMOR ESPECIAL":

El título del capítulo del que extraigo el fragmento que voy a copiar es "La década de las personas minusválidas". Comienza este capitulo con algunas indicaciones de Oé acerca del trabajo cotidiano del escritor y de sus obligaciones públicas, y sigue:

"Esto explica por qué he llegado al punto en que ya no acepto solicitudes de conferencias o discursos a menos que procedan de  amigos íntimos o de mis editores; o por qué, cuando alguien me llama, tengo el hábito de pedirle que me envíe su solicitud por escrito, con una explicación de los objetivos del acto, antes de decidirme. La conferencia que pronuncié en la ciudad de Sakai a finales del año pasado es un ejemplo feliz de este procedimiento. Creo que me llamaron a comienzos del verano y, como respuesta a mi petición, me llegó una carta firmada por el señor M. del Departamento de Bienestar de los Minusválidos de aquella localidad. La carta tenía una resonancia especial para personas que se encuentran en nuestra situación:

Al finalizar esta década especial de los discapacitados establecida por las Naciones Unidas, durante la cual hemos oído llamadas a la igualdad e integración social de todos los minusválidos, quienes están más estrechamente relacionados con estas cuestiones contemplan el futuro con una mezcla de esperanza y aprensión. ¿Continuarán el interés popular y la inquietud que han despertado en los últimos  diez años? ¿O bien, como ha sucedido siempre en el pasado, volverán a ponerlos fuera de la vista, relegándolos a algún rincón prácticamente invisible a la conciencia colectiva?

Durante los últimos diez años, la conciencia cada vez más amplia de su existencia ha realzado nuestra tendencia a perder de vista lo que significa  sentir una auténtica solidaridad con el prójimo; los discapacitados nos han mostrado, con toda claridad, la estrechez de nuestras miras. Se ha dicho que la "sociedad que excluye a los discapacitados es por definición débil y frágil". Creo que deberíamos examinar de nuevo lo que significa esto y ver de qué manera exactamente la sociedad es débil.

La carta se ocupaba entonces de una conferencia en la que me invitaban a intervenir.

Creo que esta idea de la "aceptación de los discapacitados como un problema para la comunidad", sobre la que le pedimos a usted que hable, inevitablemente rebasa la condición de "problema" para el individuo o la familia y aborda la cuestión de cómo el conjunto de la sociedad aprenderá a aceptar la vida en común con sus miembros discapacitados. El hecho es que, en el mismo acto de aprender a hacer esto, todos nosotros, y no sólo los discapacitados, nos hacemos más libres, lo cual, a mi modo de ver, sugiere una oportunidad para la creación de la "nueva clase de humanidad" a la que usted se ha referido con frecuencia.

No es sorprendente que aceptara participar y enviara un resumen de lo que me proponía decir."

La estética dictatorial

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La dictadura de la belleza

Extraido del artículo de Mariló Hidalgo

"Belleza eres tú"

Nunca se ha registrado un índice tan elevado de personas traumatizadas por cuestiones relacionadas con la belleza y la estética. Unos ideales creados por el hombre que hoy generan miles de millones al año de beneficios y que mantienen a muchas mujeres prisioneras. Aunque la liberación de la mujer es ya un hecho en muchos aspectos, XXI siglos no han sido suficientes para terminar con esta dictadura de la belleza.

Quedarse maravillado al contemplar una rosa, una puesta de sol, o un paisaje, es algo que hemos experimentado en varias ocasiones. Posiblemente hasta hayamos coincidido con otras personas a la hora de hacer esta valoración. Pero en cambio no hemos sido capaces de concretar por qué nos gusta. Sólo acertamos a decir que se trata de algo bello. En sí mismo. En cambio, cuántas opiniones y gustos se pueden reunir en torno a un vestido, un cuerpo, un edificio, un peinado, etc. ¿Qué es entonces la belleza? ¿Se puede concretar en términos objetivos? \"No por repetido deja de ser cierto -asegura la farmacéutica Arancha Desojo, que ha estudiado a fondo este problema- que \’la belleza está en el interior\’, porque es una verdad grande. Una persona que se cuida tanto física como mental y espiritualmente, que se esfuerza por estar mejor individualmente pero también lucha por mejorar su entorno, que vive de acuerdo a lo que tiene, que busca el conocimiento y la tranquilidad, que valora lo que cuesta trabajo, será una persona feliz, con buen talante, que disfrutará de la vida y por ello tendrá mejor cara, expresión más agradable y postura más valiente frente a la vida. Será por tanto más atractiva\".

El psicólogo Miguel Ángel Cueto considera también un error el dejarse influir por el perfeccionismo que marcan los cánones, es más positivo mirar hacia dentro de cada uno para \"darnos cuenta de que somos seres humanos, y que el trabajo más importante en nuestra vida es ser nosotros mismos. Nadie espera que seamos algo más. Ya somos personas maravillosas y magníficas\".

Ha sido la filosofía oriental quien desde siempre ha hecho una valoración más profunda del tema. La belleza, dicen los orientales, es un estado del ser, y ese estado del ser surge con la riqueza interior; cuando la mente es libre y no funciona en base a temores y condicionamientos externos. Hablaríamos por tanto de una belleza que no se compra, ni se vende, que no depende de modas, adornos, color de piel, país o cultura. Es una belleza que emana fruto del trabajo personal, por tanto está al alcance de todo el que quiera cultivarla. Algunos han ido más allá y aseguran que potenciando esos atributos, cualidades que cada uno posee, en cada momento, cada día, con nuevos retos... el resultado sería una belleza cambiante, cautivadora, que aflora al exterior. Porque al final queda demostrado que ambas bellezas se unen y la consecuencia no escapa a los ojos de ningún mortal.

[...] La escritora Lourdes Ventura, autora de \"La tiranía de la belleza\", lamenta las referencias que tienen muchas de las jóvenes a la hora de marcar sus ideales de belleza: \"Estas niñas se miran en modelos que previamente han pasado por los quirófanos\". En muchos casos, \"sus propias madres también han pasado por la cirugía y ellas simplemente siguen el ejemplo. El mercado de las apariencias mueve cientos de miles de millones al año. Y está claro que, mientras exista negocio, el fenómeno va a continuar. Hasta ahora las mujeres hemos sido las más vulnerables pero ya se incorporan los hombres. Estamos hablando de una especie de acoso psicológico publicitario\". Una publicidad que vende una imagen del éxito donde la juventud y la figura esbelta dan mejores resultados en el terreno laboral y sentimental, aseguran algunos estudios. Una figura que también lleva aparejada un tono de piel, el moreno. Y para conseguirlo está el sistema tradicional: tumbarse al sol o bien, acudir a un salón de belleza o centro de bronceado para recibir varias sesiones de rayos UVA. Una moda que empieza a ser peligrosa a juicio de los especialistas: aumento de casos de cáncer de piel, alergias, quemaduras importantes, etc. Algunos doctores proponen como medida urgente emprender campañas sanitarias para evitar los excesos de radiación solar, que en la actualidad ya están produciendo importantes patologías. El tono bronceado, la figura esbelta... \"todo ello permite -asegura Arancha Desojo- vestir mejor, dar la impresión de un aspecto más sano y transmitir sensación de triunfo. Lo que, parece, aumenta las perspectivas de mejorar en los aspectos más importantes de la vida. Conseguir un trabajo mejor, una pareja más deseada y la distinción y consideración social que todos anhelamos\". Vamos, el no va más. Pero un no va más que se ha convertido en un patrón a seguir, se tenga la edad que se tenga, y que afecta especialmente a las mujeres. \"En la era en que vivimos, la era de la imagen, la eterna juventud se ha impuesto en la estética como el ejemplo a seguir -asegura Arancha Desojo-. La belleza rozagante de los años jóvenes, la figura firme, la fuerza vital intacta y el resto de la vida para cumplir los sueños son valores que quedan reservados en exclusiva para los que no han cumplido aún la treintena\". Y es que aproximarse a este prototipo de siglo XXI, al que más o al que menos le cuesta su \"sacrificio\". Un sacrificio del que se beneficia un mercado del que, aunque nadie se atreve a dar cifras globales, se estima que puede generar 6.000 millones de euros, sólo en nuestro país. Nos estamos refiriendo al negocio de la belleza y cosmética.(LEE TODO)

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